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España multa por primera vez a un cine por impedir el acceso con comida del exterior

España multa por primera vez a un cine por impedir el acceso con comida del exterior
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Está claro que al cine no se va a comer —a no ser que sea a un Alamo Drafthouse o a alguna instalación que disponga de servicio de restaurante—, pero si eres de los que no pueden ver una película sin un buen refresco y algo que llevarse a la boca, y estás harto de los precios, generalmente abusivos, de los bares de los multicines, estás de enhorabuena.

Según informa El País, después de años de dimes, diretes e informaciones contradictorias por parte de exhibidores y consumidores, se ha sentado precedente con la primera multa a una sala de cine por prohibir el acceso a sus instalaciones con comida y bebida del exterior a sus espectadores. Según la sentencia, ya ratificada, los Multicines España, en Zafra —Badajoz— deberán abonar una suma de 3.000€ en concepto de sanción.

El Ministerio de Sanidad condena esta práctica

Desde hace años, este tipo de prácticas han sido puestas en entredicho por organismos como la Agencia Española de Consumo del Ministerio de Sanidad, desde donde se manifestó en 2017 que "la práctica consistente en prohibir la introducción de comidas y bebidas adquiridas en el exterior de la sala de cine, estando permitido el consumo de esos mismos productos cuando son adquiridos en su interior, es ilegal y tiene carácter abusivo" .

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Rubén Sánchez, de Facua —quienes denunciaron el caso que nos ocupa—, afirma que en 2018 se vio "un incremento enorme de los cines que prohíben la entrada con comida y bebida, porque ven que no pasa nada. Te obligan a comprar allí cuando vale el triple o el cuádruple que en el exterior. Esto les aporta mucho margen de beneficio". Además, añadió la siguiente reflexión:

“En un restaurante sí pueden prohibirte entrar con tu propia comida, pero la actividad principal de un cine no es servir comida, sino exhibir películas. Por eso llevamos décadas diciéndole a las Administraciones públicas que a qué esperan para sancionar a las empresas que se saltan la ley”.

Parece que la justicia está, al fin, tomando cartas en el asunto. Ahora lo único que queda es que nos comportemos como seres humanos, cívicos y ordenados en las salas de cine. Eso, o que los fabricantes de patatas fritas inventen algún envase que no haga un ruido ensordecedor capaz de hacer sombra a cualquier sistema Dolby Atmos.

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