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'Margot y la boda', coñazo neurótico

'Margot y la boda', coñazo neurótico
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Seguro que Nicole Kidman está replanteándose muy seriamente su criterio a la hora de elegir papeles protagonistas, porque lo de sus películas recientes no tiene nombre. 'Invasión', 'La Brújula Dorada' y ahora este insufrible bodrio. No es que ella lo haga mal o esté en peor forma, sino que los títulos en los que ha aparecido como estrella no hay por dónde cogerlos, a pesar de su solvente presencia. Y podría agravarse aún más, con ese culebrón que está por venir llamado 'Australia', dirigido por Baz Luhrmann (vade retro).

Pero vamos a lo que vamos. Noah Baumbach había escrito y dirigido 'Una Historia de Brooklyn' (esperpéntica traducción de 'The Squid and the Whale'), y encandiló a muchos con una sencilla historia sobre un divorcio contada con ingenio, elegancia y excelentes perfiles psicológicos en los personajes principales. Por tanto, ver una película suya con Kidman y los eficientes Jennifer Jason Leigh y Jack Black se antojaba, a priori, una opción muy interesante.

Margot (Kidman) es una escritora divorciada que viaja con su adolescente hijo Claude a la inminente boda de su hermana Pauline (Leigh), con la que no se hablaba desde hacía años. En cuanto llega, empiezan a desvelarse rencillas familiares, unido a que Margot en realidad quería aprovechar para presentar su libro en el pueblo junto a Dick (Ciarán Hinds), y que encuentra a su futuro cuñado Malcolm (Black) raquítico y nada atractivo.

No es posible buscar más argumento que estas líneas anteriores, porque no lo hay. La definición de personajes es torpísima, cuando debería ser lo esencial y lo más elaborado puesto que el desarrollo de la historia es prácticamente nulo. El permanente flirteo de la película con el más extremo esnobismo tiene al principio aire de originalidad, pero pronto se derrumba en una atmósfera de surrealismo insano y aburrimiento. Un aburrimiento que salpica a los personajes y también al espectador, en el sentido más negativo que cabe esperarse.

Creedme que los actores hacen lo que pueden. En algunas escenas rozan la sobreactuación, pero eso es porque el guión impone que los personajes parecen todos (sin excepción) salidos del manicomio más cercano. La presencia momentánea de Ciarán Hinds y John Turturro se agradece, aunque sus papeles son innecesarios y superfluos. Para Baumbach parece ser que contar con personajes con fuerza es sinónimo de que todos han de estar depresivos, neuróticos y tener un balance entre la agresividad reprimida y la histeria autocontrolada. Algo debe fallar cuando el mayor síntoma de que Margot es alguien "diferente" es por su gorrito rosa (el de la imagen) y porque le gusta subir a los árboles aunque luego no se pueda bajar por sí misma. Por no hablar del patético personaje de Malcolm. Jamás Jack Black había salido tan mal parado en una película, y ya es decir.

Con rotundidad, cabe afirmar que todas las virtudes que se habían visto en 'Una Historia de Brooklyn' se han vuelto en contra del propio cineasta, al repetir la misma fórmula con resultados mucho peores. No es posible hacer una radiografía decente de una familia con semejante premisa. Su forma de abordar el tema de la sexualidad, ingeniosa en aquella película, aquí es un sinfín de disparates, con la hija de Dick como eje central. Algo debe fallar cuando la película no es capaz de mantener la atención del espectador lo más mínimo, sólo en el caso de que éste espere un final en el que todo cobre sentido, y que justifique las numerosísimas extravagancias que inundan el argumento, que no es más que una sucesión de anécdotas, discusiones y situaciones intrascendentes. SPOILER Lo peor es que, por lo contrario, la escena final deja a uno totalmente frío, muy confuso sobre lo que acaba de ver y preguntándose si había alguna propuesta en todo esto, o si 'Margot y la Boda' no es más que un despropósito con buenas interpretaciones. FIN SPOILER.

Se ha dicho por ahí (al parecer, también el propio Baumbach) que en este título se respira Bergman. Ja, ja, ja. Como si eso fuera comparable. Me parecería ridículo meter a 'Persona' en el mismo saco que esta insufrible película de la que sólo destaco la bonita fotografía, y alguna que otra escena que muestra que la verdadera intención de Baumbach era hacer una reflexión sobre la soledad y la vaciedad en el ser humano.

¿Es por consiguiente 'Margot y la Boda' una mala película? Sin duda. Un título muy pretencioso, con un resultado final muy insatisfactorio e indignante por su risible tono marciano, con una falta de simpatía preocupante y con unas intenciones más que confusas. En los créditos finales uno no puede evitar pensar: "¡Vaya coñazo!" Desaconsejable. En Blogdecine: * 'Margot y la Boda', vaya panda de perturbados

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