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"No conozco a mujeres gitanas haciendo cine en España. Va a pasar pronto. Pero yo en Carmen y Lola quería hablar del primer amor homosexual"
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"No conozco a mujeres gitanas haciendo cine en España. Va a pasar pronto. Pero yo en Carmen y Lola quería hablar del primer amor homosexual"

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Ella y ella. Cuando la cámara enfoca en plano detalle de unas manos, o unas bocas que se besan, son solo eso, unas manos que acarician y unas bocas que se rozan. Planos detalle de manos, de labios, de ojos. Sabemos que son 'Carmen y Lola' (Arantxa Echevarría, 2018) pero podrían ser cualquiera.

Podrían ser yo. Hablo de la película con prudencia, como no lo he hecho nunca antes, pienso mientras la veo no soy gitana, no sé lo qué es ser gitana, pero sé igual que Lola igual que Carmen qué significa ser diferente, sentirlo dentro, que te queme. Sé también que soy igual que ellas, y ellas igual que yo, porque hemos sufrido igual.

Capturar el amor, y cómo puede cambiarlo todo

Carmen y Lola

La cámara se mueve nerviosa cuando nos enseña la vida de cada día: Lola en el mercado ayudando a vender a su padre, los adultos y los niños, las chicas jóvenes cantando en el culto, Carmen acariciando el vestido de su pedida. Pequeñas escenas cotidianas que nos van mostrando cómo se desarrolla la vida para sus protagonistas.

Todo parece estar perfectamente medido, al colegio hasta que las niñas sepan leer escribir y de cuentas, mocear en el culto, ronear, buscar un buen muchacho del barrio, trabajador. Una pedida y un casamiento. Ser una mujer digna de tu casa de tus hijos de tu marido. El futuro de Carmen y de Lola es una imagen demasiado nítida, una imagen que asfixia, una imagen que no se transforma. Una imagen cárcel.

Pasa que el amor pasa, sucede. No hay que explicarlo, vale una imagen de Carmen con su sonrisa amplia, con su pendiente de pajarillo colgando de su oreja para que Lola se prenda de ella en mitad de esa lluvia que llega para revolverles las vidas.

Carmen y Lola

Lola que siempre pinta pájaros en las paredes. Lola que cuando la cámara la enfoca pintando, haciendo lo que desea, ya no es una imagen de perfil, fragmentada, una mujer a medias, es una imagen abierta panorámica, donde la cámara ya no tiembla, la enfoca firme. La cámara le permite ser.

Es bonito ver cómo la película teje redes de mujeres que se ayudan, que se comprenden, que se entienden. Lola es valiente, algunas mujeres necesitan otras mujeres valientes en sus vidas. Paqui, su amiga, es valiente, Lola es valiente, hay mujeres que no saben que son valientes que necesitan a otras mujeres valientes para contagiarse.

Y es así como Carmen se contagia de la valentía de Lola, cambia la imagen de futuro nítida por una imagen de incertidumbre. "Y ahora ¿qué?", se preguntan. No lo saben, solo tienen la certeza de su amor. Es igual que en esa escena en la que Lola está en el culto cantando, después de haber visto a Carmen por primera vez, el coro canta: "Y eres, lo más bello de esta vida y eres, como un jardín lleno de flores, como la luna que ilumina la noche".

Me gusta pensar que Lola piensa en Carmen cuando canta, que ha cambiado a Dios por esa mujer, que sin esperarlo esa mínima posibilidad de un amor correspondido le hace sentirse menos sola. Su noche oscura ya no lo es tanto. Su noche oscura tiene una luna.

Una historia cíclica que condena a repetir el mismo modelo de mujer

Lo decía antes, al comienzo, no soy gitana no puedo escribir este texto como mujer gitana y lesbiana, pero he sufrido igual, he sentido la presión del patriarcado, y de los hombres y mujeres que engranan sus filas. Son como un ejército. Me he rebelado también contra esa imagen que padres, familia y amigos esperaban y atesoraban de mí. He sentido perderlo todo y también le he dicho a mi madre entre lágrimas, "mamá no te puedo mentir". He sentido la soledad.

Hablo con Arantxa Echevarría a este respecto, sobre la polémica que ha rodeado a su film. "Esta historia habría sido igual en otro contexto, entre mujeres en un pueblo perdido de Córdoba, en la casa más pija de Madrid, o en una familia liberal de Múnich".

Carmen Y Lola

Estas protagonistas sufren también, no olvidemos, los insultos de Carmen a Lola. A veces en el proceso de aceptar algo que está pasando, emerge el rechazo, la ira, el miedo. Puta bollera asquerosa. Confieso que la imagen de la torre, o la escena de Lola sobre la carretera me hicieron temer por su vida.

Pero es entonces donde aparece una sensación que envuelve la película: no estamos solas. Vuelve a funcionar la red de mujeres, vuelve Paqui, la amiga que abraza a Lola, y le dice que todo va a ir bien. Lola sigue. Persiste. Al final contagia a Carmen, ya nos hemos dado cuenta de que la quiere. Su destino sólo puede ser el mar.

Arantxa me cuenta que siempre imaginó este final. "Tenían que huir hacia el mar que es el símbolo de la libertad. El mar se oye durante la película, cuando bailan y nadan en la piscina vacía, representa todo lo que no tienen. Un mar libre pero incierto. Un final frío".

Carmen y Lola

Ni payos ni gitanos salen bien parados en la película, pero si repasamos filmes que nos relatan la historia de amor entre dos chicas que descubren que se aman, ninguna cultura sale bien parada. Compartimos un enemigo común: el machismo de nuestro(s) mundo(s). Un enemigo que nos ha dicho qué cómo y cuándo debíamos ser. Nos querían mudas, como el padre de Lola quiere a su madre.

Quiero creer que las películas pueden ayudar a crear algo más grande que las imágenes que las cuentan. Quiero pensar que pueden crear una red que nos abrace a todas, y que nos haga más valientes frente a un sistema que nos ha hecho creer que todas éramos la misma mujer. Una mujer informe, con los mismos deseos y anhelos.

Carmen y Lola

'Carmen y Lola': la importancia de construirse como mujer independiente, además de como lesbiana

La película no cuenta solo una historia de amor. La película relata lo difícil que lo tienen las mujeres gitanas para romper con un ciclo de vida que no espera de ellas mucho más allá de que sean amas de casa. No se trata solo de poder vivir su amor con libertad sino de poder aspirar a una vida mejor. Una vida donde no dependan de nadie.

Arantxa es clara sobre esto: "La mujer para poder ser independiente necesita poder acceder al mercado laboral, ganar su dinero. Construirse como mujer y como lesbiana. Me duele que no se haya entendido que una chica gitana de 16 años, que le dice a sus padres que es lesbiana, directamente es rechazada. Eso te obliga a esconderte, a vivir en clandestinidad, a vivir en silencio, negar tu sexualidad, a huir".

En nada se diferencian los entornos machistas culturales y familiares de películas de "lesbianas blanquitas", como puede ser 'Carol', las palestinas de 'Bar Bahar' o 'Lola y Carmen'. Gitanas, árabes o mujeres de alta sociedad, todas hacen frente en sus contextos a un patriarcado que les niega su infinitas posibilidades de ser. En el patriarcado impera la violencia, la amenaza o el silencio.

"Yo quería contar la historia de Carmen y Lola, hablar del primer amor homosexual". Arantxa Echevarría

No puedo ni imaginar lo que supone para Lola, en la ficción, tener que renunciar a su familia, a los que no quiere abandonar, a sus raíces. Vivir su vida supone dejar de ser gitana. Las palabras pronunciadas por su padre casi al final del film resuenan en mi cabeza como martillazos: no eres mi hija, no eres gitana, no eres nada.

Hablo con la directora sobre esta escena: "Que un padre se enfrente a que su hijo no es lo que esperaba es siempre un drama. Es un problema del patriarcado que vertebra a las culturas. La madre de Lola por ejemplo, le habla desde el amor, no quiere que sufra, que la estigmaticen".

Arantxa Echevarría en el rodaje de Carmen y Lola

Arantxa me cuenta hacia el final de la conversación que su deseo es que haya mujeres gitanas en el audiovisual y que cuenten su propia historia. "No conozco a mujeres gitanas dirigiendo cine en españa. Pero va a pasar pronto. Va a ser interesantísimo cuando esto pase, cuando haya mujeres gitanas contando su historia. Pero yo quería contar esta historia, quería hablar del primer amor homosexual".

Quiero pensar que hay películas, repito, capaces de cambiarnos. Capaces de transformar la realidad, películas que funcionan como un revulsivo. Quiero pensar que habrá una muchacha que verá la película y se sentirá menos sola, abrazada. Una mujer joven que quizá querrá contar su historia y coger una cámara. Quiero pensar que podemos estar juntas en esto y que estamos tejiendo una red imparable que nos va hacer a todas más libres y más fuertes.

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