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Las 17 mejores películas de terror dirigidas por mujeres
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Las 17 mejores películas de terror dirigidas por mujeres

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Durante las últimas horas, Jason Blum ha visto cómo su respeto se tambaleaba con unas declaraciones no demasiado afortunadas que, durante un rato, pudieron hacer peligrar el brutal éxito de su nueva entrega de ‘Halloween’.

Nada más lejos de la realidad. La nueva entrega que reinicia (o lo que sea) la obra de John Carpenter se ha convertido en el mayor éxito de su productora en la taquilla estadounidense en un primer fin de semana, por lo que su “no hay muchas directoras, y menos aún que se inclinen por el terror” parece haber caído en el olvido, aunque estamos seguros de la poca gracia que le habrá hecho a Jamie Lee Curtis.

Como alguien tenía que recordar al mago del terror que a lo largo de la historia del cine han sido muchas, innumerables, la muestras de talento femenino en el género fantástico y de horror tras las cámaras, vamos a centrarnos en unas cuantas que merecen estar en cualquier lista de ese Halloween que ya empieza a asomar la calabaza.

The Ranger (Jenn Wexler, 2018)

La última en llegar es este chute rosa fosforito que ofrece un rato divertido y desacomplejado. Condenada al ostracismo de las maratones golfas, sus escasos setenta minutos se llevan estupendamente entre golpes de humor y mucha música. Contra todo pronóstico, es mejor que su retro-fallido-innecesario-tráiler.

Crudo (Grave, Julia Ducornau, 2016)

La historia más repugnante contada de la manera más hermosa.
Incómoda, maligna y un inesperado y sexy golpe a traición fotografiado con exquisito gusto. Digna heredera del horror desquiciado de los tiempos de iniciación de Cronenberg o De Palma.

Problema cada día (Trouble Every Day, Claire Denis, 2001)

Vampiros caníbales prisioneros de un amor donde nadie está libre de culpa. Ni siquiera Van Helsing. 
Otra de esas pelis del sub-género “eyaculación de Vincent Gallo” que sirve de recordatorio: Béatrice Dalle fue la especie más hermosa de la creación.

La Invitación (The Invitation, Karyn Kusama, 2015)

Una de las grandes obras recientes sobre gente sentada alrededor de una mesa. Su ambientación y el sutil y gélido aumento de interés gradual, hasta llegar a un clímax fabuloso, deja con ganas de pagar la cena. Increíble trabajo de una de las grandes narradoras del momento.

Honeymoon ( Leigh Janiak, 2014)

Si evitas leer cualquier cosa, ver cualquier foto y pasas de todos sus carteles para llegar virgen a la peli, la disfrutas muy mucho. Créeme, yo lo hice. La tienes en Netflix. Más fácil, imposible. Un debut estupendo de una realizadora que lleva demasiado tiempo en televisión. Vuelve, Leigh. Modesta y aterradora a partes iguales.

Babadook (Jennifer Kent, 2014)

Ahora que ha pasado el tiempo necesario, es justo reconocer que ‘Babadook’ tiene sus momentos, pero está muy lejos de ser la peli de terror definitiva, algo que duele el doble cuando tienes media hora de cine tan malvado y doloroso como aquí.

Prevenge (Alice Lowe, 2016)

Alice Lowe aprendió junto a Ben Whitley tan bien como Macon Blair con Jeremy Saulnier. La todoterreno ha parido un sobrecogedor desparrame de humor negro, humildad y ganas de pasar un rato maléfico. Enhorabuena, Alice. Tienes una criatura hermosa.

Ravenous (Antonia Bird, 1999)

Un perro verde. Verdísimo. La tristemente desaparecida Antonia Bird dirigió cuatro películas en cinco años, algunas mejores que otras, pero este western caníbal pre-‘Bone Tomahawk’ (y post-‘Cannibal: The Musical!’) con música de Michael Nyman y Damon Albarn (!) es la cima de muchas cosas. Habrá que reivindicarla como merece ahora que se acerca su vigésimo aniversario.

Los viajeros de la noche (Near Dark, Kathryn Bigelow, 1987)

La primera película de Kathryn Bigelow (en solitario) fue una de las hijas más representativas de un momento determinado: 1987. Un western vampírico voluntariamente hortera que funciona como un tiro y donde Bill Paxton dejó claro que él siempre venía a jugar. Sucia y retorcida como un cómic de Garth Ennis. Como 'Jóvenes Ocultos' pero con gente mucho más chunga y puede que no tan joven.

Cementerio Viviente (Pet Sematary, Mary Lambert, 1989)

La obra maestra de Mary Lambert es una de las mejores adaptaciones de Stephen King, y ‘Cementerio de animales’ es una de las novelas más aterradoras del maestro. Oirás a hablar de ella más pronto que tarde ahora que habemus remake. Reboot. Nueva adaptación. Lo que sea.

XX (Roxanne Benjamin, St. Vincent y Jovanka Vuckovic, Karyn Kusama, 2017)

Una antología de horror que tienes disponible en Netflix. No es la mejor antología del género, de hecho tampoco es la peor, pero es demasiado inocua. De todos modos, el amigo Jason Blum aquí no tiene una directora: tiene cuatro. Y además hay una adaptación del siempre en el recuerdo Jack Ketchum.

American Psycho (Mary Harron, 2000)

Según la base de datos cinematográficos más importante del mundo, la adaptación de la inadaptable novela de Bret Easton Ellis es un drama criminal. Pero en realidad era una comedia negra cínica que se parecía más a ‘Wall Street’ que a una película de violencia demencial con un asesino a la Henry pero con más dinero que aquel pedazo de white trash.

Buffy, la cazavampiros (Buffy the Vampire Slayer, Fran Rubel Kuzui, 1992)

El primer guión de Joss Whedon dio pie a muchísimas cosas, casi todas buenas. Desde una parodia porno instantánea, (‘Muffy the Vampire Layer’) a las puertas abiertas de todo el entretenimiento del mundo: ‘Toy Story’, ‘Alien: Resurrección’, la serie sobre su personaje… ¿Y la peli, qué tal? Bueno, una mezcla un poco irregular de género y muchas caras conocidas. Valor histórico a tope.

Una chica vuelve a casa sola de noche (A Girl Walks Home Alone at Night, Ana Lily Amirpour, 2014)

Si crees que ‘Solo los amantes sobreviven’ es la película de terror más pedante y sobrecargada que has visto en tu vida, probablemente no hayas visto el debut en el largometraje de la británica Ana Lily Amirpour, que adaptaba su cortometraje de unos años antes. En glorioso blanco y negro para lucir más independiente que los primeros noventas.

Pesadilla final: La muerte de Freddy (Freddy's Dead: The Final Nightmare, Rachel Talalay, 1991)

Rachel Talay es una jefaza y muy posiblemente la realizadora de este artículo que mejor encajaría en Chez Blum. Esta máquina debutó con la muerte de un icono como Freddy Krueger, un terreno abonado a otro tipo de director y al que dotó de energías renovadas. Talay no ha parado de currar y, si te fijas, está en todo lo que ves.

American Mary (Jen Soska, Sylvia Soska, 2012)

El debut de las Soska Sisters sigue siendo su mejor trabajo. La nueva carne más fresca, el humor más chabacano, el erotismo de club de carretera y un espíritu irreverente dentro y fuera, como marca de fábrica. Interesante programa doble con la eterna 'May' de Lucky McKee.

The Love Witch (Anna Biller, 2016)

Mucho más que apariencia, la última obra de Anna Biller es un milagro. Biller dirige, escribe, produce, edita, se encarga la escenografía, del vestuario... probablemente también haya hecho los bocadillos para el equipo. 'The Love Witch' no es cine de terror como tal, pero si no os recuerda de inmediato a la era dorada de cineastas como Jess Franco o a los páramos que nunca se acababan pasado el valle de las muñecas, es que tenéis un vacío que llenar lo antes posible.

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