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'Star Trek: Discovery': la temporada 3 de la serie en Netflix entra con acierto en terreno ignoto con un salto de 930 años al futuro
Críticas

'Star Trek: Discovery': la temporada 3 de la serie en Netflix entra con acierto en terreno ignoto con un salto de 930 años al futuro

Con algo menos de ruido de lo que es habitual, por lo menos respecto a otras entregas, hoy Netflix ha estrenado la temporada 3 de 'Star Trek Discovery', serie original de CBS All Access que nos presenta el nuevo capítulo de las aventuras de la Comandante Michael Burnham (Sonequa Martin-Green).

Este primer episodio nos mete de lleno en la situación de lo que va a ser el primer miniarco de la temporada: la llegada de la protagonista casi un milenio en el futuro, 930 años. Está perdida en un mundo nuevo, la Federación ya no existe y no hay ni rastro de la Discovery. Náufraga en un universo desconocido, Burnham halla en Book, un pícaro contrabandista encarnado por David Ajala, un aliado.

Escrito por Michelle Paradise, Jenny Lumet y Alex Kurtzman 'Esa esperanza es usted, Parte 1' resulta un episodio diferente respecto a lo que nos tiene acostumbrado la serie más atípica de la franquicia 'Star Trek'. Básicamente "demuestra" —nótese el entrecomillado— lo primero que esta es la serie de Burnham, que es la protagonista absoluta.

A Martin-Green, de hecho se le nota algo más cómoda que en otras temporadas. No sé si es una reacción a todas las críticas que ha ido acumulando su personaje o, simplemente, el estar alejada de la consola de mandos de la Discovery y de los rigores propios del cargo.

El futuro, la última frontera

Lo segundo, que los guionistas tienen ganas de ir a donde ninguna otra serie de 'Star Trek' ha ido nunca. Si ya hemos manejado universos paralelos, ahora viajamos a un futuro muy lejano, sin cartografiar. En pos de salvar el presente y la IA que quiere acabar con todo lo conocido, Discovery deja de ser un "precuela" algo difícil de encajar por una temporada.

Esto da mucha libertad a los guionistas, que abandonan esos siglos de mediados del tercer milenio abarrotados de historias para ponernos en el cuarto. En una era post Federación, siglos después de guerras temporales y un evento, "La quema", que ha acabado con el material que permite superar la velocidad de la luz, el dilithium.

Recuerda un tanto a lo que ya pasaba con 'Star Trek: Voyager', con la nave titular en un territorio inexplorado. Solo que, esta vez, estamos en otra era. Y esto se refleja en muchos detalles e incluso en momentos inusitadamente violentos.

Un comienzo visualmente espléndido

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Este primer episodio es bonito. No se me ocurre otra manera de definirlo. Como director, Olatunde Osunsanmi nos empapa en uno de los episodios más asombrosos en lo visual de la serie. Y me atrevería a decir de los últimos años de franquicia. Y también es emotivo gracias a un guion evocador que recuerda el fantástico optimismo trekkie y la esperanza que ello supone.

Lo que no quiere decir que no haya cierta torpeza en el desarrollo. La presentación de Book (un Han Solo wannabe) está tan arraigada en tropos que la dinámica de formación de dúo pierde toda sorpresa. Y los más recelosos con esta serie encontrarán, quizás, más motivos para seguir sin verla.

Sin embargo no puedo dejar de encontrarme fascinado ante lo que nos propone año a año 'Star Trek: Discovery'. Y me intriga mucho qué ha sido de una tripulación a la que veremos en el segundo episodio de la temporada. La nave y sus tripulantes han saltado al siglo XXXII con la sensación de que no van a volver... y, de momento, por mí que no regresen.

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