En las citas de 'First Dates', suele haber un momento en el que algo se tuerce y, a partir de ahí, todo va cuesta abajo y sin frenos. Serafín no tardó en ponerse a la defensiva con Magda, y acabaron discutiendo sobre quién de los dos pagaba la cuenta.
El color del dinero
Serafín es de León, tiene 60 años y es funcionario jubilado: "En el amor no he tenido mucha suerte porque, hoy en día, las relaciones de pareja se van a pique". Contaba que antes trabajó en el ejército y luego en las fuerzas de seguridad del estado. Buscaba una mujer que se cuidase y comprometida.
Magda es de Brasil, vive en Granada, tiene 55 años y es artista plástica: "Me gustan los hombres altos, que te dan una empotrada buena". Se consideraba "un poco antigua" en lo que al amor se refería, y vino "lista para seducir". Serafín le pareció bajito, pero le gustó saber que lo suyo era "servir y proteger".
En cuanto a él, la primera impresión no fue la mejor: "Físicamente, no entra en mi perfil. Se ve que es una mujer que no hace deporte". "Peco mucho de dulces" reconoció Magda. Cuando ella le preguntó si tenía coche, se quedó a cuadros con su contestación: "Tengo cinco".
A partir de ahí, la cita empezó a volverse cada vez más tensa: "La veo un poco dominadora, que quiere llevarte a su carácter" pensó Serafín. Magda le preguntó por qué coches tenía y él se cerró en banda, insistiéndole en que dejara ya el tema: "Ahí puedes pecar tú de materialista" le acusó Serafín. Ella estaba cada vez más anonadada de lo borde que se estaba poniendo su cita.

La cosa fue a más, y Serafín se tomó muy mal que ella le preguntara con cuántas mujeres había estado: "Tampoco soy Julio Iglesias". Magda le preguntó también por su talla de zapato y él malpensó: "La mujer no disfruta con la verga más larga, sino con la más gorda" le insistió Serafín.
La tensión estalló cuando él le preguntó si quería que pagaran a pachas y ella dijo que sí, pero en realidad era que no: "Es un narcisista, no sabe tratar a una mujer". Empezaron a discutir, y Magda le echó en cara haberle preguntado, en vez de "ser un caballero" y pagar lo de los dos: "No es por el dinero, es por la actitud, la seducción". Aun así, aceptó una segunda cita para darle otra oportunidad, pero Serafín se negó en redondo.
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edubcn
Por mi educacion me han enseñado que en una cita con una mujer, se ha le ha de invitar, por varios motivos que tienen una logica......pero......en la soicedad que vivimos hoy en dia, eso esta calificado de machismo.
Esto es a lo que ha llevado el feminismo, a transformar lo que antes se consideraba un gesto de educacion, como invitatar a comer, abrirle la puerta o ayudarle a ponerse el abrigo a una mujer, ahora es sinonimo de machismo.
¿Entonces de que os quejais?......sois vosotras mismas la que habeis provocado que el tema del feminismo se os a ido de las manos......NO QUEREIS IGUALDAD DE CONDICIONES!!!!!!, pues entonces no os quejeis si la comida o cena se paga a medias