Cannes 2021: 'Bergman Island' de Hansen-Løve y 'Drive My Car' de Hamaguchi, dos visiones sobre el vínculo del arte con la vida y su poder de inspiración
Cannes

Cannes 2021: 'Bergman Island' de Hansen-Løve y 'Drive My Car' de Hamaguchi, dos visiones sobre el vínculo del arte con la vida y su poder de inspiración

HOY SE HABLA DE

Después de un año de parón obligado, al que Fremaux no para de hacer referencia en todas sus intervenciones en el festival, la Sección Oficial de Cannes se llena de cine introspectivo y metalingüístico que apela al vínculo del arte con la vida y su imperativa necesidad como fuente de inspiración.

Desde puntos de vista diferentes y con voces de muy distintas sensibilidades, buena parte del cine que estamos viendo en Cannes se adentra en esa relación que influye en nuestras emociones dándole sentido a la existencia. En esa categoría encontramos el romance de verano de Mia Hansen-Løve y la bellísima fábula on the road the Ryusuke Hamaguchi.

'Bergman Island'

En ‘Bergman Island’, una pareja de cineastas extranjeros se instala en la isla de Faro, cuna del más reconocido director sueco, Ingmar Bergman, para participar en una residencia para artistas en la que trabajar en el desarrollo de guión de su próximo proyecto.

Envueltos por el halo de inspiración creativa que rodea a los lugares que generaron buena parte de la filmografía de uno de los grandes maestros del cine, en esa mezcla entre la admiración absoluta y ese ligero cinismo del cineasta con muchos años de profesión, la pareja teoriza y conversa, descubre y crea nuevas obras a partir de las mismas reflexiones que otros cineastas antes que ellos plantearon desde diferentes perspectivas. Una celebración del proceso creativo y la libertad artística.

En forma de divertimento metalingüístico, que de alguna manera recuerda al Hong SangSoo de ‘En otro país’, la francesa Mia Hansen-Love nos introduce dentro de ese proceso creativo en el que muestra las posibilidades de encajar y reordenar las piezas de un relato.

Guión dentro del guión con equilibrio descompensado a ratos y que funciona mejor en el desarrollo de la historia imaginada, la obra de la francesa respira Nouvelle Vague y nuevos cines con aire nórdico, en la que traslada el vagar habitual de los personajes de ciudad a los lugares idílicos y tremendamente inspiradores de la campiña sueca.

Aunque con un cierto nivel de aburguesamiento en la experiencia creativa y quizá algo más escenificada de lo deseado en su faceta de homenaje a Bergman, pero con algunos guiños graciosos, como el cameo inesperado de Jordi Costa, ‘Bergman Island’ rezuma amor por el cine.

'Drive My Car'

‘Drive my Car’ es la gran tragedia filmada de Chejov y, sin duda, una de las películas que más furor ha causado a competición en Cannes este año. El japonés Ryusuke Hamaguchi (‘Happy Hour’, ‘Asako I & II’) se inspira en un relato de Haruki Murakami para construir uno de los dramas más conmovedores de lo que llevamos de festival.

Partiendo de un bellísimamente filmado viaje en coche como catalizador de la dolorosa experiencia del amor, Ryusuke desmiembra el proceso de recuperación ante el desamor y la pérdida a través del arte y la palabra.

En una expresión meta donde realidad y arte conviven y dialogan, el japonés construye un conmovedor relato de relatos donde la palabra cobra vida para modular la existencia de los personajes que la declaman, convirtiéndolos en otra versión de ellos mismos.

Teatro, poesía y vida con una puesta en escena verdaderamente hermosa. El arte con mayúsculas como elemento transformador de la vida y herramienta para el entendimiento. Un cuento bellísimo digno de palmarés.

Temas
Inicio