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Los 11 momentos con los que ‘Stranger Things’ nos dejó alucinados
Series de ficción

Los 11 momentos con los que ‘Stranger Things’ nos dejó alucinados

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Faltan menos de 48 horas para que Netflix nos traiga de vuelta el que, sin duda, fue uno de los fenómenos de la temporada televisiva del pasado 2016. Estamos hablando, obviamente, de 'Stranger Things', la serie de los Hermanos Duffer cuya segunda temporada llegará el próximo viernes 27 de octubre a la plataforma de VOD.

Para caldear el ambiente e ir abriendo boca antes de zambullirnos de nuevo en la aparentemente tranquila ciudad de Hawkins, os proponemos repasar once de los momentos más memorables de la primera temporada de este genial fenómeno de masas envuelto de una nostalgia ochentera que, finalmente, termina eclipsada por sus geniales personajes y su fantástica narrativa.

La desaparición de Will Byers (Ep 1. 'La desaparición de Will Byers')

Como no podría ser de otro modo, el primer gran momento que recordar de la primera temporada de 'Stranger Things' corresponde al detonante que llevará a Mike, Lucas, Dustin y compañía a embarcarse en su aventura a lo largo de ocho geniales episodios.

Una carretera oscura, una figura acechando entre las sombras y una huída a pie entre la niebla que termina con el pobre Will Byers refugiándose en su cobertizo. De nada sirve su valentía ni el rifle que apunta esperando a que su perseguidor cruce la puerta; la tensión sube, la bombilla que ilumina la caseta brilla como nunca antes y el pobre crío se esfuma de la ciudad de Hawkins por una larga temporada sin dejar rastro.

Joyce, The Clash y la pared elástica (Ep 2. 'La loca de la calle Maple')

El temazo 'Should I Stay or Should I Go' de The Clash de los británicos The Clash comienza a sonar a todo volumen en la habitación del malogrado Will. La pobre Joyce, que aún no se ha repuesto de la desaparición de su hijo menor acude a comprobar qué narices está pasando para encontrarse con un espectáculo tan dantesco como incomprensible.

El vaivén de la luminosidad de las luces de la estancia termina siendo lo de menos cuando una figura monstruosa deforma las paredes del cuarto como si estuviesen fabricadas de goma —¿alguien dijo 'Pesadilla en Elm Street'?—. Por si esto fuera poco, salir por patas de la casa y refugiarse en el coche le sirve de poco a Joyce, ya que la melodía de la canción favorita de Will le acompaña hasta el último momento.

La ouija de luces navideñas (Ep 3. 'Todo está bien')

La que es, probablemente, la escena más icónica de toda la primera temporada de 'Stranger Things', tiene como elemento principal una suerte de tabla ouija improvisada sobre una de las paredes de la casa de Joyce utilizando como materiales un bote de pintura, unas luces de navidad y una buena dosis de ingenio.

El primer mensaje que envía Will a su madre —"estoy aquí"— es muchísimo más tranquilizador que el segundo: un "corre" que alerta a la mujer de la presencia del monstruoso Demogorgon, que esta vez no se ha conformado con deformar las paredes para salir y dar un buen susto a la pobre mujer.

Hopper se cuela en la morgue (Ep 4. 'El cuerpo')

Puede que este momento no sea especialmente espectacular o impactante —todos sabíamos que este giro era obvio desde que vimos el cadáver de Will—, pero la entrada triunfal de Jim Hopper en la morgue de Hawkins merece una mención en esta lista al suponer el gran punto de inflexión en el arco del personaje.

En poco más de un par de minutos, David Harbour hace una demostración inmejorable del carisma del policía, de su fuerza física, y de esa mentalidad compleja que le hace dudar hasta el último instante si debe o no clavar su navaja en el cuerpo que, por suerte, está confeccionado a base de látex y algodón.

Nancy entra en el Mundo Del Revés (Ep 5. 'La pulga y el acróbata')

La infructuosa batida de caza organizada por Jonathan y Nancy para dar muerte al Demogorgon a través de los bosques de Hawkins no sirvió únicamente para reforzar la interesante relación entre ambos personajes —lástima que esté Steve de por medio—.

Además de esto, la oscura secuencia nos introdujo de lleno en el Mundo Del Revés de la mano de la adolescente quien, tras atravesar de forma algo temeraria una grieta dimensional en el tronco de un árbol, pudo ver a la horripilante criatura que intentaba capturar en todo su esplendor.

Eleven contra los matones (Ep 6. 'El monstruo')

Esta secuencia grita "satisfacción" a los cuatro vientos. Y es que ver cómo Eleven defiende a Mike y a Dustin de los matones del instituto y, como diría el Juez Dredd, dispensa justicia como es debido, es totalmente impagable y te deja con una sonrisa gigantesca en los labios.

Si hacer volar —literalmente— a Mike para evitar que sus huesos den con el agua —o peor aún, la roca— en el acantilado no os parece suficiente como para celebrar esta selección, probablemente ver cómo El desarma al indeseable Troy y le parte el brazo con sus poderes telequinéticos termine de convenceros.

La persecución de bicis y la furgoneta voladora (Ep 7. 'La bañera')

La recta final de esta primera temporada de 'Stranger Things' podría definirse como "el show de Eleven". Durante los tres últimos episodios, los poderes de la adorable niña-experimento van in crescendo hasta alcanzar unos niveles que permitirían catalogarla como arma mortal.

A nuestro trío de chavales protagonistas estas habilidades les vienen que ni pintadas, y un nuevo ejemplo de ello se encuentra en esta secuencia de persecución en la que El evita una tragedia frenando en seco una furgoneta y haciéndola saltar por los aires sobrevolando a los críos. ¿Previsible? Sí. ¿Espectacular? También.

El tanque de privación sensorial improvisada (Ep 7. 'La bañera')

El momento estelar del séptimo y penúltimo episodio de la temporada se ambienta en el gimnasio del instituto de Hawkins y, cómo no, vuelve a tener a Eleven como eje central.

Después de construir un tanque de privación sensorial casero, el nutrido grupo de personajes principales al completo acompaña a El en su última inmersión en el vacío con el fin de encontrar a Will y Barb. Esta última parece no haber terminado muy bien parada en su visita a el Mundo Del Revés pero, por suerte aún queda algo de esperanza para el hijo de Joyce.

Enfrentándose al Demogorgon (Ep 8. 'El otro lado')

La season finale de la temporada supuso un fin de fiesta por todo lo alto en el que la acción estuvo a la orden del día. Buena muestra de ello son los varios enfrentamientos con el Demogorgon que tienen lugar a lo largo del episodio, cada uno más intenso que el anterior.

El primero de ellos tiene lugar en la casa de Joyce, donde Nancy y Jonathan han montado un sofisticado mecanismo para dar muerte de una vez por todas al monstruo. Como suele pasar, el plan no sale bien a la primera pero, por suerte, una aparición en el último momento de Steve consigue salvar la papeleta... por el momento.

Eleven contra el Demogorgon (Ep 8. 'El otro lado')

Los disparos, los golpes de bate, el cepo y el fuego con los que Nancy y compañía intentaron acabar con el Demogorgon no sirvieron de mucho, terminando la criatura en cuestión arrasando los pasillos del instituto de Hawkins y, de paso, a todo aquel que se interpusiese en su camino.

La situación derivó en el esperado enfrentamiento entre Eleven y el monstruo que terminó con un sacrificio especialmente doloroso después del momento romanticón que tuvo la cría con Mike un par de secuencias antes. Por cierto, ¿soy yo o este momento hace que la teoría de que el Demogorgon y El son la misma entidad cobre fuerza?

Salvando a Will (Ep 8. 'El otro lado')

Como es evidente, uno de los grandes pasajes de 'Stranger Things' corresponde con su fantástico clímax. Una intensa condensación del mejor drama, una narrativa impecable y una emotividad desbordante que ha ido construyéndose a lo largo de ocho capítulos para terminar explotar en estos escasos cuatro minutos.

Más allá del deseado reencuentro entre Joyce y Will y la reanimación del crío, la secuencia destaca gracias al buen uso de los flashbacks que terminan de cerrar el arco de un Jim Hopper que, al fin, ha encontrado su buscada redención salvando al pequeño de los Byers, recuperando así la paz interior perdida tras la muerte de su hija. Genial.

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