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'La vida de Adèle', en busca del color azul

'La vida de Adèle', en busca del color azul
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'La vida de Adèle' ('La vie d'Adèle', Abdelatif Kechiche) es, sin duda y junto a 'Nynphomaniac' (id, Lars von Trier'), una de las películas polémicas del año. Su flamante triunfo en la pasada edición del Festival de Cine de Cannes, donde el mismísimo Steven Spielberg quedó fascinadísimo con esta historia de amor lésbica y los posteriores comentarios sobre 'esclavismo' y 'abuso' que sus protagonistas lanzaron contra el director antes de su estreno comercial en Francia hicieron el resto. La película ha hecho mucho ruido y ha creado muchas expectativas y quizás por eso, para los que la hemos visto algo tarde ha resultado una pequeña decepción, aunque no por ello no apreciamos su intención.

La película nos cuenta la historia de Adèle, una joven de 15 años que no tiene dudas en que un chico debe salir siempre con una chica, pero cuando una noche conoce a Emma, una joven de pelo azul, sus sentimientos e identidad sexual se volverán confusos y la someterán a un juicio de valores por parte de su familia y amigos. La película nos muestra todo el crecimiento personal de la joven, el cambio en su forma de ver el mundo y la manera en la que los otros la miran y descubren. Adèle descubrirá lo que es ser adulta en una sociedad en la que no se termina de comprender su orientación sexual.

El azul es el color más cálido

la vida de adele

Sí, la película fue una pequeña decepción. Demasiadas expectativas y demasiadas comentarios sobre la historia de amor definitiva. Y no es así. La evolución de la relación entre Adèle y Emma termina convirtiéndose en un cliché tras otro y aunque algunos me vapuleéis y me digáis que la vida es así, lo cierto es que ya hemos visto estos tópicos más de una y de dos veces —y para ver el deterioro de una pareja, yo me quedo con 'Blue Valentine' (id, Derek Cianfrance, 2010)—. Esto no quiere decir que 'La vida de Adele' sea una mala película, al contrario, y es que tiene varios elementos estilísticos, narrativos e interpretativos que hacen que valga la pena aguantar las tres horas de metraje.

La película de Kechiche es larga y puede llegar a resultar aburrida en su evolución haciendo que el espectador pierda interés en la historia de amor de Adèle y Emma y en el paso de la primera a la edad adulta. Y es que al final, lo que resulta más interesante del film es eso: el descubrimiento de la sexualidad y los problemas que pueden acarrear las tomas de decisiones que afectarán y cambiarán la forma de ver la vida del personaje de Adèle. Por eso, la primera parte y todo ese conflicto interior de la joven Adèle que cambiará su vida para siempre es lo mejor de la película. Un descubrimiento que vendrá marcado por el color azul —el color del pelo del personaje de Emma— y que desde su primer encuentro, el azul irá apareciendo en la vida de Adèle hasta que termina de encontrarse a sí misma y que funciona a la perfección como metáfora visual de este cambio interior.

Adèle Exarchopoulos, ¿ha nacido una estrella?

adele exarchopoulos

Pero lo que sin duda ha hecho de la película de Kechiche lo que es son sus dos protagonistas. Por un lado, Adèle Exarchopoulos, a la que han bautizado como la nueva 'star francesa' y arrasa la película como una auténtica fuerza de la naturaleza. Exhala naturalidad por todos sus poros y hace cosas que ni los más expertos podrían hacer. Y es ahí, precisamente, donde está su punto débil: tanta naturalidad e inexperiencia frente a la cámara puede llegar a causarle una mala pasada a no saber sacar recursos interpretativos en escenas que quizá requieran algo más de técnica.

Junto a ella, esta Léa Seydoux, la que se consagró como la nueva 'star francesa' no hace mucho y que hasta aquí no había demostrado de lo que era capaz. Eso sí, Léa sabe quedarse en un segundo plano para dejar que la Exarchopoulos despliegue sus encantos, además de establecer con ella una conexión brutal. Una química poderosa al juntar la fragilidad de la adolescente e inexperta Adèle con la grandísima presencia en pantalla de Léa Seydoux. Una pena que las tan comentadas —y largas— escenas de sexo sean eso, demasiado largas, coreografiadas y por lo tanto, poco creíbles: terminamos viendo a las dos actrices cansadas de repetir una y otra vez la misma secuencia en lugar de a sus personajes descubriéndose. 'La vida de Adèle' es uno de los títulos imprescindibles del año, que aunque sea larga y pierda el ritmo y contexto en su segunda parte, no deja de ser una propuesta interesante sobre el descubrimiento de la sexualidad y lo díficil que puede ser convertirse en adulto en una sociedad que no entiende muy bien por qué eres como eres.

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