‘Pistol’: Danny Boyle recupera el pulso de ‘Trainspotting’ en su magistral serie en Disney+ sobre la banda que revolucionó y acabó con el Punk
Críticas

‘Pistol’: Danny Boyle recupera el pulso de ‘Trainspotting’ en su magistral serie en Disney+ sobre la banda que revolucionó y acabó con el Punk

Se ha escrito mucho sobre los Sex Pistols durante más de 40 años, y su disco ‘Nevermind the Bollocks’ sigue sonando en bares, publicidad y series como ‘The Boys’, pero pocas veces se ha explorado su historia desde dentro, sin valorar tanto su impacto social en la Inglaterra de finales de los 70 (y en el mundo) como la verdadera personalidad de sus protagonistas, y ha tenido que llegar Danny Boyle para dar una mirada bajo otro filtro en ‘Pistol’, que se estrena el 7 de septiembre en Disney+

El director de ‘Trainspotting’ recupera aquella vis de narrador urbano de juventudes dañadas y descarriadas sin ánimo de desmitificar a la banda sino por saber quiénes eran y por qué llegaron a ser lo que fueron, alternando el análisis del contexto social y económico que sirvió como caldo de cultivo de todo el movimiento del punk británico como los relatos biográficos e historias legendarias que circulan alrededor de su efímera carrera musical, reescribiendo algunos de ellos, dando oxígeno y realidad a la mayoría de ellos, sin que dejen de ser fascinantes.

El relato canon hasta el momento, más ajustado y completo, es el magnífico documental ‘La mugre y la furia’ (The Filth and the Fury, 2000) que refleja como solo Julien Temple podía hacerlo el impacto de la música de la banda y su imagen agresiva, sus anécdotas y el rastro incendiario que fueron dejando a su paso, pero visto en perspectiva, no ofrece demasiado trasfondo sobre la forma en la que nació el grupo, silenciando mucho el papel de una pieza fundamental como Steve Jones, compositor y fundador original de la banda.

Anarquía en el Reino Unido y el té de la tarde en casa de mamá

De hecho es su libro ‘Lonely Boy’ (PlanetadeLibros, 2017) el que sirve de base para crear el hilo argumental de la miniserie, dejando la figura de Johnny Rotten como un extraño al grupo que llega para elevarlo a otro nivel. Mucho se ha hablado de la no participación de John Lydon en la creación del guion, pero lo cierto es que tantos sus libros como su relato siempre han reflejado una forma muy particular, colorida y tergiversada de ver la historia de la banda. Probablemente habría sido imposible sacarla adelante con su colaboración, dada su eterna naturaleza de troll.

Sin embargo, Lydon no es dibujado como alguien arrogante y estúpido, ni mucho menos, sino que se dibuja como el personaje estrella (ojo al episodio en el que se narra la gestación de 'Bodies'), cuya fuerte personalidad es la fuente del humor implícito en muchas de las anécdotas de la banda, pero cuyo compromiso con su discurso es tan puro que a menudo se eleva como el héroe que nunca aparentó ser en la banda, una realidad resume perfectamente la esencia de la serie: dibujar a un grupo de chavales descarriados que no dejaban de ser adolescentes, tan bienintencionados, inocentes y de buen corazón como cualquier otro muchacho inglés de su época. Y a la actuación que cierra la serie nos remitimos.

Pistol2

Esto no evita que no se muestre sin maquillar el sustrato miserable en el que crecieron cada uno de ellos. En especial es triste el relato de Jones, víctima de abusos y una familia desestructurada que lleva consigo el estigma de clase sin tener plena consciencia del mismo, aunque no sea tan representativo como el de Sid Vicius, presentado desde el principio como un caso perdido, con lo que no hace falta explicar demasiado que su madre le usaba como camello para vender drogas de niño y le regaló heroína en uno de sus cumpleaños.  Su final es conocido de sobra, pero Boyle lo va preparando de forma muy orgánica de forma paralela al final de la banda.

Una estética retro asombrosa y funcional

No solo todo el reparto está perfecto en sus recreaciones de la banda, sino que el estilo casi documental en el que están representados convierte a ‘Pistol’ en un milagro. Su puesta en escena imita a la perfección el grano y el aspecto de los vídeos de la banda, con una mimesis espectacular en algunas de sus actuaciones más conocidas, por lo que de alguna manera se percibe como una mirada verdadera, apoyada siempre por la honestidad que despliega el relato original de Jones, quien no se guarda momentos escabrosos sobre sí mismo para dibujarse como el héroe del relato, a veces más bien lo contrario.

La relación con Malcolm McLaren y Vivienne Westwood, la intención de performance caprichosa y el pacto mefistotélico con el controvertido mánager son un complemento perfecto para la historia del otro gran biopic musical del año, ‘Elvis’, pese a que aquí la intención sea diametralmente opuesta. Boyle no embellece ni magnifica lo que ocurrió, pero utiliza muy bien la estética asociada al punk para explicar de dónde viene, bajarnos al fondo de la cloaca y entender a la perfección el guantazo generacional nacido de la mugre y la furia.

Sex Pistols Serie

‘Pistol’ es como observar un tren descarrillando en llamas mientras estas crean una de las expresiones culturales más puras y permanentes de la historia del siglo XX, entendiendo a la perfección durante sus 5 capítulos por qué es algo irrepetible y devolviendo a la forma a un Danny Boyle subestimado en estos últimos años, que ofrece un perfecto preludio a ’24 hours Party People’ (2002) al mismo tiempo que firma una de las series más impecables, divertidas y salvajes del año. Ojalá se atreviera después con The Ramones.

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