El guionista de los mejores episodios de 'Los Simpson' explica cómo se escribía un capítulo en sus años dorados: "Si escribes a Homer como si fuese un perro, nunca lo harás mal"
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El guionista de los mejores episodios de 'Los Simpson' explica cómo se escribía un capítulo en sus años dorados: "Si escribes a Homer como si fuese un perro, nunca lo harás mal"

'Los Simpson' lleva más de 30 años en antena y no se atisba el momento en el que las aventuras de la querida familia amarilla lleguen a su fin. Eso sí, su popularidad es muy inferior a los años en los que John Swartzwelder, probablemente el guionista de los mejores episodios de la serie, contando además con el récord de mayor número de capítulos firmados con un total de 59.

Swartzwelder trabajó en las primeras 15 temporadas de la serie y está considerado como un genio de la comedia, pero uno muy celoso de su intimidad que no había concedido ninguna entrevista en profundidad hasta ahora. Eso ha cambiado gracias a una charla que ha tenido con New Yorker, donde ha repasado toda su carrera, pero a nosotros nos interesa su paso por 'Los Simpson', recordando con cariño la gran libertad que tenía el equipo de guionistas:

Gracias al acuerdo que tenía Jim Brooks, los ejecutivos no podían inmiscuirse de ninguna manera, aunque recibíamos notas censoras. Los ejecutivos no recibían copias por adelantado de los guiones y no podían en la lectura previa, aunque realmente querían. Todo lo que teníamos que hacer era complacernos a nosotros mismos. Esa es una forma muy peligrosa de llevar una serie, dejando a los artistas a cargo del arte, pero funcionó realmente bien al final. Hizo que lloviese un montón de dinero sobre Fox durante 30 años.

Swartzwelder destaca el gran trabajo realizado por Sam Simon para conseguir el equipo de guionistas adecuado, porque "tienes que encontrar a gente que sea muy buena en sus trabajos pero que no puedo encontrar empleo en otro sitio", no dudando en afirmar que para él la tercera temporada es la mejor porque ya se habían hecho por completo a la serie, había multitud de tramas por usar y el equipo aún no estaba desgastado por el trabajo, apuntando también un aspecto clave sobre cómo se abordaban por entonces los guiones:

No escribimos para niños o adultos, solamente intentamos hacernos reír mutuamente, a los guionistas de comedia. Ese era nuestro público. Afortunadamente, a un montón de gente, tanto niños como adultos, le gustó las mismas bromas que a nosotros.

El proceso para escribir un guion de 'Los Simpson'

Con esa premisa, Swartzwelder recuerda todas las etapas por las que pasaba un guion desde que se empezaba hasta lo que llegaba a la pantalla:

La forma en la que lo hacíamos cuando estaba allí era que a un guionista se le encarga una historia, normalmente una que se le había ocurrido a esa persona, pero no siempre. Pasábamos dos días en la sala de guionistas, con todo el momento ayudando a engordar la historia, añadiendo bromas, y de ahí en adelante. Entonces el guionista escribía un resumen de la historia antes de volver a la sala de guionistas para proponer más cambios, añadidos y bromas. El guionista escribía el primer borrador y de nuevo a la sala de guionistas para más reescrituras. El guion se escribe de nuevo después de la lectura previa y después de la primera proyección de la animática, con posibles reescrituras adicionales en la sesión de grabación y después de haberse completado el trabajo de animación en Corea. Puede que hubiera otras reescrituras que haya olvidado. Si una broma sobrevivía a todo eso, probablemente es bastante buena.
Aurora Boreal Simpson

Swartzwelder recuerda que el proceso de hacer un episodio llevaba entre seis y ocho meses, un proceso agotador porque además se trabajaban en varios de forma simultánea, y que uno de los motivos por el que se mantenían más bromas en sus guiones que en los del resto es porque cuando le pedían quitar algo "siempre reaccionaba con gran consternación, rabia e incluso horror cuando se cortaba una de mis bromas. Los otros guionistas eran más maduros al respecto y mira para lo que les sirvió". Además, en lo referente a la hora de enfrentarse a la escritura de un guion, da el siguiente consejo:

Tenía un truco que me hacía las cosas más fáciles. Como escribir es muy duro y, en comparación, reescribir es fácil y bastante divertido, siempre escribía mis guiones de principio a fin tan rápido como puedo, el primer día si es posible, poniendo mis bromas de mierda y la pauta de diálogo, en plan "Homer, no quiero que hagas esto", "Entonces no lo haré". Después de levantarme al día siguiente, el guion está escrito, es terrible, pero es un guion. La parte dura está hecha. Es como si un pequeño y cutre elfo se hubiese metido en mi oficina para hacer malamente por mí todo el trabajo para luego irse dando un toque en su sombrero cutre. Todo lo que tengo que hacer desde ese punto es arreglarlo. Así he cogido un trabajo muy duro, escribir, y lo he convertido en un sencillo, reescribir, de la noche a la mañana. Recomiendo a todos los guionistas que hagan sus guiones y el resto de su trabajo de esa forma.

Sus episodios favoritos y la clave sobre cómo escribir a Homer

Hank Scorpio

A la hora de elegir el episodio favorito que había escrito, no pudo decantarse solamente por uno, así que destacó clásicos como 'Bart, el asesino', 'A Bart le regalan un elefante', 'Homer, bateador', 'Homie, el payaso' o 'El enemigo de Homer' -en la página de wikipedia dedicada a él encontraréis un listo de todas las joyas de la serie firmadas por Swartzwelder-. Este último es uno de los más mencionados cuando se habla del mejor episodio de la serie y esto es lo que Swartzwelder destaca sobre su decisión de matar a Frank Grimes al final del mismo que "No aprobaba a nuestro Homer. Se lo estuvo buscando durante todo el episodio, y lo encontró".

Por último, Mike Reiss, showrunner de la serie durante muchos años, comentó hace años que Swartzwelder siempre escribía a Homer como si fuera un perrazo, a lo que comenta lo siguiente:

Sí, es un perrazo parlante. Un momento es el hombre más triste del mundo, porque ha perdido su trabajo, se le ha caído un sandwich o ha matado accidentalmente a su familia, y al siguiente momento es el hombre más feliz del mundo porque acaba de encontrar un penique, quizá debajo de uno de sus familiares muertos. No es realmente un perro, por supuesto, es más listo que eso, pero si lo escribes como un perro, nunca lo harás mal.
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