'La rueda del tiempo': lo mejor y lo peor de la 'Juego de Tronos' de Amazon Prime Video
Críticas

'La rueda del tiempo': lo mejor y lo peor de la 'Juego de Tronos' de Amazon Prime Video

La sucesora de 'Juego de Tronos'. Es el sambenito que se ha colgado a muchas series y cuyo efecto ha sido más devastador que una sentencia de muerte. Nada nuevo, en realidad. Lo mismo sucedió con 'Lost', 'Friends' y la mayoría de tótems del audiovisual televisivo.

Y, a pesar de tantas catástrofes, las plataformas siguen buscando esa gran saga que les abra los brazos de millones de espectadores dispuestos a batirse el cobre por sus personajes favoritos. Amazon Prime Video está peleando desde hace tiempo por lograr este propósito y, a falta de ver qué sucederá con 'El señor de los anillos', ‘La rueda del tiempo’ se ha convertido en el mejor estreno de la VoD en 2021 y ya está en marcha la temporada 2.

Literatura vs. televisión

No es de extrañar que la obra de Robert Jordan haya sido escogida entre cientos de sagas de literatura fantástica. Nada menos que 14 novelas componen sus cosmos, un interesante y abrumador universo que tiene un reverso negativo.

Conseguir una buena adaptación, que sepa hilar no solo los hechos de las novelas, sino todo el trasfondo que se desvela poco a poco no es nada sencillo y la serie, en ocasiones, adolece de este problema.

La mitología de la historia es grandiosa. Y quizá no difícil de explicar en el sentido más clásico de la palabra (a estas alturas, somos espectadores pro), pero sí compleja para poner en valor todo lo que significa y lo que determinará en el futuro de unos personajes que apenas han sido presentados. Aunque eso tampoco es excusa para ninguna serie. Estamos demasiado cansados del: "espera y verás, la cosa se pone interesante después".

Compleja mitología

Viajamos a una época que nos recuerda al final de la Edad Media y en la que la magia es conocida y temida por todos sus habitantes. Ese mundo fue obra del Creador, quien concibió además La Rueda del Tiempo, que gira implacable y determina la existencia humana a través del Entramado.

Cuando la Rueda completa una vuelta, comienza un nuevo ciclo, que supone la reencarnación de todas las vidas, lo cual no quiere decir que los eventos vayan a suceder del mismo modo. Estas son las líneas muy muy generales, demasiado esquemáticas, para entender la base de la serie. No me avergüenza reconocerlo, se me cae la baba con ellas y con las posibilidades que se dibujan en el horizonte narrativo.

Moraine

Aunque, a día de hoy, centrándonos en la primera temporada, ¿cumple con las expectativas? De momento, se nos han presentado algunos elementos del complejo puzle. Sabemos que hay una fuerza maligna, llamado El Oscuro, que habita encerrado en El Ojo del Mundo (aquí la trama se desvía un tanto de la novela).

Pero el influjo del poder del Oscuro está extendiéndose y por eso una Aes Sedai llamada Moraine busca al próximo Dragón Renacido. ¿Mande? Las Aes Sedai son un importante grupo femenino que es capaz de dominar la magia que emana del Poder Único, ‘encauzándola’. Ahora, para vencer a ese Oscuro o Shai’tan, Moraine busca la reencarnación del Dragón, un individuo que, a través de los ciclos de la Rueda, es capaz de derrotar su malignidad.

Por ese motivo arriba a Dos Ríos, una región en la que las señales apuntan a que podría estar ese Dragón. Una vez allí, debe enfrentarse a criaturas como los trollocs, que también buscan a este relevante ser. Y es que en él habita una dualidad, es posible que decida unir su poder al del Oscuro, y en ese caso, la humanidad estaría perdida.

Estos son unos mínimos apuntes que no abarcan la complejidad de lo que presenta la serie: los falsos dragones, aquellos que se autoproclaman como el Renacido pero solo son hombres corrompidos y enloquecidos por el Poder Único; las zahoríes, portadoras de la sabiduría; la Torre Blanca, la Llaga, los amigos siniestros, los Hijos de la Luz, los atajos, los guardianes… Una abigarrada cosmología que empuja a seguir viendo cada nuevo capítulo.

La pena, eso sí, es que al final, las tramas deben circunscribirse a la duración de un episodio para televisión. Y tal vez algunas hubieran necesitado más desarrollo. Mientras que la parte de Tar Valon y la Torre son bastante interesantes (también gracias al trabajo de ambientación que recrea con mimo cada aspecto de la torre de las Aes Sedai), hay otras que no dejan mucho poso en la memoria.

Solo por citar un ejemplo, sería el caso del encuentro de Egwene (Madeleine Madden) y Perrin (Marcus Rutherford) con los Tinkers, su canción y el ‘camino de la hoja’. Su filosofía pacifista es digna de elogio pero, con todo lo que la serie ya ha sembrado, esas secuencias parecen robar el espacio de otras más prometedoras.

El peso de los personajes

Oscuro

Para transmitir de forma interesante y adictiva, los guionistas canalizan la narración a través de los personajes, que deben estar a la altura de unos eventos que trascienden sus propias vidas. Tal vez, este uno de los puntos en los que ha podido cojear la serie.

Si bien todo lo que sucedía, lo que se anunciaba y lo que se intuía parecía fascinante, los protagonistas que vivían esos eventos no lo eran tanto. Personalmente, el primer capítulo me despertó algunos recelos, por el peso que los conflictos amoroso-adolescentes parecían tomar. No creo que sea eso lo que quiere ver el espectador que se acerca a ‘La Rueda del Tiempo’.

Y aunque interpretaciones como la de Rosamund Pike como Moraine salvan el relato, las idas y venidas de, por ejemplo, el grupo de jóvenes protagonistas, no resulta tan estimulante como quizá debiera. Por supuesto, es una opinión, pero he echado de menos más matices y un trabajo actoral un poco más sólido. De nuevo, puede que sea la contrapartida de tener tantos personajes, tantas tramas y tantos escenarios. Es complejo profundizar en todos ellos y crear al tiempo una serie de ocho capítulos en la que predomine la aventura pura y dura.

Mientras que Moraine es la protagonista absoluta de esta tanda de capítulos y nos encanta indagar en sus poderes, su hermético sentido del deber y sus no demasiado transparatenes relaciones personales, otros personajes se encuentran más desdibujados.

En mi opinión, el caso más flagrante es el de Rand (Josha Stradowski). Desde el principio ocupa tantos minutos en pantalla, tiene una apostura tan de adalid buenazo y vive una historia de amor imposible tan ‘romántica’ que sabemos sí o sí que en él se van a centrar todos los grandes retos. Pero, por otro lado, durante buena parte de la temporada no hace gran cosa de valor, salvo demostrar su honesto carácter, aunque al margen de grandes momentos dramáticos. Solo cuando vemos el secreto de su nacimiento y lo que las voces de los Atajos le susurran, empieza a agrandarse como héroe. Un poco desequilibrado.

Para otros personajes, la puesta en escena resulta aún más funesta. Creo que quien peor parado sale es Perrin, quien vive ese drama amoroso de ‘quiero a quien no me quiere’ que no le hace precisamente interesante.

Por cierto, el propio Sanderson ha criticado el cambio sufrido por Perrin respecto al arranque de la novela y lo sucedido en Dos Ríos. ¿Y quién es Sanderson?, preguntarán algunos. El escritor que tomó el relevo de Jordan tras la muerte de este, y que se encargó de completar la saga literaria.

Había una vez una novela

Y es que cabe insistir en el dificultoso proceso de adaptación, que cuenta con una interesante historia detrás, casi tanto como la que relata las páginas de las novelas.

Falso Dragon

Corría el año 2000 (sí, más de dos décadas) cuando NBC anunció que llevaría a la pequeña pantalla las novelas de Robert Jordan, un proyecto que, finalmente, nunca vio la luz. Entre las razones, el hecho de necesitar un altísimo presupuesto, que la historia de las novelas no estaba acabada (¿alguien ha mencionado otra vez ‘Juego de Tronos’?) o que los responsables del proyecto y grandes seguidores de la saga se mudaron de cadena.

Pero esta gran saga merecía una nueva oportunidad, y la tuvo en 2004, cuando Robert Jordan vendió los derechos a la productora Red Eagle Entertainment. La historia del cómo y por qué todo esto derivó en un extraño piloto emitido en 2015 de madrugada y sin apenas promoción en el canal FXX lo tenéis en este artículo que os recomiendo, aunque solo sea para entender mejor cómo funcionan los tejemanejes de la televisión. Solo diremos que ese capítulo no solo no gustó a nadie, sino que incluso provocó los comentarios negativos de la viuda de Jordan, que fue denunciada por la productora.

Así llegamos a abril de 2017, cuando se anunció una nueva adaptación. Después de un año de desarrollo, Prime Video decidió entrar el proyecto, que aún tardaría tres años en ver la luz (pandemia mediante, que eso es otro melón a abrir). Como sea, por fin hemos podido disfrutar de ‘La rueda del tiempo' y quizá no es la gran saga fantástica que algunos esperaban, pero sí una solvente producción llena aventuras tan disfrutona como entretenida.

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