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Sitges 2018: la brutalidad de 'The Night Comes for Us', el sello de autor de 'Piercing', y el talento de 'The Head'
Sitges

Sitges 2018: la brutalidad de 'The Night Comes for Us', el sello de autor de 'Piercing', y el talento de 'The Head'

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Seguimos en el Festival de Sitges 2018 deglutiendo cine fantástico como si no hubiese un mañana —y esquivando las oleadas de fans desenfrenados que han recibido a Nicolas Cage— y, por el momento, no he contabilizado una sola decepción en mi lista de visionados. Es más, a día de hoy sólo puedo alegrarme de haber descubierto filmes tan estimables como los que os voy a revelar a continuación y que incluyen cintas de acción de lo más salvajes, thrillers psicosexuales de autor y una sorpresa mayúscula de ínfimo presupuesto.

'The Night Comes for Us'

Hace unos días nos llevamos un disgusto cuando conocimos que el realizador británico Gareth Evans no tenía intención de dar carpetazo a su saga 'The Raid' con una tercera entrega que diese cierre a las aventuras de Rama, el personaje interpretado por Iko Uwais. Pero no os preocupéis, porque 'The Night Comes for Us' viene para hacernos olvidar la funesta noticia con una nueva catedral del cine de acción y artes marciales.

Siendo claros y concisos, 'The Night Comes for Us' es, probablemente, la cinta de este corte más salvaje, bruta y espectacular que se haya visto en una larga —larguísima— temporada. Timo Tjahjanto, después de apuntar maneras con la divertidísima 'Headshot' —que disfrutamos en Sitges 2016— nos brinda un show impagable de tortas, cuchilladas y tiros made in Indonesia en el que cada objeto es un arma potencial y cada secuencia termina con los gritos y aplausos del público más cómplice.

Que su trama no sea la más sólida, consistente y original del mundo, y sus personajes no dejan de ser clichés con patas cuyo único objetivo es repartir galletas a diestro y siniestro, importa bien poco después de ver a un tipo partirle la boca —literalmente— a otro a golpes utilizando una bola de billar como herramienta.

'Piercing'

Piercing Sundance

El pasado 2016, los que estuvimos en Sitges pudimos disfrutar de una de esas óperas primas difícil de olvidar. El filme en cuestión, de Nicolas Pesce, se titulaba 'The Eyes of my Mother', y ofrecía un ejercicio de terror en clave poética que nos entró a muchos directo al corazón por su crudeza, su languidez y un hermoso tratamiento visual en blanco y negro que sólo podría haber sido concebido por un autor con las ideas muy claras.

Dos años más tarde, el realizador neoyorquino vuelve a la santa casa del fantástico con 'Piercing': una adaptación de la novela homónima de Ryû Murakami que, a modo de thriller psicosexual cargado de una comedia negruzca y, de nuevo, de un estilo único —y lisérgico—, brinda unos inteligentes 80 minutos dedicados al lucimiento de su pareja protagonista compuesta por Mia Wasikowska y Christopher Abbott.

Es una verdadera lástima que Pesce no haya explotado hasta las últimas consecuencias el inmenso potencial para sorprender e impactar de su segundo largometraje y se limite a cerrar las desventura de sus disfuncionales personajes sin arriesgar en absoluto. Pese a todo, 'Piercing' nos deja un par de momentos para enmarcar que demuestran la importancia de contar con intérpretes de primera en el reparto.

'The Head'

The Head

Una de las mejores cosas que puedes hacer en el Festival de Sitges es "rellenar huecos". Calcular qué horas muertas te quedan a lo largo de una jornada de certamen y ocuparlos con películas aleatorias de las que no sabes nada y que, con un poco de suerte, llegarán a sorprenderte y a calarte tan hondo como lo ha hecho la alucinante 'The Head'.

El secreto de este largometraje firmado por Jordan Downey —responsable del genial fan film de 'Critters' que anda circulando por la red—, más allá de en sus bondades cinematográficas, que pasan por una ambientación más que notable y por un concepto sencillo pero sobradamente contundente, con un guerrero vikingo vengando la muerte de su hija en una tierra llena de monstruos y criaturas de pesadilla, radica en los entresijos de su producción.

Porque detrás de los duelos monstruosos fuera de campo, el uso del claroscuro para maquillar las carencias presupuestarias y un modesto pero ejemplar uso de los efectos prácticos, se esconde un equipo de tan sólo tres personas, un actor, un guión de cuarenta páginas, y toneladas de talento y pasión. Ingredientes con los que se ha cocinado el mejor discurso motivacional que puede darse a cualquier persona que aspire a rodar una película en algún momento de su vida.

Recordad que podéis seguir nuestra cobertura minuto a minuto de Sitges 2018 en nuestro directo.

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