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'Olmos y Robles' cierra con buen pie una disfrutable primera temporada
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'Olmos y Robles' cierra con buen pie una disfrutable primera temporada

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Al arrancar la primera temporada de 'Olmos y Robles' ya os comenté la sorpresa agradable que me llegué con un episodio piloto bastante entretenido dentro del estilo por el que apostaba la serie y que yo iba a optar por quedármela, ya que apenas iban a ser ocho episodios, por lo que me parecía difícil que cualquier posible bajón -mi gran miedo era que acabase volviéndose todo un poco repetitivo y que eso le hiciera perder frescura- fuera a notarse demasiado.

Tengo que reconocer que su primer episodio sigue siendo el que más me ha gustado de los ocho vistos emitidos y también que durante los siguientes sí que noté una pequeña sensación de desgaste al no haber la evolución esperada en algunos puntos -pienso sobre todo en el personaje de Robles, pero también en algunas tramas protagonizadas por los habitantes de Ezcaray-, pero sus episodios siempre han sido entretenidos de ver y el final de temporada funcionó mucho mejor de lo esperado.

El encanto y la evolución de 'Olmos y Robles'

Lucky Olmos Y Robles
Actualización: Mucho cuidado con seguir leyendo a partir de aquí si no has acabado de ver la primera temporada, que te encontrarás con algunos spoilers

Seguro que no soy el único al que le pareció un poco raro que sucedieran tantos delitos en Ezcaray cuando en su momento se llegó a cerrar el cuartel del pueblo porque básicamente no era necesario. Eso sí, luego es cierto que, en su mayoría, no fueron criminales especialmente peligrosos y que su aportación encajaba dentro de ese encanto de la serie mezclando comedia, costumbrismo y una pequeña dosis de suspense que es cierto que no siempre funcionaba del todo bien -encontrar un equilibrio entre todo ello respetando la duración estándar de la ficción española es muy complicado-, pero jamás llegaba a hundirse.

Por ejemplo, todo lo relacionado con las dificultades de Nuria para confesar a su padre que había abandonado la carrera de medicina me acabó resultando un poco cansino y algunos de los casos semanales eran demasiado de usar y tirar -los ves con cierto agrado, pero nunca te seducen demasiado-, hasta el punto de que tengo que volver a leer el argumento para acordarme de ellos.

Sin embargo, todo empezó a mejorar de forma sustancial cuando el caso de la temporada fue ganando fuerza, en especial tras la revelación de la verdadera identidad del Padre Juan, y aún más tras su asesinato en una gran escena que fue la que consiguió que terminase de tomarme la amenaza en serio -hasta llegué a creer que en el séptimo capítulo podrían acabar con Nuria, Lucky o Atiza, y eso le vino genial al episodio- y no como algo que Olmos y Robles iban a conseguir solventar de una forma u otra sin que eso afectase al resto de personajes.

El final de temporada

Final Olmos Robles

Voy a ser completamente sincero: Pensaba que el Almanzor iba a ser Gueretz, ya que la serie, tanto en los propios episodios como en los 'Documentos Clasificados', estaba tan empeñada en señalarle a él -¡hasta las reacciones del personaje apuntaban irremediablemente en esa dirección!- que creía que no se iban a molestar en intentar sorprendernos con las pocas opciones alternativas -realmente sólo había una-. Fui perezoso y pensé que la serie iba a serlo, por lo que luego me alegré de que no sucediera y se decantasen por Alcides, permitiendo así mostrar una faceta diferente de un Luis Miguel Seguí que en algún episodio daba la sensación de ser relleno más que otra y que aquí se mostró muy cómodo y juguetón.

Además, el episodio final logró mantener el humor habitual -en este caso lo que más me gustó fueron los desmayos del alcalde por haber visto el cadáver de Gueretz-, pero también elevar la sensación de suspense hasta el punto de que no tardé en pensar que la abuela de Olmos iba a morir, tanto porque encajaba en el argumento de episodio como por su utilizar para completar el acercamiento entre los dos protagonistas hasta poder decir que el otro es el hermano que nunca tuvieron.

Eso ayudó a que me metiera más en los momentos de tensión y que acabase mucho más satisfecho de lo que esperaba. Luego hubo que pagar el peaje final para que los espectadores recordasen que 'Olmos y Robles' es una serie blanca orientada a toda la familia, algo lógico tras todo lo relacionado con el pasado de Alcides y lo vivido hasta entonces, y hasta disfruté viendo cómo los estupendos Claudio y Braulio tenían un momento de felicidad aleatoria y un tanto gratuita. Ahora habrá que esperar a ver si consigue una segunda temporada en la que esperemos que siga ofreciéndonos pequeñas dosis de felicidad televisiva.

En ¡Vaya Tele! | 'Habitaciones cerradas' será el relevo de 'Olmos y Robles'

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