‘Querido Evan Hansen’: un errático musical convertido por accidente en una comedia perversa cercana al thriller

‘Querido Evan Hansen’: un errático musical convertido por accidente en una comedia perversa cercana al thriller

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‘Querido Evan Hansen’: un errático musical convertido por accidente en una comedia perversa cercana al thriller

Querido Evan Hansen’ (Dear Evan Hansen, 2021) adapta un musical de Broadway ganador de seis premios Tony en 2017. Tiene música y letras de Benj Pasek y Justin Paul, ganadores de un premio de la Academia por ‘La la land’ (2017). Su exitoso recorrido le hizo convertirse en un tobogán de lágrimas y alegría que trataba de afrontar algunas convenciones preconcebidas respecto a la salud mental que no pasaron sin su pequeña polémica ya en su versión teatral.

Sin embargo, en la visión cinematográfica su tibio mensaje es el menor de sus problemas. La historia sigue a Evan, un marginado alentado por su madre y su terapeuta a escribirse cartas a sí mismo para ayudarle a lidiar con la ansiedad. Pero una de sus cartas más personales cae en las manos equivocadas de su compañero, un insoportable chico con problemas llamado Connor, que resulta ser el hermano de Zoe, la chica de la que Evan está perdidamente enamorado.

Cuando Connor se suicida, sus padres encuentran la carta de Evan en la que mencionaba a su hijo, con lo que la familia llega a creer que los dos eran mejores amigos. De la tragedia, aparece una especie de comedia de situación ligera que se vuelve más complicada de lo que Evan puede manejar cuando todo se sale de control. El problema es que el punto de partida es tremendamente oscuro, y siendo realistas, su héroe no solo toma decisiones muy cuestionables, sino unas que tan solo podría tomar una persona horrible.

‘Querido Evan Hansen’ se empeña en que sintamos empatía por su protagonista por ser un tipo raro, pero lo que vemos frente a la pantalla no difiere mucho de lo que podría hacer el joven ‘Joker’. Sus mentiras son cada vez más horrendas y cada vez continúa cavando más hondo un agujero que la confusión del espectador hace preguntarse por momentos si realmente estamos ante una de las comedias negras más satánicas y brillantes del año, pero de cuando en cuando hay una canción emotiva, pura y melancólica que congela la sonrisa.

Un enredo digno de ‘Seinfeld’

Todo lo que hace crea un enredo muy macabro digno de un episodio de ‘Seinfeld’, con momentos que podrían pasarle a George Constanza, como ese hilarante speech frente a todo su colegio en el que ve a la madre de Connor animarle cuando no está seguro de cantar. En realidad su performance es un nuevo alegato de cinismo y engaño para multiplicar el alcance de su impostura. A medida que avanza la película, va haciéndose más claro que estamos malinterpretando lo que los creadores buscaban con el personaje principal y pasa a una fase mucho más turbia, extraña.

Dear Evan

Y lo es porque nos damos cuenta que no hay nada que haga pensar que lo que propone es divertido. Su problema de tono se agrava cuando Stephen Chbosky lleva el musical al terreno de su dramedia millenial ‘Las ventajas de ser un marginado’ (2012), que ya era demasiado solemne y relamida, tomándose tan en serio el material que ignora que el planteamiento es tan mordaz como el de ‘Escuela de jóvenes asesinos’ (Heathers, 1988), aquí con un nerd que decide aprovechar el suicidio de uno de los tipos que se reían de él.

Dear Evan

De hecho, en algunos momentos parece que no rehúye al absurdo de su premisa. El número musical ‘Sincerely Me’ donde Evan y su amigo Jared escriben correos electrónicos falsos entre Evan y Connor, se representa con el personaje muerto bailando y representando lo que narra esta correspondencia falsa en un delirio macabro en el que compartimos el júbilo por la malísima idea que han tenido los dos pequeños cabrones. Pero la película no deja de pretender que el espectador se sienta mal por Evan por su situación “accidental” sin siquiera evaluar lo repugnante que es lo que está haciendo.

No, la cosa iba en serio

Las canciones y sus melodías repetitivas, introducidas como momentos de diálogo que de repente buscan ser catársis de sinceridad y buenas intenciones, se vuelven como bofetadas para recordarnos que realmente ‘Querido Evan Hansen’ quiere que entendamos a un tipo que usa el suicidio de un extraño para acercarse a su hermana y engatusar a sus padres ricos que le quieren pagar la universidad, mientras abandona y trata fatal a su madre pobre y con problemas. Esto se nos presenta como una historia conmovedora para ayudar a los jóvenes a sobrellevar la depresión.

Ha habido muchas críticas sobre la edad de Ben Platt en el papel de adolescente. Esto no ha sido nunca un problema en comedias de instituto, hemos visto a treintañeros hacer de gente más joven. Y, aunque Ben no da nada el pego como estudiante de secundaria a sus 27 años, el problema es que el resto del casting sí que es joven, y la caracterización desaliñada de Evan, con esos rizos apelmazados, que parecen esconder entradas raritas en secundaria, convierte la diferencia en un problema de percepción.

No solo parece el personaje principal más oscuro de una comedia adolescente –Regina George temblaría a su lado– sino que si su relato se contara con una perspectiva un poco más oscura, estaríamos hablando de un thriller psicológico de un stalker en la tradición de ‘You’ (2018). Hansen no tiene problema en coquetear con la hermana del muerto pretendiendo que todas sus escalofriantes observaciones, que memorizó mientras la acechaba, en realidad fueron hechas por su hermano.

Querido Evan Hansen Critica

En el límite del thriller de vecino malicioso

Esa táctica maliciosa y manipuladora, con tintes creepy de incesto, le llevan a conseguir salir con la chica durante… ¡meses!. La posibilidad de que consiga algo más, con el aspecto de tipo mayor haciéndose pasar por adolescente tiene podría pertenecer a una película sobre los peligros del grooming, siguiendo la estela de los thrillers de cucos que se adentran en una familia como ‘Brimstone & Treacle’ (1982) o la mismísima ‘Titane’ (2021), que era una adaptación apócrifa de ‘El impostor’ (2012) con la que ‘Querido Evan Hansen’ tiene más en común que con ‘Freaks and Geeks’.

Cuando su plan se expande y se convierte en el tipo más popular, parece que el ángulo se abandona y se nos muestra a un Hansen megalómano y hambriento de casito, un sociópata con potencial para convertirse en asesino en serie –no hay tantas diferencias con ‘Mi amigo Dahmer’ (2017)– si pensamos un poco mal, con un ángulo de la influencia de la atención en internet también común con películas como ‘Ingrid Goes West’ (2017). El problema, de nuevo, es que bajo todas sus acciones hay un mensaje dudoso de que el mundo es un lugar de perdón, buenas intenciones y malinterpretaciones.

Evan Evan

En sus mejores momentos, ‘Querido Evan Hansen’ parece una sátira de las películas de sobremesa como la perpetrada por Will Ferrell y Kristen Wig , ‘Adopción peligrosa’ (2015), una comedia de mal gusto para ciertos paladares, pero siempre se mueve en la dirección opuesta, funcionando como una historia dolorosamente solemne y equivocada sobre los males que pueden acarrear los trastornos emocionales en un adolescente. Objetivamente no es una película tan mala pero el desconcertante abismo entre sus buenas intenciones y lo planteado en pantalla la convierten en otro musical de gran estudio para proyectarse junto a ‘Cats’ en un programa doble para amantes de lo bizarro.

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