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'El Clan de los Rompehuesos', revientataquillas y destrozapelículas

'El Clan de los Rompehuesos', revientataquillas y destrozapelículas
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En esta época de remakes y secuelas (parece que no saben hacer otra cosa), nos llega el segundo remake sobre una película dirigida por Robert Aldrich, la anterior había sido 'El Vuelo del Fénix' (estupenda la original, desastrosa la copia). Ahora le toca el turno a 'Rompehuesos' que en 1974 protagonizó Burt Reynolds, que aparece también en esta nueva versión, cumpliendo una de las reglas básicas de todo nuevo remake, y es la de contratar a uno de los actores de la versión antigua, siempre y cuando sigan vivos, claro.

Dirigida por Peter Segal, narra como un ex-futbolista famoso se dedica a vivir de juerga en juerga sin tener respeto por nada ni por nadie. En una de sus aventuras desfasadas es apresado por la policía y condenado a tres años de cárcel. Allí, el alcaide de la prisión, un enamorado del fútbol, le propondrá que entrene un equipo de reclusos para un partido contra los carceleros.

Está protagonizada en sus principales papeles por Adam Sandler y Chris Rock, que no interpretan porque no saben lo que es eso, se dedican a poner caretas, a gritar y a soltar estupideces en los momentos oportunos pensando que resultan graciosos. Secundados por los siempre efectivos James Cromwell y William Fitchner, que en esta ocasión se suman al ridículo de sus compañeros de reparto y no le aportan un mínimo de decencia a la película. El resto de actores son un puñado de actores de color que se burlan de la raza negra con los estereotipos clásicos de raperos, chulos, matones y grandullones sin cerebro, por no hablar del grupo de 'animadoras' a cada cual más loca.

La película es una verdadera vergüenza y una enorme falta de respeto hacia el espectador, que aun sabiendo lo que va a ver, una vez más le vuelven a tomar por tonto (y van...). No tiene la más mínima gracia y carece totalmente de rigor narrativo. Por momentos se asemeja a una producción típica de Jerry Bruckheimer, con escenas a cámara lenta intentando ser épicos y ridiculizando valores como la honestidad o la victoria limpia.

La versión de Aldrich tampoco era gran cosa, pero por lo menos el director le imprimió su peculiar estilo a las escenas de fútbol, verdaderamente fuertes para la época (en el remake son de un descafeinado que ni te imaginas, una blandenguería, vamos); junto con Sam Peckinpah fue uno de los mejores retratando la violencia en el Cine.

Y Burt Reynolds que se pasea por ahí, añorando viejas épocas de gloria, cuando tenía más fama, era más joven, más taquillero, pero igual de mal actor. Algunas cosas no cambian.

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