'El pacificador' se despide con un episodio final épico, sangriento y emotivo a la altura de la serie (y con sorpresa para los fans de DC)
Críticas

'El pacificador' se despide con un episodio final épico, sangriento y emotivo a la altura de la serie (y con sorpresa para los fans de DC)

‘Esto se avaca’ sería la genial traducción imposible de ‘Is Cow or Never’ el episodio final que pone fin a la trama general de ‘El pacificador’ satisfactoriamente al tiempo que ofrece muchísima acción y no pocas emociones envueltas en gore y monstruos. Viendo el final deja claro que no había necesariamente nada planeado para una segunda temporada, pero el éxito de la serie en HBO Max ha llevado a la confirmación. Pero si uno quiere quedarse con este final, sería válido.

El episodio final comienza con Leota disculpándose por tratar de traicionar a Chris con el diario falso por orden de Waller, pero reconoce que hizo un juicio moral de con El pacificador por su falta de escrúpulos. La conversación lleva también a debatir por qué el antihéroe todavía se define a sí mismo por la muerte de su hermano y los abusos de su padre, cuestionando la mayoría de historias de origen del mundo de los superhéroes.

Spoilers del episodio 8 de 'El pacificador' de aquí en adelante

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Pero el grueso del episodio es el plan para acabar con la vaca, un divertido cúmulo de despropósitos con el plan inicial de usar el casco de explosión sónica utilizando a Eagly como aliado. Al final es Economos quien deja el casco adentro, pero queda horrorizado al ver la vaca, un monstruo al estilo del cerebro de ‘Starship Troopers’, que en realidad recupera la variación del cine de ultracuerpos, ridícula y grotesca, de Tobe Hooper en ‘Invasores de Marte’ (1986), una película muy James Gunn a la que el director parece ofrecer una carta de amor en el episodio.

En ese momento se inicia un grandioso encadenado de escenas de acción con la insignia de la serie, el ‘Do Ya Wanna Taste It?’ de Wig Wam, la canción de los créditos iniciales, en las que Chris, Vigilante y Harcourt se abren camino a través de las mariposas mientras los estampidos sónicos destructivos del casco destrozan la guarida para horror de los extraterrestres. Un tiroteo a campo abierto absolutamente brutal, divertido, sangriento y filmado por un director cada vez más cómodo en la acción de cerca.

Peacemaker

La escena también es sorprendente porque dos de los tres personajes principales, Vigilante y Harcourt, resultan gravemente heridos, pero casi de no contarlo. Leota tiene su gran momento, cargando a la batalla para salvar a Harcourt de ser tomada por una mariposa, y ponerse el casco de torpedo humano metiéndose en las entrañas de la vaca en una escena pringosa y grotesca que recuerda mucho al debut de Gunn, ‘Slither’, y su inspiración constante en el cine de terror de los 80.

Un final grandioso

Una de las grandes revelaciones es la motivación verdadera de las mariposas. Como explica Song, venían de un planeta que se había vuelto inhabitable (de nuevo puntos en común con ‘Slither’), y cuando llegaron a la Tierra se dieron cuenta de que iba en la misma trayectoria con sus líderes populistas que convencen a la gente de ignorar la ciencia y la razón, abandonar la responsabilidad personal y poner las ganancias por encima de la supervivencia. Las Mariposas hicieron voto de salvar la Tierra tomando las decisiones que sus habitantes no podían tomar por sí mismos.

Pero al más puro estilo ‘Ultimátum a la tierra’, a los aliens no les importan cuántas vidas están en juego para llevar a cabo el plan, algo que coincide con la ideología de ‘El pacificador’, y Song ve a un aliado en Chris, alguien que estaría de acuerdo con su plan, pero en lugar de ayudarles a teletransportar a la vaca, Chris activa de nuevo el casco de torpedo humano. Cuando todos se están yendo, aparece la Liga de la Justicia, ya demasiado tarde para serles útiles, en un momento sorpresa para los fans de DC que, al estilo de la serie, solo sirve para que Chris les ignore y vuelvan a la broma recurrente de la serie sobre Aquaman y los peces.

Justice

James Gunn es un maestro en esconder emociones y patetismo en los escenarios más ridículos y el epílogo funciona a un nivel emocional mejor que muchas series que se toman muy en serio así mismas. También hay un nuevo comienzo una vez llegamos al punto final lógico de los arcos de todos los personajes, con un toque amargo para Chris, que no tiene tan fácil librarse del Dragón Blanco, pero dejando todo listo para una segunda temporada. Aunque estos ocho episodios han sido perfectos, es difícil resistirse a otra tanda, siempre que Gunn vuelva a estar igual de implicado.

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