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Las 13 mejores películas que he visto en el Festival de Sitges 2017
Sitges

Las 13 mejores películas que he visto en el Festival de Sitges 2017

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Con el anuncio de un insípido palmarés (no nos engañemos, siempre lo son) que no ha dejado satisfecho a nadie, Sitges 2017 cierra una edición en la que hemos detectado una pequeña subida del nivel de calidad de las películas con respecto a otros años. Quizás seamos nosotros, quizás no, pero no nos cuesta ningún esfuerzo entresacar 13 películas estupendas a las que conviene seguir con atención en los meses venideros.

Unas se estrenarán en salas, otras en formato doméstico, otras quedarán condenadas al olvido, pero para eso sirven los festivales: para descubrir y reivindicar títulos a los que de otra forma no tendríamos acceso. Rarezas, películas con estrellas a bordo y nombres propios del fantástico: estas son (algunas) de las cosas más recomendables que hemos visto en la edición número 50 del Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña.

Ah, y recordad: el programa de este año lo componen varios cientos de películas. Seguro que se nos escapan más de una y más de media docena. Esto es solo lo mejor de lo que hemos visto nosotros, pero si queréis un consejo... memorizad el programa de este año, y buena caza en los próximos meses.

Brawl in Cell Block 99

Una película que es pura bronca. Vince Vaugh está, como Neo-Tokyo, a punto de E-S-T-A-L-L-A-R en un paseo por entornos carcelarios progresivamente más broncos y agresivos. Hasta que ya no puede más y convierte a los responsables de su encierro y a los que están amenazando a su mujer fuera de los muros de la prisión en picadillo. Pura alma grindhouse a manos de un director, S. Craiug Zahler, que entre su debut 'Bone Tomahawk' y esta, se está revelando como un maestro de la tensión, las frases lapidarias y la violencia grotesca.

The Endless

Si no has visto las películas previas de Justin Benson y Aaron Moorhead, 'Spring' y 'Resolution', te recomendamos que lo hagas antes de afrontar esta tercera, una sofisticación de sus propuestas anteriores y que cuenta con los propios Benson y Moorhead como protagonistas. Son una pareja de hermanos que vuelven, años después de haber escapado, a una especie de secta en la montaña. Lo que encuentran allí los sorprende a ellos y al espectador, en una mezcla de terror indie sin monsergas y magnífica ciencia-ficción patafísica.

Caniba

Queríamos traer algún documental hasta aquí, pero como '78/52' ha sido honrado en el palmarés y sin duda su acercamiento a una escena absolutamente mítica (la de la ducha de 'Psicosis') va a darle amplia difusión, preferimos reivindicar la mucho más discutida y estrafalaria 'Caniba', una demencial incursión en la tronada mente del asesino antropófago Issei Sagawa. Un documental lindando con el vídeo arte que alza más preguntas de las que responde y que tiene muy poco del masajeo tranquilizador de otros productos que se empeñan en tratar a los asesinos en serie (aunque este no lo sea) como productos pop.

Brigsby bear

Camuflada de aparentemente inocua comedia indie de personajes extravagantes y guiños nostálgicos a la cultura popular (de las series para niños de los ochenta a Mark Hammill), 'Brigsby Bear' es en realidad una emocionante, a veces oscura y a veces esperanzada reflexión sobre el origen de la creatividad y cómo hay ficciones toxicas que pueden ejercer un efecto balsámico sobre quienes las consumen. Es decir cómo las películas, los libros y los comics son, ante todo, lo que desean sus destinatarios. Y todo disfrazado de comedia sobre adultos con disfraces de oso.

November

En la Estonia de tiempos muy remotos, los kratts son criaturas hechizadas que, compuestas de chatarra y herramientas, trabajan sin parar, tengan o no tareas que cumplir. Son la invención más llamativa de una película con mitología propia, a caballo entre la culturalmente destructiva propagación del cristianismo por Europa y las chifladas creencias paganas, animistas y cautivadoras. Todo ello en el marco de una historia de amor cautivadora y genuínamente romántica, en una de esas películas que no aparecen nunca en los palmarés pero que sacan muchos cuerpos de ventaja al resto en términos estéticos y de ideas.

My Friend Dahmer

No tan impactante y desde luego mucho menos feísta que la novela gráfica en la que se basa y que narra la asombrosa historia autobiógrafica de un compañero de instituto de Jeffrey Dahmer, el Carnicero de Milwaukee, esta adaptación hace un buen trabajo al enfocarse en aspectos que en el original pasaban algo desapercibidos, como el sencillo mensaje de que no todos los monstruos lo parecen. Y cómo el ambiente, el entorno, la sociedad pueden ser vitales a la hora de configurarlos, todo ello camuflado de comedia adolescente que viste de desenfado juvenil un subtexto muy macabro.

Brimstone

Hubo quien acusó a esta extensa epopeya western de dos horas y media de emplear demasiado tiempo para contar una historia de una sencillez aplastante, pero lo cierto es que esta coproducción europea, primera película en inglés de Martin Koolhoven, se aprovecha de tener todo el tiempo de mundo para contar una historia de venganza y persecución a lo largo del tiempo recreándose en las atmósferas y las personalidades torturadas. Con ribetes de terror y un empleo notable de la violencia, 'Brimstone' puede ser el western del año.

Laissez Bronzer les Cadavres

Esperábamos mucho de Hélène Cattet y Bruno Forzani, los directores de dos piezas fascinantes como el giallo soleado 'Amer' y el tremebundo rompecabezas 'El extraño color de las lágrimas de tu cuerpo', pero superaron las expectativas. En este spaguetti-western contemporáneo y con aires de fumetti con el pop subido, Cattet y Forzani proponen un auténtico holocausto sensorial que funciona como una apisonadora de imágenes y sonidos más icónicos que un recopilatorio de portadas de Fausto Papetti. Una experiencia literalmente inolvidable camuflada de película de atracos.

Thelma

Una película que podía haberse covertido en una 'Carrie' a lo nórdico o en una versión desapasionada de una de las triunfadoras del año pasado, la brutal 'Crudo', pronto toma otros derroteros, y el retrato de la joven inocente que descubre la sexualidad y desata una serie de experiencias extracorpóreas pronto se convierte en otra cosa. En una más original y cruel, por la vía del fanatismo religioso y las relaciones familiares turbias; lo que, en cierto sentido podría decirse que conecta también con 'Carrie', pero de manera menos verbenera y más desalmada.

A Ghost Story

Una de las películas más discutidas de la edición debido a sus aires hipster y su solemne seriedad, y eso pese a la cabriola estética que le da sentido: representar al fantasma protagonista con una sábana clásica, como un Mortadelo cualquiera. Prácticamente muda y muy ambiciosa en el arco narrativo que trata, 'A Ghost Story' no es ni tan inteligente como ella cree, ni tan pretenciosa como claman sus detractores. Con una buena cantidad de ideas ingeniosas de guion y una estupenda interpretación de Rooney Mara, es una estimable aproximación al tema del Más Allá, aunque la verdad es que nos divertimos más con la clasicota 'The Lodgers'.

The Ritual

Esta afortunadísima pesadilla de horror primigenio toca palos de 'El proyecto de la bruja de Blair' o 'Posesión infernal', pero sin parecerse en exceso a nada de ello. Aquí, un grupo de amigos va de excursión por los bosques escandinavos en homenaje a un compañero fallecido, pero pronto el entorno se vuelve asfixiante. Mejor cuanto menos explica, su director David Bruckner se curtió en películas episódicas como 'V/H/S' o 'Southbound', y éste es su debut en el largometraje, con un resultado que augura un estupendo futuro dentro del terror más inmediato y comercial.

Mom And Dad

Momanddad

'Crank' y su secuela no fueron un espejismo, y aunque nos tememos que la cima hiperquinética de aquellos milagros no se repetirán, parece que sí que podemos confiar en uno de sus responsables, Brian Taylor, para que nos proporcione montañas rusas de diversión negra, descerebrada y violenta. Como 'Mom and Dad', en la que todos los progenitores del mundo empiezan a masacrar a sus hijos sin motivo ni explicación; en este caso, unos Nicolas Cage y Selma Blair entonadísimos son los padres homicidas, en un auténtico castillo de fuegos artificiales del exceso y la demencia con mucha más inteligencia y mala baba detrás de lo que parece.

El sacrificio de un ciervo sagrado

Dejando atrás el humor extravagante, pero obvio, de 'Langosta', Yorgos Lanthimos vuelve a un tono más siniestro (aunque sin perder del todo su sardónica observación de las costumbres humanas) con esta nueva película de reparto íntegramente hollywoodiense. Nicole Kidman y Colin Farrell, pero sobre todo un enorme e inquietante Barry Keoghan abrazan los tropos del thriller psicológico casi de los noventa, pero con las dosis de extrañeza, frialdad y pulcritud compositiva de Lanthimos. Críptica y desesperanzada, como todo el cine del director desde 'Canino', nuevamente dividirá a los espectadores entre los que no quieren entenderla y los que la entienden demasiado bien.

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