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'Kung Fu Panda', superficial entretenimiento

'Kung Fu Panda', superficial entretenimiento
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Este blogger, no me considero ni cronista ni crítico, a la hora de plantearse un comentario sobre ‘Kung Fu Panda’, y más tras su visionado, tiene el enorme inconveniente de haber visto justo un par de días antes ‘Wall-E’, y por mucho que lo intente, las comparaciones son inevitables, lo cual es un problema para la película de Dreamworks. Por febrero arriesgué una entrada en la que me dejaba embaucar por la historia de Po, al menos eso había logrado el trailer que acababa de ver, que podía esperar que el estudio se arriesgara como lo hizo con ‘Shrek’. No obstante, intuía un tufillo al “pequeño saltamontes” que no me gustaba demasiado, pero había que darle la oportunidad de la prueba del algodón. Y mientras a la de Pixar no paro de darle vueltas en mi cabeza, asombrado, a ‘Kung Fu Panda’ la tengo olvidada, tal como la ví, dejé de pensar en ella.

Convendría con tiempo valorar que es lo que diferencia a Pixar de Dreamworks. Por qué una busca grandes nombres para dar voces a sus personajes, mientras la otra no lo hace. Por qué se intuye en Pixar un guión muy trabajado, y en ‘Kung Fu Panda’ buenas ideas, no muy desarrolladas, todo entregado a la gracia de un personaje, que alucinas lo rápido que llega a convertirse en maestro de artes marciales, y al envoltorio del espectáculo. Una queda impactado por la ambientación, pero es nada en comparación con el mundo post-apocalíptico de ‘Wall-E’, que simplemente te deja con la boca abierta. Y se podría continuar, pero quizás una se ha realizado sólo para entretener y la otra para perdurar. Por ese motivo, ‘Kung Fu Panda’ se queda en un entretenimiento superficial.

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¿Qué hubiera pasado si no hubiera visto ‘Wall-E’, como va a ocurrir en España? A lo mejor, durante poco menos de un mes, el público y principalmente los niños o incluso servidor, se hubiera dejado engatusar por la aventura de Po y el destino que debe cumplir. Cierto. La película lleva una línea plana, demasiado centrada en planos muy próximos a los protagonistas, que mantiene el punch a base de la comicidad de la torpeza del panda y la exigencia del maestro Shifu en cada una de las pruebas (gran personaje, irónico y reflexivo, en el que se nota la mano de Dustin Hofman).

La película quiere dejar su impronta en frases rebuscadas, muy de filosofía zen, se imagina uno que para que los niños les de por pensar en ella, pero poco más. Demasiada pausa, entre algunas secuencias de acción, visualmente espectaculares, pero muy exageradas. ¿Qué nos deja finalmente? Una impagable voz de Dustin Hoffman como Shifu, y sensual la de Angelina Jolie en el papel de la tigresa, por otro lado. Y ambas se perderán en el doblaje.

Kung Fu Panda’ es como un batido de fresa que se degusta hasta que se acaba. Entretenido, pero perecedero. Quizás Dreamworks debería preguntarse si no le convendría pensar qué quiere hacer. Si debería valorar el incluir cortometrajes que acompañasen a sus películas, para ir fogueando a futuros cineastas. ‘Kung Fu Panda’ es cine de hoy, sin apenas homenajes. Las obras de Pixar, y en concreto ‘Wall-E’, es cine de ayer y de mañana, y bajo una premisa, todo gira alrededor de un guión sólido, no de apuntes de buenas ideas o secuencias, a las que luego se les da relleno. Si no, disfrutar, cuando se estrene ‘Wall-E’, el baile con los extintores en el espacio. Ahí está la diferencia. Por eso conviene pensarse cómo quieren que sea la segunda parte, si finalmente se hace.

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