Paul Newman quería a Martin Scorsese para hacer la secuela que más deseaba, pero luego tuvieron problemas para entenderse: “No tenía ni idea de qué estaba hablando”

Paul Newman quería a Martin Scorsese para hacer la secuela que más deseaba, pero luego tuvieron problemas para entenderse: “No tenía ni idea de qué estaba hablando”

De una carta de cortejo a reuniones con grandes cubos de palomitas. Así se dio forma a ‘El color del dinero’

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Paul Newman Martin Scorsese El Color Del Dinero
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Pedro Gallego

Editor

A mediados de los ochenta Martin Scorsese se encontraba en una encrucijada sobre si podía realmente ser un director en Hollywood. Había fracasado notablemente en taquilla con ‘El rey de la comedia’ (’The King of Comedy’), no estaba consiguiendo sacar adelante su soñado proyecto de ‘La última tentación de Cristo’ (’The Last Temptation of Christ’) y su intento de mostrarse como cineasta responsable y efectivo con ‘¡Jo, qué noche!’ (’After Hours’) no había logrado tener impacto.

Con todo, seguía siendo el autor de películas como ‘Taxi Driver’ y ‘Toro salvaje’ (’Raging Bull’) que habían sido increíblemente aclamadas. Son títulos que podían sostener eternamente su reputación. Tanto que cuando recibió una inesperada carta de Paul Newman, este citó la impresionante energía de la película de boxeo como motivo para que colaborase en un proyecto muy querido para él.

A sugerencia de un agente común, Newman escribió la carta deshaciéndose en halagos para que Scorsese considerase la opción de dirigir la secuela de ‘El buscavidas’ (’The Hustler’). Este mismo agente metió en la cabeza al director que podía seguir haciendo algo artísticamente personal y vital sin tener que renunciar a hacer dinero.

Scorsese aceptó meterse en el proceso de creación de ‘El color del dinero’ (’The Color of Money’) con Newman y el escritor Richard Price, donde todos coincidieron en ignorar a grandes rasgos la novela del mismo nombre que ya existía. El guionista y el director congeniaban tanto que el actor estaba a menudo fuera de juego con lo que estaba sucediendo alrededor y a veces pedía que se lo explicase. Tras las explicaciones, Paul pedía llamar a estos momentos “nuestros deliciosos pequeños secretos”.

Las palomitas de la paz

Tal y como comentó el propio Scorsese en una entrevista con American Film en 1986, durante las primeras semanas les costó mucho entenderse con el actor. Era frecuente que, cuando Martin y Price se excitaban demasiado con alguna idea, Newman se fuese de la habitación casi al estilo Eddie Felson: “Me tengo que ir a correr, os veo en un millón de años”. Con todo, siempre había cordialidad entre ellos, y Paul volvía siempre con un gran cubo lleno de palomitas.

Era frecuente también que Newman intentase contener los caballos que había puesto en su establo y tratase de reconducirlos. Price decía que era frecuente que dijera la frase “Creo que estamos dejando pasar una oportunidad aquí”, lo cuál le llevaba a cierta desesperación cada vez que escuchaba la frase. No obstante, los dos tenían que admitir que la estrella solía tener razón cuando señalaba un problema.

No es que siempre entendieran a qué se refería. Scorsese recordó en el libro Martin Scorsese: A Journey cómo a veces Newman se frustraba diciéndoles “estáis locos”, y luego intentaba explicar la situación con metáforas deportivas. “¡Deportes! No tenía ni idea de qué estaba hablando. He tenido asma toda mi vida, no tenía nada que ver con los deportes; no tenía ni idea de qué estaba hablando”. Pero de este esfuerzo por entenderse salió una de las secuelas legado originales y un impresionante éxito para todos los involucrados.

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