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'Jojo Rabbit': una disfrutable sátira donde Taika Waititi mezcla emoción y humor con soltura
Críticas

'Jojo Rabbit': una disfrutable sátira donde Taika Waititi mezcla emoción y humor con soltura

Puede que los Óscar no se entreguen hasta el próximo 20 de febrero, pero hace ya bastante tiempo que Hollywood ha puesto en marcha la temporada de premios y las películas con grandes aspiraciones a llevarse la estatuilla para casa van estrenándose poco a poco en España. Con ‘El irlandés’ como favorita a estas alturas, ‘Jojo Rabbit’ es una de las cintas que suena en todas las quinielas para colarse en el reducido grupo de nominadas.

A España no llegará hasta el 17 de enero, pero yo ya he tenido la ocasión de verla y disfrutarla, aunque también sea justo reconocer que esperaba más de ella tanto por venir de Taika Waititi como por la sobredosis de alabanzas que había ido cosechando esta sátira sobre el nazismo que se llevó el premio del público en el pasado Festival de Toronto.

De lo excéntrico a lo emotivo

Escena Jojo Rabbit

Lo primero que llama la atención en ‘Jojo Rabbit’ es que su protagonista sea un niño, algo que Waititi utiliza para incidir en el absurdo del nazismo a través de una especie de campamento en el que él y muchos otro reciben un peculiar entrenamiento con el objetivo de ir preparándose para cuando tengan que entrar en combate.

Es ahí donde la comedia brilla con mayor intensidad en la película, tanto por las divertidas apariciones de Waititi convertido en la visión que tiene el protagonista de Adolf Hitler como por la forma de abordar el rito de iniciación para los chavales. ‘Jojo Rabbit’ además consigue atraparte sin caer en lo burdo y despertar tu curiosidad por saber qué camino va a seguir la historia cuando Jojo es enviado de vuelta a casa por un accidente que ha sufrido.

Imagen Jojo Rabbit

A partir de entonces el humor, aunque siempre presente, va difuminándose en beneficio de un relato encaminado a que Jojo descubre lo erróneo de la ideología fascista. Y es que se ve obligado a convivir con una judía que su madre había escondido en casa para evitar que fuese asesinada por los nazis. De esta forma primero se ve obligado a entender la actitud de su madre, pero es sobre todo durante sus interacciones con su enemigo donde la película encuentra el eje sobre el que articular los cambios del protagonista.

De esta forma, la calidez materna -Scarlett Johansson lo borda, irradiando un optimismo vital envidiable y nunca juzgando a su hijo- va dejando paso a un cambio ideológico del que él ni siquiera llega a ser consciente inicialmente. ‘Jojo Rabbit’ se convierte así durante muchos minutos en una película entrañable que en lugar de ofrecer una visión afilada de un tema tan delicado prefiere hacerlo accesible.

Aquí lo que importa no es tanto desmontar las ideas nazis como mostrar a su protagonista -y de paso al espectador- que la realidad es mucho más sencilla de lo que se nos quiere vender.

Dos enemigos condenados a entenderse

Fotograma Jojo Rabbit

Obviamente, no faltan momentos más tensos, pero incluso ahí se consigue dar con el toque ligero adecuado para que no desentone con lo visto anteriormente, así cuando lleguen los auténticos golpes resultarán más efectivos. No es que no fuese imposible vérnoslo venir, pero Waititi había maniobrado con mucho acierto para que no pensásemos en que algo así podría suceder.

Lo curioso es que, por encima de que quizá pudiéramos tener más interés en otro tipo de enfoque para el relato, quizá la mayor pega que haya que ponerle a ‘Jojo Rabbit’ es a la presencia del propio Waititi. Su química con el joven Roman Griffin Davis es indiscutible, pero la forma de manejar las apariciones de ese amigo invisible que resulta ser Hitler son ligeramente erráticas tras la entrada en escena de la judía con el rostro de Thomasin McKenzie.

Hasta cierto punto es casi como si el personaje sobrase a partir de entonces y se utilizase para hacer incisos no muy necesarios y para que Waititi siga potenciando ese lado más excéntrico de la película que funciona muy bien en el primer acto pero que luego encaja mejor cuando simplemente se trata de otros personajes -Sam Rockwell esta divertidísimo-.

Jojo Rabbit Escena

Además, hasta cierto punto desequilibra el tono que se va construyendo y quizá puede verse como pequeños pasos atrás de Jojo dentro de esa ideología que le han inculcado, pero a mí me la sensación de que ‘Jojo Rabbit’ habría funcionado mejor sin la presencia del Hitler imaginario. Cierto que sacrificaríamos algunas risas en el tramo inicial -aunque el toque extravagante seguiría ahí-, pero hay que pensar en la película como conjunto.

Además, Davis y McKenzie no tardan en conectar y transmitirnos una cercanía que nos permite entender de maravilla cómo va surgiendo una amistad entre ellos cuando inicialmente les encantaría que el otro desapareciera. Es verdad que Waititi ya había retratado una amistad improbable de forma mucho más satisfactoria en ‘Hunt for the Wilderpeople. A la caza de los ñumanos’, pero aquí cuenta con un componente emocional añadido por su propia naturaleza satírica que le sienta de fábula. De hecho, es así como se consigue diferenciarlo realmente de lo que podría ser la historia de dos hermanos que van limando aquello que los distancia.

En resumidas cuentas

No creo que ‘Jojo Rabbit’ tan siquiera sea la mejor película dirigida por Waititi hasta la fecha, pero sí es una propuesta muy disfrutable que parece que va a ir en una dirección y luego reconduce la situación para apostar por un relato más íntimo sobre dos personajes aparentemente opuestos que van viendo poco a poco qué es lo que les une. Con un gran trabajo de sus jóvenes protagonistas y un divertido carrusel de personajes secundarios, es más inofensiva de lo que parece, pero eso no quita para que sepa manejar con soltura los temas que trata, consiguiendo además dar con el toque adecuado para poder llegar a cualquier espectador libre de prejuicios.

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