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'Watchmen', ¿una adaptación demasiado fiel?

'Watchmen', ¿una adaptación demasiado fiel?
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¿Qué es lo que hace que la historia de superhéroes más críticamente aclamada de todos los tiempos tarde veinte años en adaptarse? Hace tiempo, en otro post, di la que pensaba que era la respuesta más obvia: la descomunal dificultad que representaba el trasladar su estructura. No se trataba de que en doce números sucediesen demasiadas cosas hasta para un director’s cut, no. Simplemente, se trataba de que la construcción de ‘Watchmen’ no se adaptaba a la de una película, por larga que ésta fuese.

‘Watchmen’, la película, podría haber optado entre dos opciones: una reescritura radical, que hiciese hincapié en desarrollar la intriga generada en torno al asesinato de enmascarados que arranca la película, o, por el contrario, adoptar un enfoque de gran fidelidad a la obra original. Los guionistas David Hayter y Alex Tse han optado, claramente, por esta última.

Alan Moore declaraba: “Mi obra es un comic book. No una película. Se hizo de una manera determinada y se diseñó para leer de una manera determinada: en un sofá, cómodo y agradable, al lado de un fuego, y con una taza de café caliente”. Hogueras y café aparte, lo que Alan Moore señala, muy acertadamente, es que los tiempos de lectura de ‘Watchmen’ son otros. Al final de cada cómic book de la serie, había una sucesión de apéndices que, si bien resultaban perfectamente prescindibles cara a la película, sí que subrayaban un aspecto muy importante: cada número tenía una clarísima unidad conceptual: eran arcos narrativos que arrancaban y finalizaban, contándonos – en muchos casos – la historia de un personaje específico. De todos ellos, el dedicado a Ozymandias era el más estructuralmente ambicioso: una narración tanto argumentalmente como plásticamente simétrica. Este tipo de estructuras, hoy en día, están muy asimiladas: ¿Qué es, si no, ‘Perdidos’? Allí tienes un capítulo donde, si bien ocurren cosas en la isla, no deja de estar marcado por el flashback del personaje en el que se centre el capítulo. Ahora bien, intenten trasladar la estructura de ‘Perdidos’ a un largometraje: no se podría. Pues lo mismo ocurre con ‘Watchmen’.

Sin duda, lo mejor de la película puede ser sus primeros cuarenta minutos, centrada en la figura del Comediante, que es asesinado en la primera escena. Del largo metraje de la película, la mayoría se destina a adaptar, con una impresionante minuciosidad, los dos primeros números de la saga: es lógico, porque permite presentar, mejor que ningún otro, a todos los componentes de los vigilantes y contar la historia de sus predecesores enmascarados, los Minutemen. Y es en esta adaptación donde mejor se nota lo de la “estructura de doce arcos argumentales”: la película arranca con el Comediante siendo asesinado y cierra un primer arco con la repetición de ese mismo asesinato con Rorschach contando la historia de Pagliacci.

El problema, sin embargo, viene después, cuando hay que continuar y la película apuesta por seguir abriendo y cerrando esos arcos: después de haber dedicado un tiempo desmesurado – en el conjunto de la película – al Comediante, de pronto, pasaremos a ver el flashback de Rorschach, el del Dr. Manhattan… etc. ¿El resultado? Una película en la que no se marca ninguna dirección clara de avance: apenas se subraya “la conspiración para acabar con enmascarados”, se dan unas pinceladas sobre la inminencia de una guerra nuclear… Pero la sensación sigue siendo la de una estructura que arranca y para, en la que se nos cuenta la vida de unos señores por capítulos y en la que Buho Nocturno, por ejemplo, tarda dos horas en ponerse a hacer algo.

Lo cierto es que la doble intención de ‘Watchmen’: la fábula sobre una sociedad distópica generada por los superhéroes y la reflexión sobre la propia esencia del superhéroe, funcionaba a la perfección en esa obra de doce números que Moore quería que se leyese sentado en un sofá. Como película, las partes dedicadas a cada personaje, simplemente, acentúan el carácter lento y contemplativo que apenas avanza (y más aún cuando, entre todas las cosas que hay que aligerar, se quita algo de la investigación de Rorschach).

Éstos eran los problemas derivados de una adaptación fiel, y la película los ha padecido. Y los padecería de haber sido el director Terry Gilliam, Darren Aronofsky o Paul Greengrass (nombres, todos ellos, que sonaron en un momento u otro).

Hay que decir, sin embargo, que, puestos a jugar la carta de una adaptación fiel, ‘Watchmen’ es una obra hecha con cariño y esmero: todos los diseños son una acertadísima traducción a imagen en movimiento de la estética del cómic. Los encuadres son, en su mayoría, un derroche de gusto visual y momentos como el de la gota de sangre cayendo en la chapita del Smiley – el momento icónico por antonomasia del cómic de los ’80 – tienen la misma fuerza en la película que en el cómic original. Sabiamente, además, se ubica la película en unos distópicos años ’80 en vez de intentar una modernización que sólo haría daño a la obra y que dejaría en tela de juicio ciertos aspectos argumentales (principalmente políticos).

Incluso uno de los aspectos que más significativamente ha cambiado en el guión, en mi opinión, lo ha hecho para mejor. SPOILER me refiero al plan de Ozymandias, en el que se sustituye el pulpo gigante – que caía en cierto ridiculo – por unas explosiones devastadoras generadas por el Dr. Manhattan. Desde un punto de vista de narración clásica, es infinitamente superior: juegas con elementos presentes en la trama, en vez de generar otros nuevos y, a su vez, se crea una amenaza plausible, porque el enemigo común al que enfrentarse es alguien cuyo poder es conocido – y temido – por todas las superpotencias. Como mucho, se podría decir que el Dr. Manhattan no tendría que apoyar el plan de Ozymandias tan claramente, ya que la obra original era marcadamente escéptica (“Hice lo correcto, ¿verdad? El fin justifica los medios. – ¿El fin? Nada termina, Adrian. Nunca”), pero son matices mínimos, si los comparamos con la desaforada simplificación ideológica del final de ‘V de Vendetta’. FIN DEL SPOILER.

Sin embargo, Zack Snyder, tan dotado para la imagen sofisticada, sí que muestra importantes carencias a la hora de dirigir actores y crear un tono determinado. La implicación emocional con los personajes no está lograda con casi ninguno de ellos –sólo Rorschach nos interesa como personaje y nos produce algo de empatía—. De nuevo se confunde retratar con profundidad a un personaje con dedicar tiempo a conocer información sobre él. De todos ellos, el de Laurie es el más vacío y absurdo, en una herencia clara de algo escrito hace más de dos décadas. Además, en otros momentos, en un afán por apuntarse a un género superheroico más canónico, rueda escenas de acción en las que los personajes principales aparentan tener un nivel de superpoderes equivalente a los de, por ejemplo, Spiderman, cuando ése no es el caso en absoluto.

El balance final de ‘Watchmen’ es el de una adaptación muy fiel que debería agradar a todos aquellos que han admirado, durante más de veinte años, la obra maestra de Alan Moore. Sin embargo, para todos aquellos que desconozcan la obra, no me queda más remedio que advertir que puede que se encuentren ante una obra tediosa, deslavazada y sin hilo conductor central. Para éstos quizá lo mejor pueda ser esa recopilación de enormes canciones.

NOTA SOBRE LA FUTURA EDICIÓN EN BLU-RAY: Dicen que para el Blu-Ray se incluirán, además del director’s cut una hora más largo que éste, muchos extras, como la mítica historia de los piratas convenientemente excluida de la película. Es una idea magnífica que subraya el amor y mimo que se ha puesto en esta película, además de la valentía a la hora de ser fieles a Alan Moore (creo que es la primera película de alto presupuesto de la historia con tanta violencia gráfica y con un desnudo frontal masculino). Sin embargo, si quisiesen el Blu-Ray definitivo, deberían intentar montar doce (o seis, dependiendo del metraje rodado) capítulos independientes creando la mejor serie de televisión de la historia, y olvidarse a adaptaciones fieles que fueron imposibles durante más de veinte años y que seguirán siéndolo veinte años después.

Más información en Blogdecine sobre ‘Watchmen’.

Mi puntuación:

3

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