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'Cuando un hombre vuelve a casa', Vinterberg lo intenta con la comedia

'Cuando un hombre vuelve a casa', Vinterberg lo intenta con la comedia
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Solemos escandalizarnos cuando las películas tardan más de un par de años en llegar a nuestras carteleras, de hecho, esa misma protesta incluía en mi crítica anterior. Pero en algunas ocasiones, se podría decir que ese retraso o esta indecisión estaban justificados. Pasado ya todo este tiempo, lo que quizá no tenía tanto sentido, a mi modo de ver, era llegar por fin a traerlas, como es el caso de 'Cuando un hombre vuelve a casa' ('En mand kommer hjem', 2007), que aterrizó en nuestras carteleras el uno de julio. Si habíamos pasado cuatro años sin ella, podíamos seguir así.

El reputado director danés Thomas Vinterberg, que se dio a conocer con la cinta Dogma 'Celebración' ('Festen', 1998), se pasa al costumbrismo y al humor fácil en este intento de aunar el conflicto familiar que mostraba entonces con una propuesta más comercial y amable. Este título, en parte autobiográfico, rodado entre 'Querida Wendy' y 'Submarino', nos traslada a una pequeña ciudad de provincias, que se prepara para la llegada del hijo predilecto, un famoso cantante de ópera, que decide reencontrarse con sus raíces. La importante visita revolucionará la vida de todos sus habitantes, especialmente la de Sebastian, un huérfano de padre que en ese momento se encuentra en una crisis amorosa.

'Cuando un hombre vuelve a casa' tiene a Anthony Dod Mantle, habitual de Lars von Trier, como director de fotografía. Sus imágenes retratan la luz sobre los campos y los cabellos de una forma muy exagerada, que me atrevería a calificar de cursi, especialmente en exteriores. Si el movimiento Dogma propugnaba la sobriedad en todos los aspectos de una creación cinematográfica, aquí, tanto el director como el operador se han trasladado al otro extremo en su acercamiento estético. El director de foto también ha trabajado mucho para Danny Boyle, donde sí encontramos estas filmaciones tan recargadas.

La banda sonora de Johan Södenqvist, compuesta para acompañar las acciones —recordemos que el Dogma no aceptaba la música extradiegética—, se inspira de un modo similarmente afectado.

Cuando un hombre vuelve a casa

Ni la historia ni el protagonista me enganchan

Es más que probable que este mismo relato, narrado con otra estructura, pudiese resultar de interés, pero tal como está contada, la historia se me antoja sumamente tediosa e insulsa. Al no poder sentir empatía hacia los personajes aún me cuesta más que me importe lo que presencio. Oliver Moller Knauer, el protagonista, da vida a un chaval que permanece toda la película con el rostro pasmado —con el gesto que se observa en la fotografía que abre este artículo— y dejándose arrastrar por los sucesos sin sentido. Su enamorada, Maria, interpretada por Ronja Mannov Olesen, es otra que pasa por la vida esperando a que las cosas le sucedan. Personajes así poco apego pueden despertarte. Por otra parte, se me escapa la evolución que ha provocado que le desaparezca el tartamudeo. Solo el adulto Thomas Bo Larsen tiene cierto carisma y, cuando el protagonismo se decanta hacia él, el interés aumenta.

Esos mencionados sucesos sin sentido forman parte de lo que el autor ha querido presentar como una concatenación de despropósitos que den forma a una rocambolesca comedia. Si se entrase en el humor, se podrían presenciar los disparates como una intencionada representación del absurdo. Pero no encontré demasiada gracia a la película y no pude percibirlos con esa distancia. Posiblemente ayudaría entender danés y esta comedia en su país natal tenga gracia para quienes comprendan todos sus matices, pero con subtítulos solo se pueden captar algunas bromas inocentes y muy dispersas.

Cuando un hombre vuelve a casa

Versión ligera de 'Celebración'

Con un tono muy alejado, 'Cuando un hombre vuelve a casa' está, no obstante, muy emparentada con 'Celebración', ya que ambos films tratan sobre la paternidad y sobre las conflictivas relaciones padre-hijo. Las dos culminaban (spoilers) con una gran cena de celebración en la que secretos son revelados para provocar iras y desprecios. Vinterberg no ha sabido regalarnos la versión ligera de su drama, ya que, además, las escasas escenas dramáticas que presenta este film son las mejores de toda la propuesta. Es decir, no ha sabido contar una historia similar en otro registro.

Como conclusión me podría quedar con reflexiones del estilo de que ningún director es garantía de hacerlo todo bien o sobre cómo puede sorprender que alguien que ha firmado una excelente obra pueda más tarde ser responsable de algo sin valor. Tanto una como otra podrían ser válidas, así como muchas otras. Pero quizá lo que interesa es una conclusión sobre la película y, si bien, mi opinión es muy negativa, quizá debería dejar abierta una puerta a que otros espectadores sí simpaticen con Sebastian y sí encuentren el humor que está entre las intenciones. Si consiguen esas dos implicaciones que yo no sentí, seguro que disfrutan de 'Cuando un hombre vuelve a casa'.

Mi puntuación:

1
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