Un grande como Tom Hanks tampoco se libró de sufrir el síndrome del impostor, y Paul Newman tuvo la culpa

Un grande como Tom Hanks tampoco se libró de sufrir el síndrome del impostor, y Paul Newman tuvo la culpa
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Parece ser que, por mucho que se empeñen en hacernos creer los miembros de generaciones anteriores, lo de sufrir el síndrome del impostor no es sólo cosa de millennials y zetas; y es que este fenómeno psicológico, que hace creer a la persona que lo padece no ser lo suficientemente capaz o preparado para desempeñar una tarea pese a que las evidencias demuestren lo contrario, puede aparecer hasta en los lugares más insospechados.

El efecto de una leyenda

En el caso que nos ocupa, el lugar fue el set de rodaje de 'Camino a la perdición', y el protagonista no fue otro que Tom Hanks; un intérprete que, además de contar con una trayectoria profesional impecable, por aquél entonces, ya había sido nominado al Óscar en cinco ocasiones para salir victorioso en dos de ellas.

Pero sus logros interpretativos no impidieron que Hanks tuviese un episodio de síndrome del impostor cuando se vio obligado a compartir escena con el mismísimo Paul Newman en la película de Sam Mendes. Así contó la tensa experiencia en el podcast Armchair Expert with Dax Shepard.

"Hice una película con el señor Paul Newman. Me llevó un tiempo hacerme a la idea: Estoy en una película con Paul Newman. Entró y resultó ser el tipo menos exigente y más fácil de tratar con el que te hayas cruzado. Hizo la escena y hubo un momento de silencio. Después, nos miró a todos y dijo, 'El primer día estás demasiado cohibido, ¿verdad?'. Todo el mundo se liberó de cualquier tipo de atadura de honor que estuviésemos sintiendo. Así era el tipo".

Es comprensible que una leyenda como Newman, con más de cinco décadas de estrellato a sus espaldas, causase ese efecto no sólo en Hanks, sino en sus compañeros Daniel Craig y Jude Law. No obstante, las tablas y la profesionalidad no sólo ayudan a imponer respeto, sino a ser consciente de ello y saber aclimatar el set para hacer la colaboración lo más agradable posible.

Eso sí, además del mal rato y la tensión acumulada, Tom Hanks se llevó un gran consejo que continúa llevando a práctica a día de hoy.

"¿Sabes lo que aprendí de Paul Newman que he seguido usando hasta el día de hoy? Lo primero que haces en el tráiler de maquillaje: meter la cara en un cubo con agua helada".

Viviendo y aprendiendo.

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