Compartir
Publicidad

La estrella ausente de calidad

La estrella ausente de calidad
0 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Lo que son las cosas. Llevo más de 15 años leyendo las revistas Dirigido por e Imágenes de Actualidad (revistas hermanas), que como bien sabéis algunos, defiendo casi siempre que puedo, sobre todo la primera. En ambas, sobre todo la segunda, he visto desfilar a todo tipo de críticos con los que estar o no de acuerdo, independientemente del estilo cargante de alguno de ellos, y el que más me ha llamado la atención en cierto aspecto es Hilario J. Rodríguez, que además es paisano gallego, porque después de leerle uno nunca sabe si le ha gustado o no la película, si le parece buena, mala, regular o lo que sea. Pero hace poco aseguró que 'La Estrella Ausente' le parecía una obra maestra, lo cual me llenó de felicidad, no por el calificativo en sí, sino porque por fin encontraba una crítica suya en la que era claro. Raudo y feliz me apresuré a disfrutar del último film de Gianni Amelio, y resulta que no puedo estar más en desacuerdo con el señor Rodríguez.

Como también lo estoy con mi compañera Teresa, que en su crítica de la película se ha apresurado a decir que posiblemente 'La Estrella Ausente' sea una de las mejores películas que ha visto en su vida. Y es que tal vez el señor Rodríguez y mi compañera han visto cosas en esta película que o bien yo no he visto, o evidentemente no me han llegado, y por lo tanto emocionado, tanto como a ellos. Por más vueltas que le doy no consigo dar crédito, y aunque me he acercado con muchas ganas al film, la sensación que me ha quedado es de pérdida de tiempo, incredulidad y rechazo. A lo mejor me estoy volviendo un insensible mayúsculo, o es que tal vez hay algunas cosas que yo en una película no aguanto, como las metáforas para tontos.

Y 'La Estrella Ausente' juega con la metáfora todo el rato, desde que empieza hasta que termina. La película nos narra la pobre existencia de un ingeniero italiano de unos altos hornos, que acaban de ser traspasados en propiedad a una empresa china. Nuestro hombre, preocupado por un fallo en la maquinaria, intenta avisar al nuevo dueño, y cuando descubre que éste ha hecho oídos sordos yéndose a China, el ingeniero, movido por sabe Dios qué fuerza de la naturaleza se marcha de viaje a China llevando consigo una pieza que subsanará el error de la maquinaria. Esto es amor por el trabajo y lo demás son tonterías.

La dichosa pieza que lleva consigo a todos lados es el eje central de la película. En ella se ven reflejadas muchas cosas, y aunque siempre puede estar abierto a muchas interpretaciones (he ahí lo maravilloso del arte), creo que Amelio es demasiado evidente en su discurso, tendiendo hacia el subrayado una y otra vez, por si no nos quedase claro desde el principio. Repetitivo hasta la saciedad, el personaje central, la pieza de las narices y la traductora que le acompaña en su viaje (personaje metido a calzador en la trama) terminan hastiando a un espectador cansado de ver las mismas situaciones una y otra vez. Además, es difícil conectar con el personaje central cuando no nos explican el porqué de sus actos y esa obsesión por entregar una pieza que no le importa a nadie. Sólo cuando vemos su reacción al final de su "misión" podemos vislumbrar alguna respuesta a nuestra pregunta, pero no porque el film nos lo sugiera o aclare, si no por nuestra capacidad de pensar más allá de lo que nos muestran, y esa opción yo no la encuentro válida. También puedo pensar que lo hace por cualquier otra cosa, y otra persona añadiría una motivación distinta, y sin un punto de partida nunca llegaríamos a ningún lado.

Por supuesto hay algo muy disfrutable en la película, y es la portentosa interpretación de Sergio Castellitto, uno de esos actores poco conocidos por estos lares, y que me parece un actorazo, capaz de dar vida a cualquier tipo de personaje, totalmente camaleónico, y con una capacidad de expresar muy natural y cercana. Afortunadamente para aquellos que esta especie de road movie nos decepciona minuto tras minuto, podemos contar con la presencia de Castellitto en prácticamente todos los planos de la película. Una pena que el guión esté por debajo de las posibilidades del actor. A su lado la debutante en pantalla grande Tai Ling no llega a la perfección de su partenaire, pero aguanta muy bien el tipo y consigue darle réplica. Hay alguna escena entre ellos dos que realmente merece la pena, y es el tono conseguido en esos momentos el que se echa de menos en el resto del metraje.

Una película muy floja, que aparte de resultar redundante, consigue algo que ninguna película debe conseguir bajo ningún concepto (se cuente la historia que se cuente): aburrir. Ese ritmo lento y pausado, que parece acorde con los sentimientos de los personajes no es más que un engaño que pesa sobre una historia a ratos (pocos) interesante, y en otros (muchos) vacía y sin sentido.

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio