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'Los niños del mar': una maravilla visual ensombrecida por su narrativa
Críticas

'Los niños del mar': una maravilla visual ensombrecida por su narrativa

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No es habitual que los animes lleguen a los cines españoles salvo que formen parte de alguna popular franquicia como ‘Dragon Ball’, por lo que el estreno este viernes 24 de enero de ‘Los niños del mar’ debería ser motivo de alegría. La película distribuida por Selecta ya pudo verse durante el pasado Festival de Sitges, pero ahora es el turno de que el resto del público dicte sentencia sobre ella.

Dirigida por Ayumu Watanabe, ‘Los niños del mar’ es una película que deslumbra con su animación, en especial a medida que avanza la historia, pero a cambio su decisión de abrazar el fantástico de forma abierta tras un arranque con los pies más en el suelo carece del sustento narrativo necesario para nuestro cerebro se interese tanto en ella como nuestros ojos.

Un brillo visual indiscutible

Imagen Ninos Mar

No se puede decir que el arranque de ‘Los niños del mar’ sea deslumbrante, pero su presentación de Ruka, una adolescente que está pasando por un momento difícil y que ve cómo sus planes de verano se difuminan rápidamente, tiene el suficiente gancho para que uno pueda meterse en la película, dando un paso adelante con la llegada de otros dos niños con problemas familiares al acuario donde trabaja su padre.

Ellos son los que introducen en ‘Los niños del mar’ un elemento fantástico que hasta entonces simplemente no estaba presente. De hecho, la película tenía hasta entonces mucho de drama adolescente ligero, incluyendo una animación que cumplía pero no destacaba especialmente, pero el guion de Daisuke Igarashi a partir de su propio manga no quiere seguir una narrativa tradicional y va sentando las semillas de lo que está por venir a partir del momento en el que la historia se traslada al acuario.

La relación de Ruka con el lugar siempre ha sido un tanto peculiar y el trabajo de animación liderado por Watanabe empieza a apuntar en otra dirección cuando toca ilustrar el mundo acuático y sus criaturas. Una atracción innegable para la protagonista que el público entiende y espera que evolucione. Es ahí donde la película toma una decisión que sin duda seducirá a algunos espectadores, pero a mí acaba agotándome.

Acaba cansando

Escena Niños Mar

Y es que ‘Los niños del mar’ deja totalmente de lado ese realismo que había ido difuminándose poco a poco con el paso de los minutos para conectar su ambición visual con un mensaje más trascendental que en realidad se convierte en una sucesión de impresionantes imágenes que transmiten una preocupante sensación de vacío. No basta con plantear temas de corte trascendental, ya que hay que darles cierto sustento y es ahí donde ‘Los niños del mar’ erra el tiro.

Es una lástima porque visualmente, desde los diseños hasta su ejecución en pantalla, posee una belleza innegable y nunca viene bien contar con el apoyo de la música de Joe Hisaishi, el compositor habitual de Ghibli, pero una nunca siente que lleguen a ir más allá de eso. Habrá quien vea mucha reflexión en ello, pero considero que no hay realmente algo que lo justifique más allá de la acumulación y lo que eso le permite lucirse en lo visual.

Por un lado, eso se traduce en una impresionante recreación del mar y sus criaturas, apoyándose en un trabajo impecable de animación en 2D. Ahí ‘Los niños del mar’ es un hito indiscutible, y por eso duele que en lo demás simplemente no esté a la altura y uno acabe agotado con la propuesta, importándole ya bien poco el punto de llegada.

En resumidas cuentas

Todo lo que ‘Los niños del mar’ te maravilla a los ojos acaba decepcionándote en lo demás. Es una lástima que brille con tanta fuerza en algo pero que luego busque lo trascendental de una forma tan fallida y encima recreándose en ello hasta el punto de que uno puede acabar desesperado.

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