'Turno de noche' no inventa nada nuevo, pero no lo necesita para ser una comedia de terror muy entretenida. Y su reparto la sostiene con una química innegable

'Turno de noche' no inventa nada nuevo, pero no lo necesita para ser una comedia de terror muy entretenida. Y su reparto la sostiene con una química innegable

Explosiones verdes y dolores de espalda

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'Turno de noche'
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Belén Prieto

Editora

David Koepp, guionista responsable de algunos de los mayores éxitos comerciales del cine como 'Misión imposible' o 'Parque Jurásico', dio el salto a la novela en 2019 con 'Turno de noche', una historia que condensaba todo lo que mejor sabe hacer: ritmo, tensión y personajes con carisma en situaciones límite. La adaptación parecía inevitable, pero la película ha tardado algunos años en ver la luz. Pero mejor tarde que nunca. Se estrena el 22 de abril en cines.

Un experimento fuera de control

La historia arranca con un punto de partida muy clásico en el género. Estamos en 1979 y una estación espacial cargada de experimentos peligrosos cae a la Tierra, y aunque la NASA cree haber recuperado todo, algo se queda atrás. Décadas después, un hongo capaz de infectar cualquier organismo reaparece, obligando a un experto en bioterrorismo a encerrarlo en una instalación aparentemente segura. El problema es que ese lugar ya no es lo que era: ahora funciona como un almacén privado y el peligro sigue ahí.

Es en ese espacio donde entran en juego los verdaderos protagonistas, dos trabajadores sin demasiadas expectativas que se ven atrapados en medio del caos. Lo que empieza como una exploración inocente pronto se convierte en una lucha por la supervivencia cuando el hongo comienza a propagarse, afectando tanto a animales como a humanos. Y la película no pierde el tiempo en complicar la premisa. De hecho, su fuerza está en esa sensación constante de que todo puede descontrolarse en cualquier momento.

A partir de ahí, el relato abraza el exceso sin dudarlo. Mutaciones grotescas, situaciones absurdas y un tono que nunca busca la seriedad lo marcan. Más que generar miedo, 'Turno de noche' juega con la incomodidad y el humor, apostando por una mezcla que recuerda más a las propuestas más desenfadadas del género.

Entre la comedia y el horror

De hecho, uno de los mayores aciertos de la película está en el tono. Lejos de intentar ser una experiencia aterradora, apuesta claramente por el entretenimiento, con un enfoque que prioriza la diversión sobre la tensión. El guion y la dirección entienden bien qué tipo de historia están contando y no tratan de disfrazarla de algo más profundo de lo que es, y esa es la razón por la que termina funcionando como lo hace.

Fotograma de la película

Además, el reparto también juega un papel clave en ese equilibrio. Joe Keery y Georgina Campbell funcionan especialmente bien juntos, aportando una química que sostiene buena parte de la película. Y Liam Neeson, por su parte, se mueve en un registro más ligero de lo habitual, mientras que Lesley Manville, aunque con menos presencia, también deja huella a su manera cada vez que aparece. Todos parecen entender el tono y adaptarse a él, y esto refuerza la coherencia del conjunto.

Eso sí, esa misma apuesta por la comedia es también su principal limitación. En algunos momentos da la sensación de que la película podría haber explorado un lado más oscuro o inquietante, pero decide no hacerlo. En lugar de equilibrar ambos registros, se inclina claramente hacia uno solo, y a veces da la sensación de que falta algo.

Aun así, 'Turno de noche' funciona precisamente por su sencillez. Con una duración justa de apenas 99 minutos y un ritmo constante, es una propuesta que no se alarga innecesariamente y que apuesta por ir directa al grano. Puede que no invente nada nuevo, pero sí es una experiencia divertida, ligera y consciente de que es entretenimiento en estado puro.

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