Además de la siempre necesaria práctica, una de las mejores cosas que pueden hacerse para aprender un oficio —o, en este caso, un arte— pasa por escuchar los consejos y las experiencias de profesionales consagrados. La dirección de fotografía ilustra a la perfección lo necesario de combinar ambos factores y, a falta de que cojas tu propia cámara y te pongas a tirar planos, hoy traigo sabiduría de cinco DOPs traída directamente desde la Berlinale.
En un artículo fantástico de la siempre interesantísima American Cinematographer —la mejor suscripción que desembolso, incluyendo plataformas de streaming, he de decir—, la revista ha recogido el testimonio de seis directores y directoras de fotografía, que comparten sus vivencias en set, los retos a los que se enfrentaron y los consejos que extrajeron filmando los largometrajes presentados en el certamen alemán.
Índice de Contenidos (6)
Maayane Bohunik: Separar técnica de humanidad
Una de las voces que compartieron sapiencia es la de Maayane Bohunik, que fotografió 'Where To?' de Assaf Machnes, un drama que transcurre casi íntegramente de noche y en el interior de un coche, lo cual necesitaba que el equipo encontrase "la forma de la forma de contar la historia de Hassan de una manera muy, muy sensible y sutil, y también de sentir que estamos encerrados con él".
El principal reto, como es lógico, pasó por filmar en el interior de un vehículo constantemente, lo cual se solventó localizando parte del rodaje en un estudio LED —una instalación similar al volumen de series como 'The Mandalorian'—. Pero esto supuso un arma de doble filo:
En general, fue muy difícil no dejarse llevar por los aspectos técnicos de ese proceso. Al final, esta es una película sobre personas, por lo que el espectador necesita sentirse conectado con nuestros personajes y no distraerse. Así que creo que el mayor desafío fue encontrar un lenguaje que se sintiera real.
Charlie Sarroff: Deformar la realidad a través de las ópticas
Una propuesta radicalmente diferente es la de 'Saccharine', la película de Natalie Erika James que, en clave de terror con tintes de body horror, cuenta la historia de una estudiante de medicina con dismorfia corporal que hace se somete a una pérdida de peso muy poco saludable. Su director de fotografía Charlie Sarroff aprovechó las peculiaridades de las diferentes focales y el modo en que afectan a la imagen para acompañar a su protagonista en ese viaje:
Queríamos transmitir los horrores que sufren las personas con trastornos alimentarios y problemas de imagen corporal. Por eso, utilizamos muchas metáforas visuales para acompañar a nuestra protagonista, Hannah, en su transición hacia una pérdida de peso poco saludable. Terminamos usando lentes un poco más largas en sus primeros planos al principio para aplanar la imagen, y luego lentes más angulares a medida que avanza la película, para redondear más la imagen y ayudar a potenciar los temas de la pérdida de peso extrema.
Gerald Kerkletz: El blanco y negro más allá del artificio
Por otro lado, el DP Gerald Kerkletz explicó algunas de las claves del rodaje de 'Rose', un drama histórico que cuenta la historia sobre una mujer que luchó en la Guerra de los 30 Años fingiendo que era un hombre, y que decidió ser presentada al público en un blanco y negro que suele asociarse a obras de época como esta. Pero, en este caso, optar por lo monocromo no tuvo nada que ver con la nostalgia:
Para mí, el monocromo funciona más como un principio de orden: reduce la información, agudiza el ritmo y hace que lo que queda sea más presente.
Lo que sorprende es que, lejos de rodar directamente en blanco y negro, se capturó todo el material en color por un motivo muy concreto: tener más libertad en posproducción:
Por muy tentador que hubiera sido rodar con la versión monocromática de la Alexa 35, decidimos conscientemente no hacerlo. Hicimos pruebas exhaustivas y, con el tiempo, me quedó claro que capturar en color nos daba un nivel de libertad y precisión al que no quería renunciar.
Esto fue clave a la hora de trasladar el pensamiento clásico de los filtros de blanco y negro al etalonaje (color grade), y también ayudó a establecer un lenguaje compartido con mi colorista, Andi Winter. En el set, visualizábamos exclusivamente en blanco y negro, y nos obligamos a pensar en blanco y negro durante todo el rodaje. Todas las decisiones creativas se tomaron en monocromo junto con el diseño de producción y el vestuario.
Warwick Thornton: Huir de la perfección
Por supuesto, la aproximación a un western filmado en Australia a plena luz del día es, por lógica aplastante, radicalmente diferente a todo lo expuesto hasta el momento. El DP Warwick Thornton, responsable de 'Wolfram' tuvo claro que un proyecto así, con un guión que define como "brutalista", tenía que estar definido por la dureza.
Es una paleta de colores y es un concepto cinematográfico: es duro. De donde yo vengo, la luz es increíblemente dura. Sombras desagradables, un contraste masivo. Crecí allí, así que lo conocía y simplemente podía regodearme en ello.
¿Cómo se refleja esto en pantalla? Básicamente huyendo de la perfección y no temiendo a las sombras marcadas, los movimientos de cámara poco pulcros, los materiales refinados y la pulcritud formal. Todo, claro está, al servicio de la historia y el tono.
No buscábamos la perfección en el manejo de la cámara. Queríamos la energía que se tiene cuando filmas algo por primera vez, cuando no has ensayado y no sabes qué va a hacer el personaje. Queríamos ese tipo de energía que simplemente 'está ahí' y no parece excesivamente pensada ni ensayada. Todo fue con trípodes y dollies, con algún que otro Ronin con dos maquinistas a cada lado corriendo, y un operador con mandos de manivela (wheels).
No iluminamos mucho; me refiero a iluminación artificial. Simplemente rodamos a la hora del día adecuada.
Piers McGrail: Abrazar la oscuridad
En lo que respecta a 'Everybody Digs Bill Evans', el biopic jazzístico ambientado en los años 60, volvemos al blanco y negro de la mano de la mano del director de fotografía Piers McGrail, con tan solo una serie de flash forwards rodados en color. Una dualidad que se ve reflejada en la historia y en las localizaciones, en las que el control de la oscuridad lo fue todo.
Es una historia bastante oscura sobre alguien que sufre una pérdida y cae en un círculo de miseria y adicción; queríamos que la fotografía reflejara eso. También queríamos que la imagen se abriera cuando Bill [el protagonista] tiene esos breves momentos de recuperación y lucidez. Así que, cuando deja Nueva York para ir a Florida y se recupera un poco con la ayuda de sus padres, buscábamos que esas escenas se sintieran ligeras y brillantes. Poder pasar de un lugar oscuro a uno más luminoso era vital para la historia.
No obstante, la verdadera clave fue abrazar la oscuridad sin miedo alguno a perder información por el camino.
Cuando el [director] Grant [Gee] quería oscuridad, la quería de verdad. Quería el misterio de Bill Evans y que el espectador no supiera muy bien cómo interpretar al personaje. Como director de fotografía, es una posición muy agradecida sentir que puedes llegar a tal nivel de oscuridad y no tener miedo a dejar las cosas en sombras. Creo que obtienes imágenes algo más valientes cuando no intentas preservarlo todo.
Adolpho Veloso: Adaptando el lenguaje a los personajes
Para terminar, tenemos el caso de 'Queen at Sea', el drama con el Alzheimer como telón de fondo protagonizado por Juliette Binoche y fotografiado por Adolpho Veloso. El leitmotiv sobre el que giró su tratamiento visual fue dar a la cámara tres tratamientos diferentes dependiendo de la generación que intentaba representar.
Nuestro enfoque visual se basó en la idea de que la cámara debía encarnar lo que cada generación experimenta internamente. Diseñamos tres comportamientos de cámara distintos para reflejar las diferencias emocionales y psicológicas entre ellas.
De este modo, las tres generaciones sobre las que habla el largometraje, quedaron representadas formalmente del siguiente modo:
Para la generación de más edad, la cámara es predominantemente estática. Se comporta casi como un mueble más de la casa: algo que ha estado allí siempre, siendo testigo silencioso de la rutina, la repetición y los sutiles cambios emocionales de una vida moldeada por el tiempo. Las composiciones a menudo dejan al personaje en los márgenes del encuadre, reforzando una sensación de distancia, resignación y un mundo que se siente más grande que ellos.
Para la generación más joven, la cámara se vuelve vívida y se lleva al hombro (handheld). Se mantiene cerca, reactiva y centrada en los personajes, sin interés por nada más allá de sus deseos e impulsos inmediatos. El encuadre es más subjetivo y urgente, reflejando su intensidad emocional y su egocentrismo.
La generación intermedia flota entre estos dos lenguajes visuales. La cámara mantiene cierta estabilidad, pero permite el movimiento, como si estuviera negociando entre la estructura heredada y la inquietud contemporánea.
Sin duda, seis lecciones indispensables para aproximarnos más a una de las disciplinas más fascinantes del medio cinematográfico.
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