'Born to be Bad', amor de madre

'Born to be Bad', amor de madre
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Ayer he podido ver esta cinta que data hace nada más y nada menos que de 1934. El Cine aún era un niño pequeño al que le quedaban muchas cosas que explorar y aprender. Sin embargo, cada vez que pasan los años me aferro más a la idea de que aquellos eran años en los que se hacían maravillosas películas que hoy no vemos ni por asomo dada toda la basura que se produce actualmente. Es curioso comprobar cómo títulos de más de medio siglo siguen vigentes y no han perdido nada de su fuerza, y sin embargo películas de hace un año que pudieron dar un poco de qué hablar, ya nadie las recuerda. Y es que el tiempo es al mismo tiempo, valga la redundancia, el gran amigo y enemigo del Séptimo Arte. El paso de los años nos puede hacer cambiar la apreciación que teníamos de una película, tanto para bien como para mal. Yo procuro ver las películas más de una vez, sobre todo aquellas que rondan mi mente aunque no terminaran de convencerme. En otros casos, prefiero no arriesgarme para no estropear un bello recuerdo de la infancia, pues no sería la primera vez que volviendo a ver una película que me ha encantado de pequeño, he sufrido una enorme desilusión al comprobar que no era para tanto.

'Born to be Bad' podría considerarse como uno de esos títulos que aguantan el tiempo bastante bien. Su argumento gira en torno a una bella mujer que se dedica a negocios turbios y que tiene un hijo pequeño que empieza a ir por el mal camino, siempre metiéndose en líos. Ambos intentan sacar provecho de un falso accidente que sufre el pequeño cuando finge haber sido atropellado por un camión.

Evidentemente lo que más llama la atención de esta vieja película es su mensaje moral acerca de la maternidad, mensaje que no chirría tanto como si lo hubieran puesto en un telefilm de los de la tarde, de esos que emiten la malditas televisiones privadas.Y es que hoy día, este argumento daría para poco más. Sin embargo, en manos de Lowell Sherman y de los actores principales, la película alcanza una dimensión que rara vez se produce en películas actuales de idénticas características. Está claro que los tiempos han cambiado y que el público prefiere ver otro tipo de cosas, pero también es cierto que las cosas hay que juzgarlas en su debido contexto. El film puede ser algo ingenuo, pero va en consonancia con el tipo de películas que se hacían en aquellos años.

Y que conste que no estoy hablando de ninguna obra maestra. La película evidentemente tiene fallos, entre los cuales yo resaltaría la interpretación del niño que hace de hijo de la protagonista. Yo que pensaba que Freddie Bartholomew era el actor clásico infantil más insoportable que había, y me encuentro aquí con Jackie Kelk, un irritante chaval capaz de despertar instintos asesinos en el espectador. Su interpretación choca directamente con la de Loretta Young que hace de su madre. Tengo que decir que la actriz está maravillosamente guapa y es sorprendente lo ligerita que sale de ropa en algunas escenas. De hecho, el film tuvo ciertos problemas con la censura de la época debido a esas escenas. Young nunca fue santa de mi devoción pero hay que reconocer que en el film está bastante bien.

Quién sí fue santo de mi devoción, y lo sigue siendo, es Cary Grant, sin lugar a dudas uno de los más grandes actores de todos los tiempos. Aquí estaba en el inicio de su carrera (era su película número 16) y se le nota un poco verde, pero ya apuntaba maneras y podía entreverse algo de ese gran actor que más tarde nos regalaría interpretaciones inolvidables. En el film también sale Henry Travers, al que muchos recordareis por ser el ángel de la guarda de James Stewart en '¡Qué Bello es Vivir!'. Haciendo casi siempre el mismo tipo de personajes, es todo un placer verlo en pantalla. Secundarios como ya no quedan.

Sherman cuenta en 59 minutos lo que hoy en día tardaría en contarse dos horas y media e incluso no quedaría tan claro. Es impresionante como condensa toda la acción en tan poco tiempo y como evita el precipitado final que muchas de estas películas cortas de aquella época solían tener. No obstante, estamos hablando de un guión simple, aunque efectivo.

Un film correcto, desconocido por la gran mayoría del público, que no es nada del otro mundo pero que sirve perfectamente para comprobar el tipo de películas "menores" que se hacían en aquella época. Ya les gustaría a muchas actuales ser igual de "menores" que ésta.

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