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'Historia de un matrimonio': Adam Driver y Scarlett Johansson están extraordinarios en una de las mejores películas de Netflix
Críticas

'Historia de un matrimonio': Adam Driver y Scarlett Johansson están extraordinarios en una de las mejores películas de Netflix

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‘El irlandés’ estaba llamada a ser la gran película de Netflix de este 2019. El magnífico último trabajo de Martin Scorsese no me ha decepcionado para nada, pero hace ya tiempo que se venía diciendo que quizá ese privilegio fuese a manos de ‘Historia de una matrimonio’, la segunda colaboración de Noah Baumbach con la plataforma tras la notable ’The Meyerowitz Stories’.

Presentada en el pasado Festival de Venecia, donde dejó muy buen sabor de boca a nuestra compañera Esther, ‘Historia de un matrimonio’ no ha dejado de recibir alabanzas desde entonces. Este viernes 22 de noviembre llega a los cines españoles -para que esté disponible en Netflix todavía habrá que esperar dos semanas más-, pero yo ya he tenido la oportunidad de verla y no puedo más que rendirme ante una propuesta excepcional con unos sensacionales Scarlett Johansson y Adam Driver.

La última etapa de una pareja

Historia Matrimonio

El inicio de ‘Historia de un matrimonio’ deja bien claro que la pareja protagonista está distanciada pero tanto que están intentando encontrar una solución como que no quieren que sea una ruptura traumática, tanto por el aprecio que se tienen como, sobre todo, por el hijo que tienen en común. A partir de ahí vemos cómo todo va descomponiéndose, siendo muy franca mostrando al espectador el estado emocional por el que pasan en cada momento los dos protagonistas.

Esto lleva a que en su base puramente argumental no puede decirse que encontremos ninguna gran novedad respecto a otros relatos alrededor de un proceso de divorcio, pero siempre se puede volver a contar la “misma” historia de tal forma que atrape ese vaivén de emociones de tal forma que casi parezca que  la estás viendo por primera. La cuestión está en descifrar cómo ha conseguido algo así Baumbach.

Fotograma Historia Matrimonio

A lo largo de su filmografía solíamos encontrar ciertos ecos del cine de Woody Allen que siguen presentes en ‘Historia de un matrimonio’, pero diluidos en un cóctel en el que podríamos intentar buscar otros referentes sin que eso nos permita determinar con exactitud lo que se ha conseguido aquí. Su brillante arranque perfila a su manera uno de sus rasgos característicos: ir adelantando lo que esta por llegar sin hacerlo directamente para luego llegar a ello con una naturalidad asombrosa.

Un buen reflejo de ello lo tenemos en la evolución de la relación de Charlie (Driver) con los abogados. Desde su primer encuentro con uno se va dejando claro qué es lo que le espera y desde la distancia podemos pensar que se podía haber ahorrado muchos problemas aceptándolo desde el primer momento, pero no podemos obviar las emociones del personaje, siendo esa la clave de la película.

Un torrente de emociones bien medido

Escena Historia Matrimonio

Y es que todo lo que sucede en ‘Historia de un matrimonio’ está marcado desde el primer momento por un halo de ser inevitable que Baumbach aprovecha para incidir en lo doloroso que puede resultar el proceso. Eso se refleja a la maravilla en los cambios que van sufriendo Nicole (Johansson) y Charlie, llevando incluso al espectador a reflexionar sobre la posibilidad de tener que hacer frente a una situación similar, consiguiendo así que esa incomodidad emocional se replique en nuestra cerebro.

Ese progresivo desgaste se va perfilando de maravilla, primero a través de pequeños gestos o miradas tras incidir inicialmente en todo lo que les acercaba, luego alejando a los personajes -si hasta Nicole se traslada a otra ciudad- para luego solamente volver a acercarlos para incidir una y otra vez en sus diferencias. No es casualidad que el punto álgido de las mismas coincida con el uso de primeros planos por parte de Baumbach, algo que hasta la fecha había procurado evitar en beneficio de una mirada más general de los hechos, salvo quizá para resaltar cómo se reciben los dardos ajenos.

Imagen Historia Matrimonio

Además, Baumbach mide muy bien ese deterioro en la relación para evitar que resulte agotador en términos dramáticos y que así el gran estallido emocional que se produce llegado cierto momento se sienta como un cénit en lugar de un episodio más. Para ello opta por potenciar la ligereza a través de los personajes secundarios, encontrando ahí una notable presencia de lo cómico incluso en personajes que a priori no se prestaban mucho a ello como el implacable abogado interpretado por Ray Liotta.

De esta forma se incide una vez en la normalidad del proceso al ver al resto de personajes que orbitan alrededor de Nicole y Charlie no como alivios cómicos -aunque el personaje Laura Dern a veces coquetea con ello-, sino como recordatorios de que la vida sigue y que los protagonistas también están destinados a llegar a ese punto de una forma u otra. No va a ser precisamente indoloro, pero todos los divorcios concluyen en algún momento y toda seguir adelante.

No sería lo mismo sin Johansson y Driver

Matrimonio

Sin embargo, el medido ejercicio realizado por Baumbach, que solamente se permite un pequeño homenaje ya durante los instantes finales de metraje, necesitaba apoyarse en dos intérpretes que lo diesen todo pero sin querer optar por el lucimiento personal. A fin de cuentas, aquí hay que compatibilizar mostrar el torrente de emociones de los personajes con un enfoque más realista de la gestión de sus emociones, sin grandes gestos hollywoodienses.

Ahí solamente queda valorar el impresionante trabajo de Johansson y Driver para terminar de elevar ‘Historia de un matrimonio’ a un nivel de excelencia reservado a muy pocas películas. No hacen la película suya, se funden en lo que propone Baumbach para resaltar el duro viaje del divorcio, con ella buscando encontrar ese espacio propio que había ido perdiendo a lo largo de los años y él asumiendo que la relación con su hijo va a tener que cambiar para siempre.

En resumidas cuentas

‘Historia de un matrimonio’ es una de las películas del año. Puede parecer que he dicho mucho esto últimamente, ya que en apenas unas semanas de tiempo está coincidiendo la llegada de títulos como ‘El irlandés’, ‘Le Mans ‘66’ o ‘Puñales por la espalda’, pero no por ello voy a dejar de alabar el último trabajo de Baumbach. Una propuesta precisa que sabe sacar todo el jugo a un relato sin muchas novedades en lo argumental, pero doloroso y fascinante en su forma de retratar el divorcio al que han de hacer frente dos personajes interpretados de forma inmejorable por Driver y Johansson.

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