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Netflix no acierta con 'Locke & Key': la serie abre muchas puertas pero no está inspirada al cruzarlas
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Netflix no acierta con 'Locke & Key': la serie abre muchas puertas pero no está inspirada al cruzarlas

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El salto a la pequeña pantalla de ‘Locke & Key’, el popular cómic de Joe Hill y Gabriel Rodríguez, ha estado lleno de obstáculos. El canal Fox fue el primero en intentarlo allá por 2010, llegando a rodar un episodio piloto para no dar luz verde a la serie, por lo que el proyecto murió hasta que en 2014 se anunció una trilogía de películas de la que nada más se supo. Ya en 2017 fue Hulu la que se interesó por hacer una serie contratando a Andy Muschietti para dirigir un piloto que tampoco les convenció.

Tras esos intentos fallidos entró en escena Netflix, quien en 2018 concedió directamente una primera temporada de 10 episodios que hoy 7 de febrero ha puesto a disposición de todos sus clientes. Una larga odisea con un final feliz solamente en parte, pues ya he tenido la ocasión de ver esos 10 capítulos y la frustración es el sentimiento dominante, ya que la serie abre muchas puertas pero no está especialmente acertada al cruzar ninguna de ellas.

Una cuestión de tono

Escena Locke Key

Abordar una historia como la de ‘Locke & Key’ se prestaba a aproximaciones muy diferentes y los showrunners Carlton Cuse y Mederith Averill han optado por potenciar por encima de todo el drama familiar y el relato de corte adolescente. Siendo una familia con tres hijos que se muda era inevitable que algo así sucediera, pero el problema está en que la mayoría de las tramas resultan un tanto genéricas, dejándolo todo a chispazos ocasionales que aviven el fuego del interés.

Ya de entrada cuesta conectar con los personajes y tengo bastante claro que el principal motivo está en el guion, pues los jóvenes Jackson Robert Scott, Emilia Jones y Connor Jessup se sienten cómodos en los roles que tienen que asumir y la confianza va creciendo a medida que pasan los episodios, sobre todo en el caso de Jones y Scott. El problema está en que sus tramas propias de su edad nunca tienen el gancho suficiente y difuminan la posibilidad de que ‘Locke & Key’ encuentre unas señas de identidad propias.

El gran damnificado de todo esto es el elemento fantástico, donde el terror se destierra por completo durante la mayor parte del tiempo para convertirlo en un aspecto más amigable que permita ahondar un poco más en el pasado y las motivaciones de los protagonistas. Sí que hay pequeños picos de tensión por hechos pasados, pero incluso ahí se echa en falta más garra, no ya para buscar el impacto en el espectador, sino para que esos eventos dejen más huella y no nos parezcan algo visto en otras ocasiones.

Desaprovechada

Imagen Locke Key

Además, el manejo de la mitología, lo que realmente diferencia a la serie de otras, tampoco resulta todo lo fascinante que debiera ser, ya que tarda bastante en ir un poco más allá de ser una mera sucesión de llaves que puede hacer cosas diferentes en lugar de ir perfilando una trama de largo recorrido. Vamos, que va lanzando ideas con la esperanza de que conecten y sumen respecto a lo anterior en lugar de transmitir la idea de formar parte de plan escalonado por parte de sus responsables.

Esto también se traslada al apartado visual cuando ‘Locke & Key’ busca deslumbrar con ese mundo, ya que puede llegar a ser vistoso en aspectos concretos -el lugar de los recuerdos de Kinsey-, pero a la larga resulta un tanto hueco, como si no hubiesen querido echar toda la carne en el asador para llegar a una mayor cantidad de público.

Sí es verdad que hay cierta tendencia a dosificarlo para que alcanzar un mayor despliegue en el tramo final de esta primera temporada, pero antes se había desaprovechado de asentar mejor a la villana como una amenaza temible y todo lo que la rodea está lejos de lo idóneo para llevarnos al borde de nuestra sofá por la preocupación de lo que pudiera pasar.

En resumidas cuentas

Locke Key Escena

‘Locke & Key’ aspiraba a ser la nueva gran obsesión de Netflix y se queda un poco en tierra de nadie. No me cabe duda de que habrá quien disfrute con su propuesta, pero yo acabé un poco desesperado con la mayoría de los episodios, primero por abordar normalmente lo que cuenta desde el punto de vista que menos me interesaba a priori y después por tampoco destacar especialmente en su apuesta.

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