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'Lars y una chica de verdad', brillante alegoría sobre la soledad

'Lars y una chica de verdad', brillante alegoría sobre la soledad
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Tras conocer el argumento de esta cinta, de tan buena acogida en Estados Unidos, uno piensa que se va a enfrentar a una historia excéntrica, con protagonista "freaky" que hace lucirse a su intérprete. La sensación cuando terminas su visionado es bien distinta.

Ciertamente, corroboras la buena acogida, puesto que resulta una de las mejores películas, verdaderamente independiente, de la última hornada y que esa nominación al Oscar al mejor guión original tuvo que recaer en la debutante Nancy Oliver en detrimento de la popular Diablo Cody, por su 'Juno'. Además, también se certifica que su actor protagonista Ryan Gosling, es uno de los más impresionantes talentos del nuevo cine americano. Donde cambia radicalmente la percepción es en la apreciación superficial de una historia excéntrica con personaje raro o "pirado". La película nos cuenta una historia, a todas luces, atípica, con una base irreal, pero que acaba rezumando un enorme realismo. Conocemos a Lars, que vive en el garaje de la casa habitada por su hermano y su cuñada, y resulta un joven asocial, introspectivo, tímido, a la par que dulce, amable y entrañable. De pronto, ante la preocupación de los suyos por su excesivo aislamiento autoinflingido, aparece con Bianca, la que dice es la chica de sus sueños. Pero en realidad, se trata de una muñeca de plástico que ha comprado por internet. Lars la trata como si de una persona real se tratase y obliga a todo su entorno, tanto su familia cercana, como al resto de vecinos del pequeño y nevado pueblo, a seguirle la corriente. Este delirio es diagnosticado por la doctora con cierta normalidad, alentando a su hermano y cuñada embarazada (una espléndida Emily Mortimer) a esforzarse por comprenderle, siguiendo la fantasía de Lars, como único tratamiento posible para su sanación mental.

El espléndido planteamiento del argumento nos introduce de lleno en el delirio del protagonista, y depara situaciones hilarantes y llenas de excelentes diálogos. Brillando sobremanera tanto el propio Gosling como el resto del elenco. Pero esos toques cómicos quedan en segundo plano para evidenciar una historia mucho más profunda, con pinceladas dramáticas y que nos transmite un cúmulo de sensaciones. Resultando una alegoría sobre la soledad, las relaciones, la relatividad de lo verdadero, el egoísmo y el amor. Toda una fábula con moraleja, llena de esperanza y optimismo y que nos habla de personas buenas, comprensivas y generosas (que por momentos recuerdan a los personajes de Frank Capra).

Y es que la película, a pesar de girar alrededor de Lars, se puede considerar casi una cinta coral, en la que todos los personajes secundarios, tanto el hermano, su cuñada embarazada y la doctora, como el resto de miembros de la comunidad son personajes entrañables y a la par disfuncionales, pero están espléndidamente interpretados y aportan la necesaria ración de realismo al relato.

Otro de los grandes aciertos del guión de la debutante Nancy Oliver (prestigiosa guionista de la serie 'A dos metros bajo tierra') es no incluir a ningún antagonista. No hay malo de la historia, aunque al principio parece apuntar el hermano de Lars (un correctísimo Paul Schneider), pero acaba redimido y resignado, ante el verdadero sentimiento de su hermano "pirado". Esta rica galería de personajes, con sus imperfecciones, pero llenos de buen corazón es del todo acertado y brillante. Todos y cada uno aportan su especial forma de integración de Bianca, esa muñeca que acaba convirtiéndose en un miembro más de la comunidad, con su "vida propia".

La dirección de Craig Gillespie brilla por su limpieza y elegancia, sin incorporar giros o piruetas, mostrándonos de la forma menos obvia a esa muñeca hinchable, y dejando todo el peso sobre sus personajes. Buena dirección actoral, con brillantes diálogos que deparan algunos momentos de excelente cine (las visitas a la doctora y la presentación de Bianca), y con un brillante Ryan Gosling, que viene a demostrar que sus anteriores trabajos no eran fruto de la casualidad (excepcional en 'Fracture' y en 'Half Nelson') y que se trata de uno de los grandes actores jóvenes de la actualidad. Capaz de transmitir profundos sentimientos con sus miradas, sus tics y sus gestos, resulta memorable en algunas escenas con Bianca, a la que otorga vida gracias a su intensa interpretación.

Otra crítica en Blog de Cine | 'Lars y una chica de verdad', qué pedazo de freak

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