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'Stranger Things 2' es la secuela que esperábamos: terrorífica y un canto a los 80
Series de ficción

'Stranger Things 2' es la secuela que esperábamos: terrorífica y un canto a los 80

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Mañana, viernes 27 de octubre, Netflix estrena los nuevos episodios de la serie ambientada en los más y mejores años 80. Parecía que, tras tanto tiempo desde la primera entrega, 'Stranger Things 2', como han venido a titular esta segunda temporada jugando así con la idea de que se trata de una secuela, no iba a llegar nunca. Pero por fin regresa y la espera ha merecido la pena.

Una de las primeras cosas que uno se da cuenta al empezar la segunda temporada de 'Stranger Things' es que el foco se ha descentralizado. Sí, seguimos teniendo a esa simpática cuadrilla de niños, pero los hermanos Duffer han preferido desarrollar mejor el "círculo externo" formado por los mayores. Es, en ese sentido, algo menos 'ET' y más 'Twin Peaks'... por lo menos al comienzo de temporada.

No quiero desvelar mucha trama de 'Stranger Things 2' porque creo que, como con todas las series y más en especial esta, merece ser descubierta episodio a episodio y ya mañana os llevaréis las sorpresas que los hermanos Duffer nos tiene preparadas en esta segunda temporada. Así que os voy a dar unos pequeños apuntes de cómo comienza.

Estamos en los días alrededor de Halloween de 1984, ha pasado un año desde que Will (Noah Schnapp) volvió a casa y todo parece haber vuelto a la normalidad y con pocas novedades salvo la llegada de Max (Sadie Sink), una misteriosa chica nueva que dejará prendados tanto a Dustin (Gaten Matarazzo) como a Lucas (Caleb McLaughlin). Por otro lado vemos que Mike sigue intentando localizar a Eleven (Millie Bobby Brown), en paradero desconocido desde el final de la primera temporada.

Stranger Things

Son, entonces, los adultos, los que se adentrarán más en el lado del misterio con Hopper (David Harbour) investigando si la muerte de unos cultivos de calabaza pudiera tener relación con el upside down. Jonathan y Nancy seguirán dando vueltas a la desaparición de Barb y la madre de Will (Winona Ryder), empieza a darse cuenta de que las visiones de su hijo no son imaginaciones.

La sensación general que he tenido viendo la segunda temporada de 'Stranger Things' es que nos encontramos con algo que va a por el más y mejor. Hemos dejado atrás la idea de serie de aventuras "a lo Goonies" que perfilaron los ocho primeros episodios y sin dejar nunca la ficción de los 80 como referencia principal abraza más el género de ciencia ficción de terror dándole un toque más complejo (por no decir oscuro) y, valga la redundancia, terrorífico.

Stranger Things

Esto parece un reflejo del "salto de madurez" de los chicos: aunque siguen conservando cierta inocencia, van creciendo y con ellos los retos a los que se enfrentan y las actitudes ante dichos desafíos (y la vida). Por otro lado, merece la atención la historia y evolución de Eleven, separada del resto del grupo durante la mayor parte de la temporada. Los Duffer han querido explorar al fondo a la protagonista y hemos aprendido mucho de su pasado.

No todo funciona en 'Stranger Things 2'. Sin ir más lejos, la trama de Jonathan y Nancy está puesta solo para meter el clásico amorío adolescente. Tampoco encaja el trasfondo propuesto para Max. Si bien la incorporación a la vecindad de Hawkins de este enigmático personaje funciona bien, se nota que no tenían demasiado claro qué hacer con ella, su familia y su pasado.

StranGER Things

El mayor logro de 'Stranger Things 2' es ser capaz de mostrar una historia fascinante, implicarnos en ella y equilibrar ese aire de homenaje ochentero que caracteriza la serie. Sí, hay guiños y referencias muy obvios, pero están tan bien integrados en la trama y el modo de exponerlo que resulta ejemplar para series y películas que evocan a la nostalgia y la cultura popular.

El regreso de 'Stranger Things' no podía haber ido mejor. Es una gran historia de terror con elementos de los ochenta que está a nivel (yo diría que más, incluso) de la primera temporada. Es imperfecta, claro está, pero su propósito es que nos lo pasemos bomba con ella y que disfrutemos (y suframos) con los habitantes más peculiares de Hawkins, Indiana.

En Espinof | Los 11 momentos con los que 'Stranger Things' nos dejó alucinados

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