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'El reino': el thriller ibérico alcanza su cima con una ficción sobre la corrupción política española
Críticas

'El reino': el thriller ibérico alcanza su cima con una ficción sobre la corrupción política española

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Nota de Espinof

Una fila de prensa, acreditados de la industria y público donostiarra, da la vuelta a la manzana y casi invade la transitada calle que cruza el corazón de la ciudad. El pase tiene lugar a las nueve de la mañana, pero la gente madruga en fin de semana con tal de no perderse 'El reino', lo nuevo de Rodrigo Sorogoyen.

El Festival de San Sebastián se ha convertido casi en el hogar del director madrileño pues también acogió el estreno de su anterior trabajo, 'Que dios nos perdone'. El éxito de su tercer largometraje en solitario no se augura diferente.

Antonio de la Torre, de líder carismático a capo pandillero

Manu (Antonio de la Torre) es un líder carismático y muy querido en el partido en el que milita y donde le espera una carrera fulgurante. El niño bonito, la estrella de la fiesta, pico de oro, amigo de sus amigos, inteligente y muy astuto. Cual líder de pandilla de instituto, este político de gran relevancia autonómica y red de contactos inabarcable, hace y deshace con la impunidad y la confianza propias del gallo del corral.

Ése que no duda en chistarle al profesor y afear a sus compañeros siempre que su banda de secuaces ande cerca, cerrando filas. Pero, como en el instituto, cuando suena la sirena, la diversión se acaba. Y con el cierre de las aulas, bueno entonces ya qué importa la pandilla, ¿no?

Un soberbio Antonio de la Torre se enfunda el traje de Manuel López-Vidal, ese político de futuro brillante al que la corrupción le explota en la cara. Entre pasillos y despachos, comilonas y fiestas en el mar, una cámara dinámica pero estilizada persigue al que destapará la mayor trama criminal de la política española, dejando en evidencia un sistema corrupto desde los cimientos.

Cualquier conexión con la realidad NO es pura coincidencia

Un cuaderno con conocidas iniciales y apellidos que nos recuerdan a algo, discos duros y trituradoras de papel, periodistas incisivas (todopoderosa Bárbara Lennie), la costa española y un puñado de amantes del esquí en Suiza. O en Andorra o donde haga falta.

El Reino 2018

Un buen montón de indicios más que sabidos por una audiencia hastiada de ver telediarios que, aunque sin más revelaciones, llega a confirmar un estado general de ánimo de un país agotado ante ese doble fondo que impregna todos los rincones de la política y se extiende allí hasta donde llega el poder. Un thriller político para una España de thriller.

En plena época dorada del thriller ibérico, casi reconocido como subgénero, incluso tras contribuir él mismo a acuñar esta etiqueta, Sorogoyen llega para superarse en esta intriga política que (aunque a estas alturas lejos de sorprender por una temática ya recientemente explorada por otros) se expone de forma refrescante y dinámica, puramente dialéctica y huyendo del efectismo asociado tradicionalmente en el imaginario colectivo a la corrupción. Aquí no verás prostitutas y drogas, como no las has visto en los más memorables capítulos de 'House of Cards'.

'El reino': en la piel del corrupto

En esta atmósfera rancia del colegueo más casposo, la intriga se cuece en los despachos de altas torres. La vista desde las alturas importa poco o nada, al fin y al cabo, ¿a quién le interesa mirar hacia abajo cuando puedes mirar al poder a los ojos?

Elreino 2

Sorogoyen pide al espectador el esfuerzo de ponerse en la piel de quien desconoce a los que ahora observamos desde el patio de butacas. A riesgo de romantizar la imagen de un antihéroe, de crudos pero coherentes principios, el director invita a empatizar con la moralidad de aquel que difícilmente suena correcto en sus convicciones, para finalmente recordarnos de un mazazo cuán obnubilados estamos frente a una situación que, lejos de ser coyuntural, enraíza en la sociedad desde que el mundo es mundo. Un golpe de fuerza tan explícito como necesario.

'El reino' es una de las grandes apuestas del cine español para este otoño, y tras algo más de dos horas de película ya podemos intuir por qué. Se presagia un bombazo.

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