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'Señales del futuro', Alex Proyas mezclando a Spielberg y Shyamalan

'Señales del futuro', Alex Proyas mezclando a Spielberg y Shyamalan
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En la crítica de Juan Luis Caviaro sobre ‘Señales del futuro’ (horroroso título tipical spanish para ‘Knowing’), el autor de la misma expresa su pensamiento sobre la posibilidad de que la película hubiera sido dirigida por Steven Spielberg (si digo que me parece uno de los mejores directores de la historia del cine, ¿me vais a pegar?), o por M. Night Shyamalan (si digo que es una de las pocas esperanzas del futuro del cine… ¡plaf! ¡ay! vale, vale). Lo cierto es que viendo el film firmado por Alex Proyas, los ecos de ‘El incidente’ son evidentes, y con respecto al Rey Midas, son varios los títulos que vienen a nuestra memoria, desde ‘Encuentros en la tercera fase’ hasta ‘La guerra de los mundos’, con unas gotitas de ‘E.T’.

Proyas ha tenido mala suerte en su carrera, si lo miramos desde varios puntos de vista. En la pasable ‘El cuervo’ se muere Brandon Lee, su admirable ‘Dark City’ (de la que la mucho más popular ‘Matrix’ casi es un plagio) no funcionó en taquilla como merecía; ‘Días de garaje’, el otro film bueno de su carrera, no lo conoce ni Dios; con ‘Yo, robot’ tuvo que pagar el precio de tener que someterse al mainstream con un film muy por debajo de sus posibilidades. Y lo de ‘Señales del futuro’ parece un chiste, pero no porque nos encontremos ante un film malo, sino porque demuestra que Proyas no termina de tener la independencia que la trascendencia de sus proyectos reclaman.

No leer si no se ha visto la película.

‘Señales del futuro’ narra la historia de John, un profesor de astronomía, viudo, cuyo hijo recibe un regalo muy especial al abrir en el colegio en el que estudia una llamada cápsula del tiempo, en la que los niños de hace cincuenta años enterraron dibujos imaginándose un futuro que hoy es realidad. Un papel con una secuencia numérica traerá de cabeza a John, pues dichos números predicen catástrofes, algunas ya ocurridas (el famoso 11-S), y otras por ocurrir. John, cuya fe y creencias se acabaron el día que su esposa murió, empezará a plantearse ciertas cosas que la ciencia no puede explicar.

No creo que se pueda considerar a Proyas un autor en el sentido literal del término, en todo caso podemos decir que es un autor a punto de explotar. En ‘Señales del futuro’ se nota su mano durante casi todo el metraje, sobre todo en la creación de una más que digna atmósfera y ritmo. La incipiente amenaza de que algo horrible sucederá está presente en todo el metraje, y la podemos llegar a sentir en la puesta en escena de Proyas, capaz de filmar momentos intensos como el de cierto visitante en la habitación del hijo del protagonista, o escenas de índole más íntima, como la de Cage tumbado en el sillón, solo y sumido en sus pensamientos. Con la pericia de aquél que conoce los resortes del género, y sobre todo tiene una gran cultura cinematográfica, Proyas va rindiendo una especie de homenaje moderno a la serie B de los años 50, cuando este tipo de argumentos estaban todavía más en boga de lo que hoy están.

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Y es que los argumentos apocalípticos siempre han sido del interés del público en general, sobre todo si van acompañados de cierta trascendencia, más aún si ésta tiene que ver con creencias del tipo vida en otros planetas o más allá de la muerte, por poner dos de los temas que más interesan al espectador y al ser humano en general. Pero una cosa es servir un producto entretenido, bien facturado en casi todos sus aspectos, tocando con sutileza temas apasionantes de difícil o nula explicación, y otra bien distinta, tirar por la borda un film digno, dentro de sus límites, centrando su base en unos diez minutos finales de verdadera vergüenza ajena, en los que además se nos mete con calzador un mensaje procatólico sin ningún tipo de rubor, dando la sensación de que toda la película era sólo una excusa para transmitir dicho mensaje. Y ya no me refiero a que podamos estar o no de acuerdo con la ideología (eso es cosa de cada uno, y creo que nunca debería ser una barrera a la hora de juzgar una película), sino a lo maniqueo que resulta, a lo descarado de la empresa, tanto que ‘Señales del futuro’ debe de ser uno de los ejemplos más vergonzosos a la hora de utilizar el deus ex machina, multiplicado éste a la enésima potencia.

Tan malo, descarado, insultante, bufonesco, fuera de lugar, absurdo, ridículo, y doscientos mil adjetivos más, me ha parecido el final de ‘Señales del futuro’, que a su lado la labor de Nicolas Cage hasta me parece admirable. ¿De dónde le sale a este actor su delirante habilidad para meterse en productos absurdos a más no poder? Motoritas fantasmas, remakes de films orientales que ya eran malos hasta la saciedad, secuelas inútiles, y ahora se corona con una película cuyo final entra por derecho propio en los anales de los finales más idiotas de toda la historia del cine. A su lado, una siempre bella Rose Byrne, con un personaje bastante desequilibrado en su dibujo, y un par de niños que no lo hacen mal. Alex Proyas es el verdadero protagonista de la película, pero me resisto a creer que ese final tuviera su aprobación. Y tampoco que Richard Kelly, el inicialmente previsto para escribirla y dirigirla, fuera capaz de semejante cosa.

‘Señales del futuro’ es otra de esas películas que dentro de mucho tiempo no serán recordadas, y es una pena, al menos por sus virtudes. Lamentablemente todos recordaremos el bochornoso final, que hará las delicias de todos los creyentes, que han visto orgullosos como su mensaje de salvación terrenal y espiritual ha sido incrustado de lleno en el interior de un producto mainstream cinematográfico, hoy por hoy, uno de los mejores medios que existen a la hora de extender una idea, o una moda, o una memez. Mejor obviar ese lamentable final, y disfrutar en la medida de lo posible del resto del film, donde Cage se esfuerza por no parecer él, Proyas rinde pleitesía a los dos genios nombrados, y la historia avanza con cierta fluidez e interés.

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