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"La Peste empezó como un thriller y creció hasta convertirse en un fresco del siglo XVI". Alberto Rodríguez, director
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"La Peste empezó como un thriller y creció hasta convertirse en un fresco del siglo XVI". Alberto Rodríguez, director

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Desde sus primeros compases, la apuesta de 'La peste' es deslumbrante. Primero, por su acabado visual, increíblemente espectacular y ostentoso: recreaciones de barrios enteros de la Sevilla del siglo XVI y decenas de extras en un exquisito trabajo de ambientación. Un trabajo que se refleja en detalles como el vestuario, el interior de las viviendas o el meticuloso estudio de las costumbres y la relación entre clases, que posiblemente hará las delicias hasta del más puntilloso fanático de la fidelidad histórica.

Segundo, por su apuesta estética, muy de la mano de esa espectacularidad visual. Lejos del estilo limpio y luminoso de series ambientadas en etapas similares de nuestra historia, como 'Isabel', 'La peste' es sucia y oscura. El espectador entiende de forma intuitiva cómo se propagaban las enfermedades que en aquellos tiempos aniquilaban a millones de persones, y lo hace con una iluminación realista pero a la vez creativa, que se acerca en su uso de las tinieblas a pintores como Caravaggio.

Es decir, 'La peste' es una superproducción con la que Movistar+ sigue apostando por la ficción televisiva, pero también supone otro tipo de posicionamiento: el del apoyo a la ficción de autor. En este caso, ya desde la promoción de la serie, la plataforma deja bien claro que 'La peste' es una serie creada por Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, dos autores con un sello propio bien consolidado gracias a películas como 'Grupo 7', 'La isla mínima' y 'El hombre de las mil caras'.

Todo ello queda bien claro desde la propia génesis del proyecto, que nos cuentan sus autores. "Todo empezó porque nos llamó José Antonio Félez, productor con el que hemos hecho las últimas películas", afirma Rodríguez, "y nos dijo que Movistar estaba buscando ideas para desarrollar series. Le dijimos que teníamos una idea vaga para desarrollar en Sevilla en el siglo XVI, donde nosotros vivimos y de la que a menudo conjeturábamos cómo sería cuando era la ciudad más importante de Occidente".

Sin embargo, no todo fue un camino tranquilo: "La serie ha tenido muertes y rencimientos varios", prosigue Alberto Rodríguez. "Hubo un primer guión que se vio que era demasiado grande y que si no se insuflaba más capital no habría manera de hacerlo. Ha sido un proceso muy largo, de casi tres años". Todo eso influyó en el tono que ahora posee, que mezcla géneros: Cobos nos cuenta que "empezó como un thriller, pero fue creciendo hasta convertirse en un fresco del siglo XVI, según nosotros nos sumergíamos en la documentación y la época".

En cuanto a las diferencias con sus trabajos previos, Rodríguez cuenta que "se ha intentado trabajar como si fuera una película. La única diferencia ha sido que si una película es como una carrera de 1500 metros, esto es una maratón. Es impresionante la cantidad de trabajo que hay por parte de todos los departamentos". Para Cobos, el estreno de 'La peste' supone, claramente, el cierre de una etapa muy larga: "Estamos agotados porque han sido tres años dando vueltas, ni se había estrenado 'La isla mínima' cuando empezamos con 'La peste'. Cuando estábamos en la ceremonia de los Goya donde ganamos los primeros premios, estábamos pensando en el rodaje que empezaba ese mismo lunes ¡Hasta he tenido dos hijos en el proceso!"

Perdidos en la plaga

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'La peste' no es solo ambientación: como bien dicen sus creadores, se mezclan en su trama ciertas convenciones del thriller de época con un fresco histórico protagonizado por una variada fauna de personajes, de todas las condiciones sociales. Pero todo empieza cuando Mateo (Pablo Molinero) acude a Sevilla a encontrar al hijo de un amigo fallecido. Cuando lo encuentre ganándose la vida en las peligrosas calles de Sevilla se forjará entre él y el joven Valerio (Sergio Castellanos) una relación especial.

A pesar de ello, sus caracteres no pueden ser más opuestos. Molinero describe a Mateo como "alguien que se cuestiona todo lo que ve, con gran espíritu crítico. Eso le lleva a ser muy observador y a tener dotes para la investigación, y por otro a padecer ciertos tormentos internos, en unos tiempos en los que nadie se cuestiona a Dios". El joven Valerio, sin embargo, vive una vida muy mediatizada por el teocentrismo de su época, pero como afirma Castellanos, "su relación con Mateo hará que se replantee su forma de ver el mundo".

Entre la fauna de la época que Mateo y Valerio se encuentran en su periplo hay gente de todas las extracciones sociales, pero como el primero está amenazado por la Inquisición, hay mucha interacción con las clases pudientes de la época, que gestionan Sevilla desde las sombras y, como se verá, con multitud de intrigas que acaban siendo afectadas por la llegada de la peste. Una plaga que se ve cómo arranca en los barrios más pobres, fuera del núcleo urbano, en los primeros compases de la serie. Pero que muy pronto adquiere una importancia dramática.

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Entre estas personas con las que interactúan Mateo y Valerio está Luis de Zúñiga, un joven y ambicioso noble que ha comprado sus títulos nobiliarios y que nos cuenta Paco León, su intérprete, que "para mí ha supuesto un desafío por el cambio que supone volver a la televisón después de diez años, cuando estuve con 'Aída', una sitcom en abierto, y ahora paso a un thriller existencialista de época en una televisión de pago". Según León, "hubo que convencer a Alberto de que yo podía afrontar este cambio de registro, que fue una apuesta de la directora de casting".

La principal presencia femenina la aporta Patricia López Arnaiz, un personaje interesantísimo por su propia condición de mujer en un mundo de hombres. Su Teresa Pinelo está en una franja social que aún estaba por explorar: "de haber estado casada y acompañada ha pasado a estar sola, y eso es algo que pone en peligro el status quo social. La sociedad le impone un lugar que tiene que acatar, el de viuda acaudalada, y a pàrtir de ahí buscará la forma de ser libre".

Para ambos, la envergadura y el tamaño de la producción supone un desafío, pero también una oportunidad para las producciones españolas en este formato: "'La Peste' es una apuesta que no solo está pensada para la televisión nacional de pago, sino también para la internacional", afirma León. Patricia López Arnaiz asegura que "esta puerta que se está abriendo es la de la libertad creativa. El hecho de que no prime el share permite que la calidad pase a primer plano". De momento, parece que los valores de producción de 'La peste' refrendan sus palabras. Ahora solo tenemos que corroborar que la calidad artística está a la altura de las tremendas expectativas.

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