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"Casi todas las escenas de 'Madre' han salido a la primera o a la segunda de una manera muy orgánica". Marta Nieto
Entrevistas

"Casi todas las escenas de 'Madre' han salido a la primera o a la segunda de una manera muy orgánica". Marta Nieto

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El viernes 15 de noviembre llegaba a los cines españoles 'Madre', la película dirigida por Rodrigo Sorogoyen a partir del cortometraje de mismo título que llegó a estar nominado al Óscar. Sorogoyen ha vuelto a contar en la cinta con Marta Nieto para dar vida a la gran protagonista de la función y en Espinof hemos tenido la oportunidad de hablar con ella:

¿En qué momento comparte contigo Rodrigo Sorogoyen que quiere convertir ‘Madre’ en una película?

Siempre lo había dicho, es verdad que él había verbalizado esta situación, pero nunca me había quedado realmente mucho claro ni que realmente quisiera, ni por dónde querría llevarla en ese caso, ni que se iba a hacer tan pronto. Me sorprendo con un regalo en forma de guion el día que ganamos el Goya por el corto me lo dio. De hecho, yo subí allí y dije que íbamos a hacer el largometraje, porque me acababa de leer el guion y estaba entusiasmada. Me parecía una joya, porque él tenía una exploración como director en la que yo confiaba mucho y porque a mí me regalaba un espacio creativo que no me habían dado antes.

¿Cuál tu aportación al personaje y qué vino dado por parte de Rodrigo Sorogoyen? Además, siendo madre en la vida real, ¿en algún momento pensaste en que te podría pasar algo así a modo de inspiración?

Bueno, los procesos creativos son muy farragosos de explicar y como muy complejos porque son poco organizados. Los míos, los de cada uno yo no sé. Yo necesito tener muy claras ciertas cosas, experiencias por las que pasa, cierto arco de años. Mis cosas, y esto pasa por entenderlo, por hablar con gente que te cuenta su experiencia de verdad, por leer mucho, por ver, por inspirarte. Así voy decidiendo un mapa de esos 10 años.

Luego le cuento todos mis hallazgos a Rodrigo, porque me parece importantísimo que haya la unión entre los dos a la hora de contar la película. Al igual que el me contaba a mí como quería rodar ciertas escenas, y a mí me sirve como actriz. No es lo mismo que la cámara esté aquí que allí. Ahí sí que hemos tenido un proceso que me ha parecido muy rico, divertido y maravilloso.

Y a la hora de poner de mí misma en el personaje yo no me puedo separar de mí misma, no puedo de que soy madre y mi hijo se llama León. Igual que no me puedo separar de que tengo este cuerpo, es parte de mi herramienta de trabajo. Eso significa que cualquier otra persona lo puede interpretar con sus características, siendo madre o no. Por ello, el universo al que me ha llevado tiene que ver conmigo, sí, mi forma de ser y mi forma de no ser. Uno elige Elena es en esto como yo y en esto no tiene nada que ver conmigo.

Rodando Madre

En la película el paisaje en el que transcurre la película tiene mucha belleza visual pero también cierto elemento oscuro, ¿eso es algo que percibiste durante el rodaje o se debe mas a la puesta en escena de Rodrigo Sorogoyen?

Yo creo que está retratado muy apropiado. Yo me fui varias semanas antes varias veces a esa playa a investigar, a ver, y ese espacio es para mí parte de Elena, habita dentro de ella, porque es el último lugar donde ha estado su hijo y porque ella se ha anclado a ese lugar como si fuera su hijo. Además, al ser tan salvaje, la naturaleza en estado puro. Ese mar impresionante. Te diré que yo trabajando en ese bar para practicar… cada día moría alguien. Había ambulancias salvando a surferos y a gente en esa playa salvaje., ese frío

Lo terrorífico, lo dramático, fantasmagórico, lo tremendo es esa playa nublada. Es ese frío, ese olor, ese ruido, ese mar que te ensordece y no oyes nada. Y lo maravilloso, lo suave, lo sutil, lo bonito es esa playa soleada con Jean caminando. Ese espacio tiene todo, el Iván que estuvo y el que no está, la Elena que estuvo y la que está. Tiene a Joseba y tiene a Jean. Sí que me parece simbólico, y al estar rodado con grandes angulares tiene una presencia y un espacio mucho más que cualquier otro tipo de óptica. Y de cine yo creo que también, se le da mucho espacio al ambiente porque lo tiene, porque pesa.

La relación de Elena con Joseba es un poco como el apoyo que la saca del agujero pero sin conseguirlo del todo, ¿cómo trabajaste esa relación con Álex Brendemühl?

Ella está muy aislada, es una mujer que arrastra su pena inevitablemente. Ella lo intenta, intenta sobrevivir a la vida y disfrutarla en la medida de lo posible, pero hay un lugar de incomunicación y aislamiento siempre, pero porque nadie además de ella puede entender lo que el pasa, por mucho que te lo explique. Este drama es tan radical que la propia experiencia marca la estructura de tu personalidad. Se quieren, se apoyan y ella valora muchísimo todo. Es una relación calmada, sosegada, calurosa, pero ella está muerta.

Quien sí podría entenderla mejor es el personaje del ex, que aparece en una de las escenas más intensas de la película, ¿cómo fue rodarla?

Fue muy guay, por esa cosa de magia que pasa en el cine. Esa escena era un plano secuencia diferente. La ensayamos todo un día, era aquí en la sierra de Madrid, y era un plano secuencia de lo de Sorogoyen. Los dos caminando, la montaña, bajábamos, giras, te pones, no sé qué, la raíz del árbol, aquí te paras. Estaba todo fetén, finiquitado, pero llegamos al día siguiente a rodarlo, que él hace eso, un día de ensayo técnico y otro día de rodaje, y empezó a llover. Tres de la tarde y no habíamos rodado nada, y los tiempos eran muy justos.

Rodaje Madre

Y como es un tío muy genial, dijo que íbamos a hacerlo así, en el bar del sitio donde estábamos. Y ahora pensamos, y él también, que menos mal que llovió, porque no tenía ningún sentido haberlo rodado de otra manera que no fuera la quietud focalizada en ellos, en la mirada de ellos que se acaban de ver tantos años después. Y sostén eso, con una cámara flotando que no tiene presencia, con una silla en medio vacía. Lo ensayamos de una manera y luego salió como tenía que salir. Esto es cine. Hay dos o tres momentos en la película que son cine y este es uno de ellos para mí.

¿Hubo que hacer algún ajuste en los diálogos por ello?

Sí, ajustamos dos o tres cosas, pero la conversación era prácticamente la misma. Era una escena de diez páginas, un momento muy importante con el personaje del padre que sale por primera vez en la película, que se le pone cara. Había un riesgo y una responsabilidad con contar esta cosa, pero fue mínimo el ajuste.

Poirier

¿Con Jules Poirier ensayasteis antes antes para encontrar ese nivel de intimidad entre Elena y Jean?

Hicimos pruebas de cámara, pero por separado. Es que lo encontramos en París muy pronto. Teníamos miedo de no encontrar al actor porque era un personaje muy delicado. Tiene que ser joven pero no mucho, natural además, muchas cosas. Apareció enseguida y todo fue claramente hacia él, había que rodar la película antes de que creciese.

Después ha sido todo muy orgánico, yo como actriz no tenía la necesidad de trabajar con el nada, más allá de que nos entendíamos y de que había química. Elena no entiende nada y yo no quiero entender nada, yo quiero sentir qué le pasa a ella cuando está con el. Jules además es muy generoso y tiene esta naturalidad innata… es buenísimo actor así porque sí. Él se dejaba llevar, estaba siempre positivo. Yo te diría que casi todas las escenas de la película han salido a la primera o a la segunda de una manera muy orgánica.

La relación que surge entre ellos es muy especial ¿hay alguna idea de recuperar a los personajes dentro de varios años?

Ojalá. Se lo voy a decir a Rodrigo, que lo piense, que empiece a darle vueltas, que lo haga. No lo hemos hablado, es verdad que como él siempre tiene finales abiertos, siempre da para pensar, estimula el imaginario.

Venecia

Por ultimo, ¿cómo fue la experiencia de ganar un premio en Venecia?

Suena a tópico y todo lo que voy a decir es cursi, pero la bomba, un sueño. Imaginate inaugurar la película en un Festival como Venecia y llevarse premio… te reconforta el alma. Yo llevo muchos años currando y es la primera vez que tengo un personaje tan jugoso. Que te reconozcan el trabajo te da una palmadita en plan vas bien. Los momentos en los que uno puede pararse y decir “Ah, estoy aquí” son ciencia-ficción. Es un lugar de reconfortar para seguir, porque uno no se puede quedar quiero.

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