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'Westworld' 2x09: al borde del final de temporada, descubrimos el lado más oscuro del Hombre de Negro
Críticas

'Westworld' 2x09: al borde del final de temporada, descubrimos el lado más oscuro del Hombre de Negro

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Nota de Espinof

La dinámica que está siguiendo la serie esta temporada, alternando episodios lineales y que ahondan en tiempos, escenarios y personajes específicos -el viaje a Shogun World, el origen de la Nación Fantasma...- con otros que impulsan hacia adelante el choque entre anfitriones y humanos(bueno, con 'Westworld' nunca se sabe hacia dónde está ese "adelante"), nos coloca a puertas del final de la segunda temporada. Y toca ahondar en el conflicto principal.

Y lo hace mostrándonos las intimidades y el pasado de uno de los personajes emblemáticos de la serie (tanto que muchos pensamos, en sus primeros compases, que era el equivalente al Yul Brynner de las películas, una teoría que rechazamos en poco tiempo... y que quizás no estaría de más retomar ahora): William, el Hombre de Negro, el único personaje al que hemos conocido con dos edades y que da buena medida, mejor que ningún otro, de hasta qué punto la historia del parque se extiende a lo largo de varias décadas.

Spoilers a partir de aquí

Sin embargo el esperado momento en el que la serie se decide a hincar el diente a una de sus creaciones más memorables es también una trampa, porque deja a la vista hasta qué punto el personaje extraordinariamente interpretado por Ed Harris está, también, algo vacío por dentro. Ahora que conocemos su (posible) auténtica naturaleza y el trágico destino de su mujer, su obsesión con desenredar la complicada madeja de tramas y planes del parque carece del punto trágico de -paradójicamente- seres abiertamente artificiales como Maeve o Dolores.

Al final, tanto hablar de la oscuridad que le atosiga y que guía sus pasos queda en eso, en palabras rimbombantes que, eso sí, conducen a una de las grandes escenas del episodio: la muerte de su hija Emily, que William confunde con una pieza más en el plan de Arnold. Un plan que por un instante podemos llegar a pensar que solo está en la cabeza de William (si no supiéramos bien que a Arnold también hay que darle de comer aparte). En cualquier caso, quizás es a partir de aquí donde el Hombre de Negro puede encontrar el tic trágico que ha hecho tan memorables a algunos anfitriones.

De camino al gran final

La gran traca final de hora y media promete mostrarnos los secretos del núcleo del parque, donde acabarán de un modo u otro todos los personajes. De momento, este episodio hace su trabajo de preparar el camino, pero es efectivo solo a medias: hay muertes de personajes principales, sí, pero por ejemplo, el suicidio de Teddy deja un sabor de boca amargo por su arbitrariedad y el poco esfuerzo que se ha invertido en justificarlo (posiblemente el impacto que causará en el comportamiento de Dolores será mayor que el que ha causado en el espectador).

Otro ejemplo: una moribunda Maeve, tras permanecer varios episodios fuera de combate por culpa de un sangriento tiroteo que debía haber tenido más implicaciones reales, es resucitada por un Ford que cumple un papel de deus ex machina absolutamente literal. Finalmente, Bernard y Elsie juegan a la confusión con una escena que aparenta tener trascendencia pero cuyos efectos ya hemos contemplado: transcurre antes de otras secuencias en las que ya hemos visto a Bernard en tesituras peores.

Lo que sí es cierto es que 'Westworld' ya ha encontrado una dinámica para combinar sorpresas y pequeños empujones a la acción principal que otorga interés hasta a los capítulos más flojos (este no lo es: solo se nota en demasía su condición de trampolín hacia la conclusión). En este caso tenemos imágenes tan poderosas y hábilmente metafóricas como la de Bernard borrando de su programa el fantasma de Ford. O a Clementine convertida en arma de destrucción masiva de anfitriones a las órdenes del parque.

O todo lo relativo a la mujer de William: quizás sea un flashback con demasiadas emociones en muy poco tiempo, pero funciona a la hora de apuntalar la relación entre el personaje y su hija. Y la propia muerte de Emily, si bien es cierto que fulmina a uno de los pocos personajes reales de la serie, proporciona cierta hondura al personaje del Hombre de Negro y, dadas las características que se cuentan sobre el destino del décimo capítulo, cabe la posibilidad de que volvamos a verla. De un modo u otro.

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