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Animales televisivos: Joaquín Arozamena

Animales televisivos: Joaquín Arozamena
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Siguiendo con esta tríada que iniciamos la semana pasada sobre animales televisivos que hoy en día ya no aparecen mucho por la pequeña pantalla, a petición de Ruth me ha dado por echarle una mirada a Joaquín Arozamena, quien se convirtió a principios de los ochenta en un inesperado y sorprendente referente en materia de informativos antes de derivar hacia el entretenimiento televisivo más amable y familiar.

Por su expresividad gestual ante las cámaras, por su claridad expositiva, porque fue el blanco de decenas de imitadores y por, como decían en 'George de la Jungla', "buen tío en general", hoy hablamos de Joaquín Arozamena en nuestra selección semanal de animales televisivos.

Llegó en 1975 a la redacción de TVE tras su paso por RNE y por el diario ABC, y se enfrascó en la composición de noticias hasta que alguien decidió darle la alternativa ante las cámaras y lo puso al frente de un modesto informativo llamado 'Redacción Noche' que se emitiría por la que entonces se llamaba "La segunda cadena de TVE" aunque todavía se la conocía en la calle como "el UHF" para diferenciarla de "la tele normal".

En efecto, aquel era el panorama social que teníamos cuando Joaquín Arozamena recibió el encargo de informar de manera diferente a una población que en muchos casos todavía se calaba la boina a rosca hasta las orejas. Y lo consiguió poco a poco, sin prisa pero sin pausa, sin ruidos pero haciéndose oír.

'Redacción Noche', 'Al cierre' y 'De hoy a mañana' nos enseñaron que otra forma de contar noticias era posible. Arozamena rompió una barrera impuesta hasta la fecha y transformó los serios partes de noticias en algo divulgativo, didáctico y hasta entretenido. Rebajó el nivel gramatical, se dejó de zarandajas y vericuetos verbales y se puso a explicar cosas para que se le entendiera. Por dejar, hasta dejó atrás los papeles (del autocue, mejor ni hablamos) y se puso a contar con sus propias palabras lo que estaba sucediendo en aquella España que migraba de sistema operativo.

Explicando lo inexplicable

Sin Arozamena, la transición no se entiende. Pero cuando digo que no se entiende me refiero a que textualmente no se habría entendido en España. En aquel momento nadie habría entendido nada porque hacía falta explicar aquel cambio muy bien explicado, y Arozamena fue quien mejor condujo a los españoles por aquel complicado periodo histórico. Sus palabras claras, directas y serenas, aunque a veces quebradas por su particular dicción que siempre imaginé entre la duda y el temor, fueron el vehículo para una normalización necesaria en tiempos revueltos.

Pero por si eso fuera poco, a principios de los ochenta le tocó contarnos a todos qué demonios era aquello del "brote de neumonía atípica", algo que con el paso del tiempo y cuando por fin entre todos se aclararon mutaría en denominación para pasarse a conocer simple y llanamente como el "síndrome de la colza", aquella intoxicación masiva que trajo de cabeza a las redacciones de informativos y a un país entero durante un montón de años.

Sí, a Arozamena le tocó esa extraña papeleta de rehacer el discurso y explicar a toda una ciudadanía asustadísima cómo era posible que un elemento tan cotidiano como el aceite pudiese resultar tan dañino, un extremo que ahora también está en tela de juicio, aunque eso es otra historia. De haber sido de otra pasta, Joaquín Arozamena podría haber hecho de todo este oscuro episodio un espectáculo de la desgracia ajena, pero creo que no fue así jamás, sino que Arozamena se mantuvo siempre en su lugar explicando como buenamente podía lo que a todas luces era inexplicable.

"Reconversión industrial", "cierres de altos hornos y minería en Asturias, Sagunto, Ríotinto y Vizcaya" y "huelga en astilleros" fueron coletillas habituales de la época que le tocó narrar a Joaquín Arozamena y a todos sus compañeros de redacción, son sintagmas que quedaron incrustados a toda una generación que no acababa de comprender lo que sucedía en su país.

Y es que, por lo visto, este hombre tuvo un potente imán para vivir momentos difíciles que explicar, o quizá es que la España de la época lo fue, porque también le pilló de lleno la etapa del controvertido José María Calviño en TVE y aquel momento en el que el 'Telediario' parecía un vodevil barato en el que los presentadores entraban por una puerta y salían por la otra mientras desde la redacción les preguntaban extrañados que adónde iban a aquellas horas. Y Joaquín Arozamena fue uno más. Duró en el 'Telediario' desde 1983 hasta 1984 y en 1986 se hizo cargo de 'Agenda informativa', un (si no recuerdo mal) informativo semanal de formato reducido y comprimido.

Arozamena-2, el entretenedor-divulgador

Y a partir de ahí, Joaquín Arozamena recoge sus cosas, las mete en baúles de viaje y se hace a la mar en busca de unos océanos algo más tranquilos para chapotear a su gusto mientras entretiene a familias completas. La renovación de Arozamena a la pequeña pantalla llega en 1986 acompañada del enorme cariño que le tienen los telespectadores, un cariño cultivado entre noticias y noticias de la etapa más convulsa de la tele en España, y se salda con media docena de espacios, el primero de ellos un concurso temático con invitados de título casi alegórico: 'La vida sigue'.

Luego llegaría 'Las doce en punta', que como su nombre indica se emitía a las 12 del mediodía en la segunda cadena y que fue un espacio centrado en los servicios públicos y en el tratamiento de temas diversos con la ayuda de especialistas llamados a plató para cada ocasión. Es Arozamena en su salsa, volviendo al color pero sin caer en el amarillismo sino decantándose por la divulgación.

En 1989, el magazine 'Domingueros' llegó para dar a los espectadores ideas para aprovechar las horas de ocio del fin de semana fuera de la gran ciudad y en compañía de una buena tortilla de patatas y una ensaladilla rusa y, ya en 1990, 'En buena hora' sirvió para entretener a la familia en la franja matinal que había dejado Pepe Navarro al acabar contrato con 'El día por delante'. Ahí, dando paso a 'Webster' y a 'Santa Barbara', tenemos al Arozamena más cotidiano.

Algo más tarde, con la llegada de 'Uno más en la familia' en 1994, Arozamena ahonda en su imagen de personaje entrañable, y su programa sobre mascotas se convierte en una fórmula de transición para los amigos de los animales entre las dos etapas diferenciadas que tuvo el 'Waku Waku' de Chicho Ibáñez Serrador.

Y recogiendo el testigo de 'A las diez en casa' después de que Elisenda Roca lo dejara, Joaquín Arozamena vuelve a mostrar su cara de periodista moderando debates sociales, algunos de marcado carácter intergeneracional, de esos que uno no comprende por qué se llevan a cabo con mayor facilidad ante las cámaras que fuera de ellas, en el comedor de casa, pero bueno. También ese es Arozamena, y como tal lo aceptamos.

Y ese es el repaso a la trayectoria de Joaquín Arozamena, un animal televisivo al que, de puro cotidiano y entrañable, nunca se nos ocurriría meterlo en una jaula, aunque sí tenerlo a los pies del sofá para comentar de forma distendida lo que echan por la tele, ¿no es cierto?

Ficha en Imdb | Joaquín Arozamena En ¡Vaya Tele! | Animales televisivos

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