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'The Romanoffs': a la nueva serie de Matthew Weiner le sobra ambición y técnica pero le falta garra
Críticas

'The Romanoffs': a la nueva serie de Matthew Weiner le sobra ambición y técnica pero le falta garra

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Nota de Espinof

Uno de los estrenos más potentes que había, no tanto en cuanto a llamamiento de masas sino de la critica es la nueva serie de Matthew Weiner, creador de 'Mad Men', 'The Romanoffs', cuyos dos primeros episodios ya están disponibles en Prime Video.

Mathew Weiner "se guisa y se come" 'The Romanoffs'. Y creo que le falta salir en la serie porque crea, escribe, dirige y produce esta antología de ocho episodios que parte de la premisa de que alrededor del mundo existe mucha gente que afirma, con mayor o menor base, ser descendientes de la dinastía de zares que dominó Rusia hasta 1917.

Así, tras una intro con el asesinato del zar Nicolás y su familia, viajamos alrededor del globo para conocer, en cada episodio, a los descendientes que toque. 'The Violet Hour' se centra en Anushka (Marthe Keller), una anciana rica con problemas de salud que debe "sufrir" a la asistente musulmana que contrata su sobrino (Aaron Eckhart) para liberarse de cierta carga de trabajo.

En el episodio 2, 'The royal We', Michael Romanoff (Corey Stoll) es un preparador de exámenes que debe comparecer como jurado en un juicio de asesinato justo cuando está a punto de salir con su mujer (Kerry Bishé) a un lujoso crucero en el que se celebra una "reunión" de Romanoffs alrededor del mundo.

Estos dos primeros episodios de 'The Romanoffs' se ven como un nuevo volumen de la tesis de Matthew Weiner sobre la crisis de la mediana edad, la masculina sobre todo. Además de las relaciones sociales y los prejuicios de hoy en día. Todo esto con la excusa, algo tangencial, de "pertenecer" a la otrora gloriosa dinastía.

De hecho, de no ser por la introducción y ciertos vistazos a opulencia y lujo (la casona de Anushka, el pedazo crucero de los Romanoffs), apenas hay grandes referencias a la presunta ascendencia de los protagonistas de cada episodio. Puede que en algún caso sí sea definorio, pero no se presta mayor atención.

Romanoffs Anushka

Y esta mirada a la masculinidad cuarentona, de la fantasía y el cliché sexual-romántico (sobre todo en el segundo epsiodio) empaña mucho el interés que se puede tener en la serie. Más que nada porque las tramas protagonizadas por las mujeres son mucho más interesantes, nutridas y ricas en matices. Y solo hay que ver el arco entre Hajar y Anushka y compararlo con el de Eckhart.

Técnicamente hablando, nos encontramos con una serie impecable: Matthew Weiner es un escritor sensacional y su faceta directorial no es para menos. Es alguien preciso, detallista y, sobre todo, un buen narrador.

Sin embargo, hay que reconocer que los noventa minutos de cada episodio pueden echar muy fácilmente para atrás. Se habla mucho de la manía de realizar series como si fueran películas troceadas y en 'The Romanoffs' nos encontramos con una serie de ocho películas para televisión. Ni más ni menos.

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Esto va a más cuando se traduce en un sentimiento de ausencia de interconexión, o cohesión, si lo preferís, entre los episodios de la serie. Algo curioso que no pasa en otras ficciones de fuerte carácter antológico como en 'Black Mirror'. Ves un episodio de la ficción de Charlie Brooker y enseguida sabes qué estás viendo. Con la de Matthew Weiner no pasa.

Esto no significa que 'The Romanoffs' no merezca una oportunidad. Por lo general su calidad navega entre el notable y el sobresaliente. Es una producción ambiciosa y se nota: el problema está más en dónde Weiner pone el foco de cada historia y si esta nos logra interesar.

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