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‘Zona libre’, de Amos Gitai: el cine de festivales también puede ser malo.

‘Zona libre’, de Amos Gitai: el cine de festivales también puede ser malo.
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Crtiticar una película, como ‘Zona libre’ (‘Free Zone’, 2004), cuyo director ha sido aclamado en multitud de festivales europeos y ha recibido el favor de la crítica, es muy difícil, pues nadie admitirá nunca que el film es efectivamente malo o que no ha gustado a quien habla de él. Siempre parecerá que hay falta de preparación o de gustos por obras profundas y con contenido. A pesar de todo esto, afirmo que la última cinta de Amos Gitai es mala, es mal cine.

Las actrices lo hacen muy mal, no hay personajes, no se cuenta nada ni tampoco se muestra ninguna realidad interesante sobre un mundo que únicamente conocemos por las noticias. Se dan dos o tres ideas en diálogos, pero el espectador no abandona la sala de cine con ninguna conclusión o reflexión. Las situaciones son absurdas. Lo es, por ejemplo, el hecho de que el personaje de Natalie Portman acompañe al de Hana Laszlo, pues todo podría haber ocurrido igual si ella no hubiera estado. Acaba con una discusión más marujil que otra cosa, sin haber resuelto nada. El momento en el que Gitai elige terminarla podría haber sido ese punto como cualquier otro. Parece que el director israelí hubiera rodado un montón de material y lo hubiera montado sin criterio, sin una idea detrás. A pesar de que ‘Zona libre’ sea una película de bajo presupuesto y carne de festivales, no es cine experimental y no se puede montar al azar. Precisamente, si se quiere transmitir una idea o hacer pensar al espectador para que saque la suya propia, hay que hacerlo bien. Ya el plano de comienzo es una prueba para cualquiera. Consiste en casi diez minutos de cerradísimo primer plano sobre un perfil de Natalie Portman que llora mientras se le corre el rimmel. No sabemos por qué llora, pero la tragedia parece tremenda. Luego descubriremos que es simplemente porque ha cortado con el novio. Toma ya película política y profunda. Este plano no lo aguantarían ni los seguidores más fervientes de la actriz nacida en Jerusalén. Mientras tanto, suena una canción sobre un cordero que murió.

Otras de las maravillas con las que Gitai nos sorprende son unas sobreimpresiones con las que nos presenta los flash-backs por encima de lo que vemos en el momento actual. Un efecto feísimo y sin sentido que también alarga durante minutos interminables.

Profundizando en lo que apunté sobre las actuaciones de las actrices, añado que están ahí como a lo suyo, como si se hubieran olvidado de que tenían que interpretar para la película y se acordaran de repente. Da la sensación de que se ha rodado en tres o cuatro días sin ningún trabajo previo de ensayo o sin haber hecho el esfuerzo de entrar en los papeles. En concreto, una de las escenas del final, en la que las tres se mueven al son de la música que suena en la radio del coche, resulta especialmente artificial. Y a quien más se ve como un pez fuera del agua en ese momento es a Natalie Portman.

Algunas declaraciones de Amos Gitai explicaban lo que es la Zona Libre en la vida real. Leyendo esto, parece un lugar muy interesante y podría parecer que, por lo tanto, la película va a resultar también muy instructiva e ilustrativa. Sin embargo, apenas aparece esta zona en el film y no se ve nada de lo que contaba por escrito el director sobre que la Zona Libre es el único sitio en el cual personas que están enfrentadas por guerras atávicas se comportan con normalidad y hasta con cordialidad. Nada de esto se puede ver.

Gitai ha conseguido todo su éxito gracias a levantar polémicas sobre su persona, como la tan comentada del beso entre Natalie Portman y Aki Avni. El hecho de que ‘Zona libre’ sea la primera película israelí rodada en Jordania y de que tenga otro tipo de dificultades políticas, no la convierten en un film de buena calidad. Para echar por tierra las consideraciones políticas que puedan hacer pensar que en realidad Amos Gitai es un buen director, quiero apoyarme en las palabras de un israelí de izquierdas, Yediotm, que incluyó su comentario en la base de datos sobre cine de Internet, el imdb.

Este usuario empieza describiéndola como mala y aburrida para añadir que eso es lo de menos, "otra película aburrida de Gitai más", pero que lo que sí que le interesa como israelí aficionado al cine es “cómo Gitai puede ser el director más exitoso de Israel para las audiencias internacionales. Hay otros directores israelíes con mucho más talento, como Avi Nesher, Dover Koshashvili, Gil Dar o Keren Yadaaia. Entonces, ¿por qué Gitai? Bueno, es un hecho conocido que a la audiencia europea le encanta por sus ideas de izquierdas. Hace la pelota a los espectadores europeos y su visión sobre Israel y se vende en Europa como un israelí disidente y exiliado, no reconocido e incluso censurado por el establishment israelí a causa de sus supuestas ideas radicales. Como israelí de izquierdas, dejad que os diga: a nadie le importa lo suficiente Gitai como para siquiera molestarse en censurarle. La verdad es que, si conoces la realidad de Israel al menos un poquito, se hace inmediatamente obvio lo postizo y falso de sus films. Su visión de Israel, de la forma en la que se puede ver en ‘Zona libre’ es como la de un turista”. Yediotm continúa diciendo que si las películas de Gitai fracasan en Israel tanto ante la crítica como ante el público es por eso, no por sus ideas políticas “radicales”. Añade que “el público israelí puede con la crítica, pero no con el montón de tópicos de Gitai”.

‘Zona libre’ tiene un momento potente cuando pasan la frontera, que no se debe a las habilidades fílmicas del israelí, sino a que la situación en esos lugares tiene que ser difícil. Me diréis que esto es mérito de Gitai porque él ha decidido retratar esa realidad, bien, pues incluso aunque así lo sea, este momento no son más que cinco minutos de toda la película, todo lo demás es lamentable. Y esos minutos no tienen la suficiente fuerza dramática como para sostener el resto del film y lograr que sea bueno gracias a ellos. Aparte de esto, lo único curioso de la película es que Carmen Maura hace de suegra de Portman, pero la actriz española casi no aparece y siempre está en superposición con otros planos. Lo mismo le ocurre al actor Aki Avni, cuyo rostro apenas se adivina.

Quizá otras de las obras de Gitai sí sean buenas y muestren realidades interesantes, no he visto ninguna anterior, pero claramente no lo es ‘Zona libre’.

Se puede ver el trailer y la película estará en salas desde el viernes, 28 de abril.

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