'Laëtitia o el fin de los hombres': una contundente serie en Filmin que radiografía una realidad incómoda

'Laëtitia o el fin de los hombres': una contundente serie en Filmin que radiografía una realidad incómoda
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Hay veces que surgen casos criminales y asesinatos que van más allá de culpable y víctima, sino que la sociedad asume cierta responsabilidad en el devenir de los sucesos. Es el caso del de Läetitia Perrais, una joven de dieciocho años cuya historia se cuenta en 'Laëtitia o el fin de los hombres', miniserie de seis episodios que podéis ver en Filmin.

Jean-Xavier de Lestrade ('The Staircase') se erige como director y guionista, junto a Antoine Lacomblez, de esta contudente radiografía de un asesinato partiendo del libro homónimo de Ivan Jablonka y del caso real que removió conciencias allá por enero de 2011.

Con una eficaz escena inicial, vemos a nuestra protagonista (Marie Colomb) llegar en su scooter a casa. Llega tarde y se lleva la consiguiente bronca. A continuación, sin saber exactamente por qué (todavía, porque somos gente que ve desde fuera la situación), se echa a llorar. Saltamos tres meses y vemos la scooter tirada en la carretera a la salida de casa, un zapato perdido y el claro presentimiento de que a Laëtitia le ha pasado algo. Comienza así una búsqueda contrarreloj para saber qué ha sido de ella.

Dos preguntas que vertebran la serie

Jean-Xavier de Lestrade aborda este caso haciendo dos grandes preguntas: quién es Laëtitia y hasta qué punto la sociedad/cultura donde ha vivido ha propiciado su letal destino. Así, en lo que la investigación avanza diversos flashbacks van poniendo sobre la mesa diferentes piezas del puzle final que conforman el conjunto de la vida y personalidad de la joven.

La tesis de la serie es clara: antes de aquella fatídica noche de 2011, la chica y su hermana Jessica (Sophie Breyer) llevaban toda su vida siendo víctimas. Víctimas de la cultura del silencio, del no molestar, de unos estamentos que no se han preocupado ya no por su bienestar sino por su propia seguridad. Del seno de un hogar biológico roto y marcado por la violencia tanto física como sexual a uno de acogida donde la vida no les fue mejor.

Paralelamente a la vida de Laëtitia, vemos la de su verdugo, Tony Meilhon (Noam Morgensztern), con el objetivo no de justificar sus monstruosos actos sino de entender mejor todo su contexto, su situación. Completa así el guion una perspectiva amplia a una incómoda realidad en la que reina el barrer para dentro, el no airear los trapos sucios de puertas para afuera, de la ineficiencia del sistema.

Ahí reina la contundencia con la que se mueve la ejemplar miniserie. La dirección proporciona momentos poderosos, con un gran manejo de los tiempos, de los giros y eficaz en la ejecución de los diálogos y otros vericuetos del guion. Ayuda también que tanto Colomb como Breyer están excelentes en sus papeles. Por lo general el casting de la serie está muy cuidado.

Un true crime alejado del sensacionalismo

Laëtitia

En cierto sentido, 'Laëtitia o el fin de los hombres' conforma cierto complemento al visionado de 'La infamia' en cuanto a que ambas series se alejan de cierto sensacionalismo inherente al true crime actual para dedicarse a explorar la desprotección de los menores más vulnerables y la invisibilización de la realidad que vive mucha gente.

Apoyada en esas personas frágiles y a modo de denuncia al entorno que propició eso, Lestrade realiza un tan contundente como estremecedor drama que nos hace conocer mejor un sonoro crimen real y procura un debate incómodo.

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