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Sitges 2018: el thriller morboso de 'Animal', la ci-fi blanca de 'Parallel' y el giallo francés de 'Un couteau dans le coeur'
Críticas

Sitges 2018: el thriller morboso de 'Animal', la ci-fi blanca de 'Parallel' y el giallo francés de 'Un couteau dans le coeur'

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Seguimos pellizcando en la gargantuesca programación de Sitges para entresacar de ella tres películas absolutamente distintas entre sí. Apenas hacemos mella en la avalancha de películas, pero no desfallecemos: estas son nuestras impresiones de la oscura fábula moral de 'Animal', la primera y fallida película en inglés de Isaac Ezban, 'Parallel', y un sugestivo y atrevido giallo francés de maneras clásicas y ambientado en el mundo de los rodajes de porno gay, 'Un couteau dans le coeur'.

Animal

Aunque su punto de partida habría podido propiciar una brutalidad sin límites, Armando Bó solo pisa a medias el acelerador del cinismo y la crítica. Su negra visión del alma humana, no obstante, no carece de interés: un acomodado padre de familia (estupendo Guillermo Francella, sin duda lo mejor del conjunto al bordar un personaje tan empático como miserable) descubre que necesita un transplante de riñón y decide comprárselo a una pareja de casi indigentes que le piden una casa a cambio del órgano.

En sus peores momentos, la película se aproxima demasiado a un formulaico thriller de "burgués-se-ve-sobrepasado-por-quien-no-tiene-nada-que-perder", pero 'Animal', por suerte, va más allá. De la espléndida fotografía de Javier Julia, que retrata una Mar del Plata casi apocalíptica, a los detalles más malvados del guión, que exprimen bien hasta dónde está a punto de llegar un hombre desesperado, sin necesidad de agentes externos para arruinar su vida. Pasando por el extraño diálogo que Bó mantiene con su abuelo, el mito del grindhouse argentino de su mismo nombre, aquí reverenciado en las citas a la industria cárnica. El resultado no es redondo, pero su inyección de mala baba es estimulante.

Parallel

Parallel

El habitual de Sitges Isaac Ezban tenía en su haber dos notorias películas de género, modestas y con un toque pulp y devergonzado que le ganaron las simpatías de los fans: la redonda 'El incidente' y la irregular pero trotona 'Los parecidos'. Ambas prometían grandes cosas en su salto a Hollywood pero, por desgracia, 'Parallel' es tremendamente insípida, una historia de ciencia-ficción para todos los públicos con algún gancho visual interesante pero poca sustancia.

Posiblemente el problema viene de un guión que por primera vez no es de Ezban, sino del debutante Scott Blaszak, y que cuenta cómo un grupo de jóvenes encuentra un portal que les pone en comunicación con universos paralelos. Primero sacarán un leve provecho profesional y finalmente, la ambición les llevará a una confusa moraleja que parece un canto de advertencia contra las start-ups tecnológicas. En cualquier caso, su mayor problema es que se esfuerza demasiado en plantear reglas muy rígidas para después ignorarlas, en una película que no tiene la consistencia de la buena ciencia-ficción, pero tampoco la jovialidad de la fantasía amable.

Un couteau dans le coeur

Giallo puro y duro, con todos los tics pertinentes y algunos inesperados (¿de dónde sale ese guiño a nada menos que 'Miss Muerte' de Jesús Franco?), y una historia que es pura devoción por el género y su metanarrativa sobre las artes, lo venéreo y la sangre: un asesino aniquila a una serie de actores de porno gay que protagonizan películas dirigidas por una atrevida realizadora, Vanessa Paradis, que también trae su buena carga de traumas. El resultado es una auténtica delicia para fans del género, aunque de modo no tan recargado y autoconsciente como el de otros admiradores francófonos del asesinato barroco, Hélène Cattet y Bruno Forzani ('Amer').

La película desborda personalidad cuando incluye entre sus influencias, formando parte de un universo coherente, al Almodóvar de los ochenta, al De Palma de 'Impacto' y al Henenlotter de 'Brain Damage', pasando por abundantes clásicos del terror italiano, a los que homenajea con asesinatos salvajes, falos con filo y un trabajo de escenografía muy potente. El humor altamente homófilo es adecuadamente chillón y el submundo del porno gay se contempla desprejuiciadamente, pero sin dulcificar nada. Solo cojea el trasfondo emocional de la protagonista, que estorba más que completa. Por lo demás, un divertimento de primera.

Recuerda que puedes seguir nuestra cobertura de Sitges 2018 minuto a minuto con este evento.

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