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Venecia 2019: 'The New Pope'. La serie de Paolo Sorrentino vuelve con más mística de neón y nuevos Papas
Críticas

Venecia 2019: 'The New Pope'. La serie de Paolo Sorrentino vuelve con más mística de neón y nuevos Papas

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Paolo Sorrentino ha presentado en el Festival de Venecia un anticipo de las novedades de su serie divina, dos capítulos (el segundo y el séptimo de una temporada de nueve) en los que se nos cuenta que el "Papa Guapo" tendrá que dejar paso al "Papa Frágil".

'The New Pope', la temporada 2 de 'The Young Pope' nos lleva a un momento convulso de la historia católica. Mientras en las calles los terroristas árabes se dedican a bombardear la Pietá de Miguel Ángel, los templos protegen a pederastas con sotanas. Mientras el viejo (joven) Papa encarnado por Jude Law descansa en Venecia bajo un coma irrecuperable, la Iglesia se enroca y abraza a un nuevo líder.

Malkovich entra para salvar la Iglesia

El elegido es John Brannox, un culto y neurótico aristócrata inglés al que da vida John Malkovich; se presenta como el único candidato capaz de aportar la necesaria flexibilidad para combinar esas dos doctrinas antitéticas en las que se juega el futuro rumbo de la institución. 

Así, del déspota en chándal Pio XII pasamos al indefinido de tweed Juan Pablo III, alguien mucho más plácido para nuestro querido cardenal Voiello, el modélico secretario del Estado Vaticano interpretado por Silvio Orlando que mueve los hilos desde la sombra. Pero nuestro Pio era mucho Pio, y hará que su voz se oiga. Pero, ¿desde dónde lo hace? ¿Desde la tumba? ¿El más allá? ¿El cielo?

Sorrentino sigue comportándose como un caradura, como un timador que reempaqueta historias viejísimas contadas durante miles de años (2019 años para ser exactos), pero se hace imposible no amarle. Su arrebatadora realización continúa en la misma senda que los episodios anteriores, combinando secuencias de trama pura y dura con interludios de éxtasis visual.

Para sustentar la obra se nos muestran finísimos malabares temáticos. Nuestro doble pontífice, señal clara de la degeneración en la que se encuentra la espiritualidad occidental misma, deberá luchar por la virtud. Y en esta era de la hipercomunicación, eso consiste en la desaparición del sujeto humano en favor de una auténtica servidumbre hacia Dios, por muy Papa que sea.

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'The New Pope': el estilo de Sorrentino vuelve a cautivarnos

La vanidad de los hombres, la debilidad de la carne, la vigencia de los grandes mitos, la iconicidad de la guerra entre el bien y el mal. Es igual, partiendo de un universo tan nutrido y conocido como es toda la historia del catolicismo, es lógico que el más mínimo arañazo por las superficies temáticas de esta esfera del pensamiento se convierta en un cóctel sublime.

Como viene demostrando desde siempre el director de 'La Gran Belleza', su evangelio es el del posmodernismo clasicista, excavando en nuestro pasado cultural para vaciarlo de contenido y llenarlo de goce a 4K.

Una coartada intelectual perfecta para que el cineasta filme bailes eróticos de grupos de novicias o pasillos de cuerpos de jugadoras de voleibol semidesnudos y que todavía andemos buscando a qué tableau de Las Tres Marías pueden aludir las imágenes. Todo lo que tiene que ver con el Vaticano es tan mundano y a la vez tan misterioso…

Por lo poco que hemos visto podemos afirmar que no hay nada que temer en esta segunda temporada. Para 'The New Pope' se sustituyen las excursiones misioneras a África por incursiones fundamentalistas de la Guerra Santa musulmana, que no duda en adentrarse en la Santa Sede y que, teniendo en cuenta los dos episodios mostrados, intuimos será uno de los temas estrella de la temporada.

Law y Malkovich en Venecia

John Malkovich como Juan Pablo aporta una nueva rica y perspectiva sobre los pesares papales, Javier Cámara (Gutiérrez) se convierte en seguidor de Pio, que con su no-muerte amenaza con generar un culto alternativo muy incómodo para la Curia, y Ludivine Sagnier (Esther, la esposa del Gendarme) y Cécile de France (Sofia, la relaciones públicas) sustentan el resto de la trama, o al menos cuando la serie no decide bifurcarse en parábolas morales como la que vimos en el séptimo episodio.

En fin, que varias horas de Jude Law caminando en boxers bastarían. Así cualquiera adora a los falsos dioses.

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