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'Paquita Salas' sigue siendo uno de los mejores entretenimientos de Netflix en su temporada 3 pese a sus excesos
Críticas

'Paquita Salas' sigue siendo uno de los mejores entretenimientos de Netflix en su temporada 3 pese a sus excesos

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Netflix acertó de lleno al hacerse con los derechos de ‘Paquita Salas’, serie que nació en Flooxer, plataforma de Atresmedia, pero cuya popularidad se ha disparado desde que cambió de lugar de emisión. Primero Netflix estrenó allí la primera temporada y poco después se quedó con ella en exclusiva, estrenando hace ahora un año la divertida segunda temporada.

Ahora ha llegado el momento de presentar en sociedad una tercera temporada que tenía como principal reto continuar el desenlace de la segunda. Una vez vistos los tres primeros episodios, puede decirse que todo vuelve a la normalidad, con nuestra protagonista intentando levantar una nueva agencia para darse cuenta que todo va a ser más complicado de lo previsto.

Mantiene sus señas de identidad

Ya apunté cuando os hablé de la segunda temporada que Los Javis habían optado por elevar el componente emocional de la serie y en la tercera temporada eso es algo que va a más, ya sea jugando con su naturaleza meta -los cameos siguen siendo una de sus principales señas de identidad- o jugando con hechos del mundo del espectáculo que han dado bastante de lo que hablar en un futuro reciente.

Eso lleva a que ‘Paquita Salas’ potencie aún más su componente de serie de nicho. En las dos anteriores entregas hubo tiempo para ver qué funcionaba mejor -o al menos qué era mejor recibido por los amantes de la serie- y aquí se opta a su manera por pisar sobre seguro.

Aquita Temporada 3

No puede hablarse de la misma estructura en todos los episodios -si en la segunda hubo uno dedicado a Lidia San José, aquí es Belén Cuesta la que protagoniza el suyo, agradeciéndose que lo cómico prime sobre el resto, pero sí hay una tendencia clara a presentar una situación más o menos cómica, ampliarla, recurriendo normalmente a ocurrencias de la protagonista -su desconocimiento de twitter por ejemplo- o el aporte de los cameos para luego optar por un cierre más emotivo.

Siempre he creído que las comedias tienen una gran ventaja para emocionar al espectador, y es que a través de la risa podemos llegar a coger tanto cariño a los personajes que nos llega mucho más cuando la cosa se tuerce. Un recurso ideal como algo puntual, pero ‘Paquita Salas’ ha ido potenciándolo hasta tal punto que puede resultar un poco exagerado.

La pega de la tercera temporada

Brays Efe

Imagino que a los grandes apasionados de la serie no será algo que les moleste y al final Los Javis van buscando más conectar con ellos que con el resto del público, pero lo único que a mí me ha molestado de esta tercera temporada es que ya ha quedado claro que eso va a suceder en cada episodio, y puede ser que pase con más de un personaje. Lo que funcionó en pequeñas dosis puede no hacerlo si abusas de ello.

Unas catarsis que pueden funcionar a nivel individual para cada uno de los personajes, pero el factor acumulación juega en su contra. Si todos ellos te han conquistado previamente, es más probable que la calidez que se busca transmitir con esas situaciones consiga el efecto buscado, pero para los demás va a ser mucho más complicado. A fin de cuentas, has venido por las risas -que sigue habiéndolas- y lo que surja a partir de ahí es la guinda, pero aquí queda claro que ya forma parte del plato principal.

Dicho esto, he disfrutado con estos episodios casi tanto como con las dos anteriores temporadas, pero eso no quita que empiece a ver ciertos síntomas de agotamiento en la fórmula de la serie. Sin embargo, nos llega en dosis tan pequeñas que no deja de ser una pequeña molestia en un oasis de entretenimiento muy diferente a todo lo demás que nos llega, pero tampoco tenemos que perder el sentido crítico por ello.

En definitiva, ‘Paquita Salas’ vuelve con una tercera temporada que recupera todos los ingredientes con los que conquistó a millones de espectadores. A mi gusto se excede un poco centrando todos los finales de cada episodio en el lado más emocional, pero sigue siendo uno de los mejores entretenimientos que podemos encontrar en Netflix.

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