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'Vosotros sois mi película': el documental de Padial y Wismichu sobre la fama atesora más amargura de lo esperable
Críticas

'Vosotros sois mi película': el documental de Padial y Wismichu sobre la fama atesora más amargura de lo esperable

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Nota de Espinof

Desde el momento en el que se hizo público que 'Bocadillo' no era "solo" una película-broma dirigida por el youtuber Wismichu y estrenada en el festival de Sitges enmedio de un gran escándalo, sino que el auténtico proyecto era un documental dirigido por Carlo Padial, estaba claro que lo que recibiríamos no sería un making of al uso. De hecho, y aunque está claro que la película de Padial es un encargo, el resultado tiene más que ver con películas como 'Mi loco Erasmus' que con un típico vídeo en youtube de Wismichu. El salto mortal sin red da ya su enésima cabriola.

'Vosotros sois mi película', que podrá verse a partir del viernes 31 en Flooxer, nace no como una reacción al impacto de 'Bocadillo' (tal y como sostiene alguna crítica despistada), sino como el auténtico producto. Aunque Padial y su equipo no salen en pantalla en ningún momento (salvo Carlos de Diego, coguionista junto a Padial y Wismichu), su presencia en la sombra está ahí desde que empieza a gestarse 'Vosotros sois mi película', convocado posiblemente por el productor Luis de Val. Pero Padial hace algo más interesante que simplemente documentar un monumental troleo a los medios y al propio público de Wismichu.

Simplemente observando el proceso creativo tras 'Bocadillo', que nace como una broma que se sale de madre, Padial reflexiona sobre la fama y el éxito sin subrayados ni caer en el pozo de lo discursivo o lo complaciente. Al director le gusta que el objeto de su película, un youtuber de éxito extraordinario, casi incomprensible -aunque Padial hace bien en no juzgar si ese éxito es merecido o no, porque considera con justicia que eso es lo menos interesante del relato- sea una persona de una normalidad abrumadora, casi banal.

De ese modo, Padial sigue una bola de nieve a la que el propio youtuber y sus amigos asisten pasmados. Al poco de anunciar 'Bocadillo', múltiples medios y distribuidoras (algunas de ellas salen con identidades y voces camufladas, posiblemente por vergüenza torera) se lanzan sobre alguien cuya único curriculum es tener millones de suscriptores, es decir, seguidores (y consumidores) en potencia. Sin ningún artificio (porque no hace falta para que, por desgracia, esas actitudes y comportamientos sean absolutamente creíbles), Padial desmonta los enclenques cimientos sobre los que se sustenta la industria del espectáculo. Lo que incluye a los fans, por supuesto.

Los fans indignados son sin duda el elemento más fascinante de la película: un marasmo de chavales honestamente entregados a su ídolo que se sienten traicionados por la estafa de 'Bocadillo', tantos como advenedizos de la última moda internáutica deseando clamar el "esto ya lo sabía yo" que es el pan nuestro de cada día en redes sociales. Es la reacción negativa de unos y otros lo que hace desmoronarse a un Wismichu al que Padial es incapaz de contemplar sin cierta inevitable ironía. La extraña comicidad de los niños pidiendo autógrafos a un Wismichu destrozado post-Sitges (y a los que aún así regala su mejor sonrisa) es buen símbolo de las amargas contradicciones que anidan en la película.

'Vosotros sois mi película': Fauna padialera

Padial redondea la propuesta con un par de detalles en forma de personajes que resultarán profundamente desconcertantes para el fan de Wismichu que no conozca el cine del director de 'Taller Capuchoc' o 'Algo muy gordo', pero que forman parte clara de su universo. Por una parte, el periodista Xavi Sánchez contando la táctica del ascensor para asaltar famosos en Sitges, y por otra, el propio Carlos de Diego, coguionista, dando vida a un fan que explica perfectamente el sobreestímulo de la nada que supone en muchos casos la cultura internáutica: seguir a alguien simplemente porque pasa horas hablando y hace compañía.

El resultado es un batiburrillo menos excéntrico que otras películas de Padial, desde luego carente de esa histeria de baja intensidad que anida en películas como 'Algo muy gordo', pero continúa con la observación de unas personalidades muy de hoy, con taras y preocupaciones inconcebibles hace solo unos pocos años. En detalles como la contemplación silenciosa de la construcción del set desde el que graba Wismichu, o el empleo de mensajes de WhatsApp y redes sociales para ubicar un relato que nace ya artificial y prefabricado se percibe el buen hacer como narrador de Padial, capaz de plantear la evolución de Wismichu como si fuera el personaje de una de sus películas.

Habrá quien vea en 'Vosotros sois mi película' un vehículo para el ego de Wismichu, o una autoexculpación que nadie ha pedido, pero lo realmente interesante es cómo Padial señala a los márgenes del circo, donde reside el auténtico mensaje del documental: las actitudes de quienes rodean a un famoso que, en sentido estricto, no es nadie en especial -y de nuevo conviene recordar que eso a Padial no le parece ni mal ni bien-; la construcción sin esfuerzo de una sensación mediática muy sencilla de teledirigir en uno u otro sentido; y la inestabilidad del trono, la fama y el éxito para alguien que no está preparado para digerirlo en toda su magnitud.

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