Raphael lleva más de seis décadas sobre los escenarios y su voz, sus gestos y su manera de interpretar forman parte de la memoria colectiva española. Por eso, trasladar su vida a la ficción sin caer en la imitación exagerada ni convertirlo en una figura intocable era uno de los principales desafíos de 'Aquel', la miniserie de ocho episodios de Netflix que recorre la trayectoria de Rafael Martos desde su infancia hasta su consagración internacional.
La producción, en la que participa su hijo Jacobo Martos como productor asociado y que termina con la aparición del propio cantante, se aleja de la sucesión de conciertos, premios y anécdotas que cabría esperar de una biografía convencional. En su lugar, pone el foco en las dificultades familiares, las humillaciones, las rivalidades profesionales y los problemas personales que acompañaron al artista durante su ascenso.
Una cara menos conocida
La historia comienza en la España de la posguerra, donde vemos a Rafael Martos crecer en una familia humilde marcada por las dificultades económicas. La serie dibuja un entorno doméstico poco acogedor, con una madre exigente (Pepa Aniorte), y un padre que llega a responsabilizar a su hijo de la situación familiar. Frente a esa falta de comprensión, el joven encuentra fuera de casa a las personas que le ayudarán a acercarse a su sueño. Su paso por un taller de sastrería le pone en contacto con el maestro Gordillo, que descubre sus posibilidades vocales, y con Paco Gordillo (Francesco Carril), que terminará convirtiéndose en su representante y compañero fundamental durante los primeros años de carrera.
Entre concursos radiofónicos, canciones de Manuel Alejandro y actuaciones cada vez más importantes, la serie reconstruye el nacimiento de una estrella que parece tener muy claro desde el principio cuál es su destino.
Uno de los aspectos más interesantes de 'Aquel' es la manera en que muestra el choque entre la personalidad de Raphael y las convenciones sociales de su época. Su expresividad, su sensibilidad y una forma de interpretar alejada de los modelos tradicionales de masculinidad despiertan comentarios, sospechas y burlas.
Después, el servicio militar se convierte en uno de los episodios más duros de esa etapa, con situaciones de desprecio y humillación por parte de mandos y compañeros. La ficción introduce incluso las dudas que otros proyectan sobre su sexualidad, pero deja esa cuestión sin una respuesta definitiva. Lo relevante no es tanto resolver una incógnita como mostrar el precio que debía pagar alguien que se salía de los comportamientos que se consideraban aceptables en la España de los años sesenta. Sin embargo, la serie apenas profundiza en esta línea, que podría haber servido para explorar con más valentía los prejuicios de la época.
Además, el éxito tampoco aparece como una recompensa capaz de solucionar todos sus problemas. La miniserie presenta una carrera meteórica en la que se suceden los triunfos, pero reserva espacio para las crisis que acompañan al cantante incluso en los momentos de mayor reconocimiento. Su experiencia en Las Vegas, por ejemplo, termina convirtiéndose en una pesadilla cuando pierde la voz. Es entonces cuando empieza a cuestionarse todo lo que ha sacrificado para llegar hasta allí.
La serie plantea así una idea interesante sobre la fama, entendida no tanto como una garantía de felicidad, sino como una meta que puede dejar un enorme vacío cuando se convierte en el único objetivo vital. También recuerda la capacidad de Raphael para imponer sus propias condiciones en una industria que no siempre estaba preparada para ellas, desde su exigencia de silencio durante los conciertos hasta su apuesta por actuar en teatros cuando estaban mejor vistos otros espacios dominaban la música popular.
La producción también aborda las contradicciones de su trayectoria pública. Su visita a la Unión Soviética en plena dictadura franquista permite introducir las suspicacias políticas que rodeaban al cantante y las preguntas que recibía sobre la situación de España. Más adelante, su etapa en Miami refleja tanto la dimensión internacional de su éxito como las tensiones que acompañaron a su carrera. La serie insiste en que Raphael construyó su trayectoria a través de años de trabajo, giras y una voluntad férrea de mantenerse sobre los escenarios, por encima de los cambios políticos y las modas.
Pero su aproximación a estas cuestiones acaba siendo bastante complaciente: la defensa de la libertad individual del artista ocupa un lugar central, pero apenas se somete a un examen crítico. Algo parecido ocurre con su rivalidad con Julio Iglesias, que permite mostrar las inseguridades de Raphael ante el triunfo de otro cantante español, aunque termina simplificando una relación que podría haber dado más juego dramático.
Por otro lado, en el terreno interpretativo, Javier Morgade y Carlos Santos se reparten el papel protagonista para representar distintas etapas de su vida. Morgade ofrece una versión más contenida del cantante en sus primeros años, mientras que Santos asume la faceta de la estrella consolidada, con una presencia escénica arrolladora y una personalidad mucho más marcada. Ambos se enfrentan a la dificultad de reproducir una gestualidad tan reconocible sin convertirla en una imitación superficial.
Y la parte más vulnerable del relato llega con los problemas de Raphael con el alcohol y el episodio de salud que desemboca en su trasplante de hígado. Es aquí donde la imagen de un artista acostumbrado a dominar el escenario contrasta con la fragilidad de un hombre que debe enfrentarse a la posibilidad de morir. Pero, a pesar de estos pasajes, 'Aquel' no siempre logra que sus episodios más dramáticos alcancen toda su fuerza: en ocasiones, los acontecimientos se suceden sin que el guion profundice lo suficiente en sus consecuencias emocionales.
De todas formas, la serie cumple al ofrecer una panorámica de la vida del cantante, con sus excesos, contradicciones y sacrificios, aunque deja la sensación de que había material para un retrato más incisivo. Porque su historia no trata únicamente de cómo Rafael Martos llegó a convertirse en Raphael, sino de todo lo que le ha costado seguir siendo esa figura irrepetible.
La tenéis en Netflix.
En Espinof | Las mejores series de Netflix en 2026
En Espinof | Las mejores series de 2026
Ver 1 comentarios