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'The Good Wife' juega al despiste

'The Good Wife' juega al despiste
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'The Good Wife' está en ese momento de gloria que disfrutan las mejores series (ahí también se encuentra 'Modern Family', por ejemplo). Tanto los personajes como las tramas están en la cresta de la ola, saben lo que nos gusta y se han definido completamente a sí mismos, y con todas las cartas sobre la mesa ahora sólo queda jugar. Actualmente son los 40 minutos más disfrutables de la televisión en abierto al otro lado del Atlántico, y su cambio de emisión a los domingos en una franja más competitiva parece que está dando resultados positivos en audiencia.

La crítica se deshace en elogios, y no es para menos. Al final de la pasada temporada veíamos cómo Alicia daba el paso definitivo, ése que llevábamos dos años esperando y que, por un motivo u otro, nunca había terminado de ocurrir. Lo bueno de todo es que, al contrario de las trampas a las que recurren en otras series, 'The Good Wife' no ha reculado en sus intenciones; no fue un cliffhanger tramposo, y todas las tramas siguen adelante con todas sus consecuencias. Y la consecuencia mayor ha tenido lugar en la propia Alicia, que parece un personaje completamente renovado.

-Estás siendo un poco grosera. -Sí, y esto es sólo el comienzo.

Este diálogo entre Alicia y un declarante en el juzgado ilustra perfectamente cómo es la nueva Sra. Florrick. El flequillo es sólo la expresión física de algo grande que está ocurriendo en su interior, de un cambio de actitud que estamos comprobando capítulo a capítulo y que promete ir a más. Ya no es la buena esposa, nos lo decía la CBS en su intensa campaña de promoción previa al estreno, y ahora no teme ir por las malas para conseguir lo que quiere. No se achanta por la posición de su marido, de nuevo en la Fiscalía del Distrito, y desde luego tampoco se achanta en la firma de abogados en la que trabaja.

El problema de todo esto es que con su divorcio y el rollo a escondidas que se trae con Will se está buscando nuevos enemigos, y no todo el que se acerca a ella tiene buenas intenciones. Nos dejan con la duda de si con la inspección de Hacienda Peter buscaba dirigir una oficina limpia o, por el contrario, desmantelar el bufete de su mujer; y tampoco ha sido bonito ver cómo Will se comprometía con Diane a despedir a Alicia si su trabajo llega a perjudicarles en un futuro.

Por lo demás, 'The Good Wife' sigue en su línea; es decir, excelente. Han jugado al gato y al ratón con nosotros en los primeros dos capítulos, haciéndonos pensar que Will estaba arrepentido de la noche de pasión en el hotel, y dejándonos con la duda de quién podría ser el que llamaba a la puerta. Todo se resolvió en este segundo capítulo, y menos mal; el juego del despiste es ahora con el resto de personajes, y nosotros seremos espectadores de excepción. Mayor protagonismo también para Eli y Kalinda, y lo que es mejor, ¡juntos!

"¿Por qué nunca te había conocido antes?", le decía Eli en el segundo capítulo. Eso mismo nos preguntamos nosotros.

En ¡Vaya Tele! | 'The Good Wife', éxtasis televisivo en estado puro

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