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'John Carpenter's Shadow Company', la película que nunca se rodó pero has visto
Directores y guionistas

'John Carpenter's Shadow Company', la película que nunca se rodó pero has visto

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Shane Black. Fred Dekker. Walter Hill. John Carpenter. ¿Qué podía salir mal?

Este otoño se han cumplido treinta años de la gestación de una de las mejores películas de género fantástico que nunca se han realizado. Un veinteañero Shane Black había pasado en cuestión de meses de la revolución del cine de acción de 'Arma Letal' al fracaso con 'Una pandilla alucinante', película incomprendida y tratada de manera injusta, que resucitó a los monstruos clásicos de Universal para enfrentarlos contra una pandilla de zagales más dispuestos a la guerrilla que los Goonies, que eran como más pijos.

La película, dirigida por Fred Dekker, sería el penúltimo clavo en su ataúd laboral. Increíble si tenemos en cuenta el Dark Universe que se traían entre manos los dueños de los monstruos pudiendo hacer cosas así.

1973 - Soldado Universal

Mientras Dekker pondría punto y final a su andadura como director con la equivocada 'Robocop 3', la carrera de Shane Black nunca corrió peligro y no pararía de facturar durante más de una década: ‘Arma Letal 2’, ‘El último boy scout’, ‘El último gran héroe’ o ‘Memoria Letal’ eran productos de primera brillantemente escritos que dejaban mucho margen para que el autor de turno exprimiera el limón al máximo. Dos de esas obras, las dirigida por Tony Scott y Renny Harlin, fueron algunos de los guiones más caros de todos los tiempos y proporcionaron a Black más de seis millones de dólares con su venta.

Memoria letal

Ahora entra en escena (nunca mejor dicho) lo que podría haber sido un valor seguro y un clásico del género que reverenciar desde el día de su estreno pero que, cosas de Hollywood, nunca llegó a buen puerto. Producida por Walter Hill, Michelle Manning y el propio Shane Black, y dirigida por un John Carpenter que venía de un éxito (algo sorprendente en su carrera, no vamos a engañarnos) con la obra maestra ‘Están Vivos’, ‘John Carpenter's Shadow Company’ fue la película que nunca vimos… pero que en realidad hemos visto.

Como casi todas las películas del responsable máximo de ‘Iron Man Three’, 'Shadow Company' se desarrollaba en plena navidad en un pequeño pueblo americano de esos que alojaron tantos clásicos durante esa misma década, con la diferencia de que la acción arrancaba en plena guerra de Vietnam, en el Saigón de 1973, donde una de las divisiones estadounidenses se empeñó en poner fin a la guerra de manera definitiva, aunque puede que no con las formas adecuadas. Y decimos "casi" porque con la reciente 'Predator' Shane Black se marcó un Halloween en lugar de su clásica navidad.

Soldado Universal

"La misión que ustedes hombres están a punto de emprender no existe ... ustedes tampoco existen ... Ustedes no son soldados normales. Su entrenamiento les ha purgado de los verdaderos enemigos ... Miedo ... Compasión ... Conciencia ... “

Antes de partir hacia la misión suicida, nos enteramos de un detalle importante: solía haber un séptimo hombre en ese comando formado por hombres que no dudaban en amputarse miembros durante las partidas de cartas para tener algo bueno que apostar. Sí, es un guión de Shane Black.

1989 - The Guest

Jake Pollard es un veterano al que Vietnam ha cambiado para siempre, un paria que pasa desapercibido en la sociedad y que no llega a pagar un sandwich miserable en un apestoso tugurio lleno de grasa. Cuando se entera de que los cuerpos de seis miembros de las fuerzas especiales a las que él perteneció son encontrados en un templo sellado de Camboya para ser enviados a casa, debe ponerse manos a la obra. Ese funeral militar podría ser la mayor tragedia de la historia del país. En efecto, los seis soldados “resucitan” y comienzan a matar a todos en la ciudad de Merit, California.

The Guest

Dieciséis años después, la gente aún o ha perdonado Vietnam, y nuestro (anti)héroe suena ideal como relevo del inolvidable John Nada de  Roddy Piper. La guerra de Vietnam tiene unas secuelas de primera calidad si nos ceñimos al cine fantástico. En 1974, el genial Bob Clark entregaba la tremenda ‘Crimen en la noche’, donde un joven soldado fallecido en Vietnam volvía a casa convertido en otra cosa.

En 1982 Ted Kotcheff adaptaba la novela de David Morrell ‘First Blood’ a mayor gloria de Sylvester Stallone y los 90 arrancaban con ‘La escalera de Jacob’, una de las pesadillas más incómodas de la época. A mediados de los 90, William Lustig y Larry Cohen revisarían el subgénero con ‘Muerto el 4 de julio’, casi un resumen de todos los proyectos que contaban con el “maldito” regreso de la guerra de fondo.

Muerto el 4 de julio

A pesar de los precedentes y de lo que estaba por venir, ‘Shadow Company’ nunca tuvo luz verde, puesto que los ejecutivos de Hollywood veían el proyecto “demasiado oscuro y problemático”, decía hace unos meses Fred Dekker en una entrevista.

Pero lo cierto es que el argumento nos resulta familiar, así como su desenlace. Sí, el guión original de Black era extremadamente violento, incluía decapitaciones y empalamientos y un montón de víctimas inocentes, pero también desde el punto de vista de un guionista creado por y para la fiesta. De hecho, alguno de los momentos más recordables de la historia son precisamente los cómicos, como el klaxon del coche con el himno americano o las líneas de tipo duro del protagonista.

El invitado la lía

Toda la violencia de esta compañía sombra es violencia de género, y las imágenes que describe el texto tampoco sobrepasaban límites que no hubieran cruzado ya otros colegas de profesión de Carpenter, como Stuart Gordon en ‘Re-Animator’ o ‘Re-Sonator’ y Dan O’Bannon con su estupenda ‘El regreso de los muertos vivientes’. Pero claro: Vietnam, la vuelta a casa, el gobierno corrupto, el ejército ambicioso que experimenta con vidas inocentes y destrozan la vida de la modélica era Reagan que llegaba a su fin… nadie tuvo el valor suficiente para rodar una película tan ambiciosa y despreocupada por herir sensibilidades.

De hecho, la película habría contado con un presupuesto superior a los proyectos de Carpenter por esa época, que venía de gastar apenas cuatro con su última película, triplicando la inversión en taquilla.

Funerales de guerra

Es poco probable que veamos este proyecto “resucitar”. Entre ‘Soldado Universal’ y ‘The Guest’ ya se han encargado de coger la esencia de la película, el antes y el después, y adaptar a sus épocas lo mejor de cada una. Así, en la hipertrofiada aventura de Roland Emmerich que supuso el inicio de su andadura en Hollywood, tenemos un prólogo muy parejo al que escribió Shane Black a mediados de los ochenta, y bastante relación directa en el desarrollo de la historia. En la estupenda ‘The Guest’, una de las buenas de Adam Wingard (no como ‘Blair Witch’), tenemos la cara b de ‘Shadow Company’, el regreso matador de los ochenta, combinando varios aspectos de algunas de las películas que hemos tratado aquí.

La vida (de director) no ha sonreído precisamente a Shane Black, que tardó lo suyo en llegar a hacerse un nombre respetable y dejar de ser “el de los guiones caros e infumables” (hay que ser cenutrio para pensar así). Después de ‘Kiss Kiss Bang Bang’, su primer trabajo como director, reventó las taquillas del mundo con la tercera aventura de Tony Stark. Después de la película para Marvel, llena de detalles chuscos marca de la casa que muchos no le van a perdonar jamás, fracasó (económicamente) con la estupenda 'The Nice Guys' y ahora tampoco es que la haya ido mucho mejor después de volver a juntar las piezas de una de las películas más queridas de los ochenta. Otra guerra en otra jungla que recupera pesadillas del pasado, ‘The Predator”. Pero qué diablos, (casi) siempre es navidad con Shane Black.

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