Esto es lo que han ganado todos aquellos que han cambiado la tele por un proyector para ver series, películas o su deporte favorito

Esto es lo que han ganado todos aquellos que han cambiado la tele por un proyector para ver series, películas o su deporte favorito
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¿Alguna vez habéis tenido que realizar una mudanza? Quienes llevan unas cuantas a cuestas lo saben bien: en ese momento clave, la TV es uno de los elementos más temidos.

Tanto que no es extraño que algunos se planteen adquirir una nueva con tal de evitar su traslado. Con la caja original tirada años atrás, con esos marcos tan finos, será preciso valerse de toallas o algo similar y, sobre todo, de mucha paciencia para moverla de un lado a otro. Un problema que desaparece si no tenemos uno de estos receptores, sino un proyector, un dispositivo mucho más pequeño y transportable —caben en una mochila y varios cuentan con asa y ruedas para acomodar su distribución en cualquier espacio—.

Además, como veremos a continuación, hay otras ventajas, y no solo su tamaño, que pueden decantar la balanza por ellos.

Una tecnología que cambia las reglas del audiovisual

Cine

Todos hemos oído hablar de OLED o QLED, pero el conocimiento general sobre los tipos de proyectores es escaso. Y existe todo un ecosistema de tecnologías: podríamos hablar de conjuntos de lentes, de DLP y LCD con reflectores basados en espejos y bombillas; o hablar del tipo de iluminación: LED, láser, LCoS, etcétera; o de los múltiples formatos que se comercializan (compactos, portátiles, de tiro corto, largo, para exteriores y museos, retroproyectores para ilustradores…).

Pero nuestro propósito es centrarnos en las ventajas fundamentales que propone un proyector frente a un televisor. Los usuarios habituales son bien conscientes de ellas: jugar a GTA V en 100 pulgadas, o  ver The Mandalorian a 150 pulgadas como si asistiésemos a un estreno de cine, o 200 pulgadas, tecnología True Zoom mediante, para ver el derby Sevilla-Betis del próximo 14 de marzo, como si estuviésemos gritando desde las gradas del Sánchez-Pizjuán.

Hay otras ventajas que van más allá de lo obvio. Una de ellas es que los proyectores actuales son smart: no son cajas aisladas del mundo, actualizan su firmware y son compatibles con cualquier popular app de audio y vídeo como Spotify, Prime Video o Apple Music, además de la comunicación a través de Bluetooth 5.0 y WiFi ac.

W2700i Special Lens

Por ejemplo, no es descabellado llamar proyector-Smart TV a los modelos W2700i y TK850i de BenQ, puesto que en su interior ambos esconden el sistema operativo Android TV, lo que garantiza su compatibilidad con las más de 5.000 apps disponibles en Google Play, incluidas Prime Video, NBA o Disney Channel.

Una tercera virtud reside, sin duda, en su portabilidad. ¿Nos gustaría jugar a Forza o a Gran Turismo en nuestro cuarto, pero solo tenemos un monitor de 21 pulgadas? Con un proyector podemos alcanzar hasta las 200 pulgadas. Desenchufamos y nos lo llevamos al dormitorio. Instalación y montaje: dos minutos. ¿Nos apetece dar una sorpresa a nuestra hija antes de que se marche de Erasmus? Nos vamos a la casa de los abuelos y proyectamos el vídeo de despedida a 150 pulgadas.

Cinéfilos, por fin os han escuchado

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Por supuesto, donde un proyector puede presumir de funciones es en aquellos escenarios que se prestan a su disfrute en pantalla grande: cine, series, deportes y juegos.

Es curioso, cuando pensamos en el cine, nos imaginamos largas filas de butacones, suelo enmoquetado, luz mínima y sonido envolvente. Sin embargo, ante “cine en casa” pensamos simplemente en añadir unas palomitas a la operación salón+televisor+sofá. Un proyector cambia radicalmente estos preceptos. A 2.5 metros de distancia pasamos a tener más de 100 pulgadas. Esto, en términos de inmersión, supone algo bien diferente: una victoria frente al televisor.

La resolución de los televisores actuales mantiene un estándar, el UHD o 4K; es decir, 3.840 píxeles horizontales x 2.160 píxeles verticales. Sin embargo, muchos televisores comerciales no pueden alcanzar grandes picos de brillo —la tecnología OLED, por ejemplo, no se lleva especialmente bien con las salas demasiado iluminadas— y recurren a tecnologías como la luz de fondo o un intensificador de contraste.

Y aquí anotamos otra diferencia a su favor: un panel 4K de 100 pulgadas rara vez baja de 1.500€. Esas mismas 100 pulgadas podemos obtenerlas con el proyector más “junior” de todos.

W2700i

Si sois cinéfilos y vuestras dudas giran en torno a la resolución y representación del color, aquí van algunos datos: el BenQ W2700i proyecta a 4K con 8,3 millones de píxeles, cuenta con la certificación oficial CinematicColor Rec. 709 (garantiza que disfrutemos de la película con los colores exactos que eligió el director), HDR-PRO (ofrece una calidad de vídeo hiperrealista al permitir un mayor rango de contraste ) y presume de un ratio de contraste estático 30.000.1.

La profundidad de color de 30 Bits (1.070 millones de colores) deja claro que este proyector es más que una opción válida. Es el sustituto idóneo para el receptor de TV tradicional. En términos de exigencia técnica, estos dispositivos incluyen un informe de calibración de fábrica donde se especifican los ajustes respecto a la temperatura de color, balances, niveles de negro/blanco/gris, saturación...

Otra de las preocupaciones habituales respecto a los proyectores orbita en torno a la relación de espacio. ¿Se cortará un fragmento de imagen si ves una producción antigua en 4:3? ¿Se ajustará correctamente al formato cinematográfico 21:9? ¿Y qué hay del estándar televisivo actual, el 16:9?

Los directores de cine toman decisiones de estilo que deben ser respetadas; y la forma, en el ámbito de la narrativa cinematográfico, es tan importante como el fondo. Pues bien, el proyector de BenQ citados es compatible con los tres —con todo lo que va desde VGA (640 x 480) hasta 4K UHD para ser estrictos—, lo que hace desaparecer las molestas franjas negras a cada lado, ya sean horizontales o verticales, ya que la proyección no está contenida dentro de una pantalla concreta como sucede con un televisor, sino que se expande basándose en la relación de espacio que nosotros impongamos.

Y para los aficionados al deporte...

Tk850

Acertar implica saber elegir. Igual que existen televisores más orientados al cine o el gaming que otros, algunos proyectores brillan más en algunos escenarios que en otros. Si bien los BenQ W2700i y TK850i cuentan con suficientes avales para resultar multipropósito, a la hora de sacarles todo el partido, hay que conocer sus fortalezas.

El modelo TK850i, por ejemplo, es un proyecto 4K enfocado al disfrute del visionado de deportes en casa. Al margen de un modo de deportes que potencia la claridad en movimiento y un sonido inmersivo con 10 vatios de potencia, se  beneficia de un alto brillo de 3.000 lúmenes ANSI —con 2.000 suelen ser suficientes en cualquier tipo de sala— para garantizar tonos de alto contraste y viveza, compatibilidad garantizada con HDR10 y HLG (Hybrid Log-Gamma) y una serie de optimizaciones tecnológicas, como el Motion Enhancer (MEMC), que se basa en la técnica de insertar 36 fotogramas interpolados entre secuencias para conseguir 60 fps firmes como rocas.

Tk850i De Benq

La elección final depende del mayor uso que vayamos a darle. Los cinéfilos deben saber que el BenQ W2700i admite reproducción a 24 fotogramas por segundo. ¿Y cómo serán los resultados cuando hasta exigentes directores de cine implementan estos modelos en sus salas privada?

Los fans del deporte pueden estar tranquilos con el TK850i, que también incluye dos sus features que amplían sus posibilidades para disfrutar de otros contenidos. Son CinemaMaster Video+ (un conjunto de técnicas para corregir tono, color, contraste y tasa de refresco) y CinemaMaster Audio+ 2 (con mejoras análogas en la riqueza de tonos, con Modos Cine y Juego para enfatizar los graves). El resultado de 30 años de investigación tecnológica seguro que no defraudará a nadie.

Imágenes | BenQ

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